Isabel Manrique Opinión

La Operación Libertad en Venezuela, tarea compartida

El pasado 30 de abril de este 2019, Venezuela amanecía con una esperanzadora noticia: Leopoldo López, indultado por el presidente constitucional Juan Guaidó, había sido liberado de su prisión domiciliaria. La Operación Libertad había comenzado.

Guaidó y López, ambos líderes demócratas del partido Voluntad Popular, con inmenso coraje convocaban a la ciudadanía y a las fuerzas militares venezolanas a verterse a las calles para acabar finalmente con el régimen chavista. Esto respondía a una estrategia y a una alianza maquinada desde ya hace un tiempo; Guaidó se encontraba esperando a los altos mandos venezolanos, quienes conforme lo negociado, ese día se unirían a la lucha por el retorno de la democracia para su país.

Lamentablemente, no todos cumplieron con su palabra. El 1 de mayo, John Bolton, consejero de seguridad nacional de Estados Unidos, a través de un tweet, señaló a Vladimir Padrino, ministro de Defensa, a Maikel Moreno, presidente del Tribunal Superior de Justicia, y a Iván Hernández, director de Contrainteligencia Militar y jefe de la Casa Militar, como piezas importantes en el pacto con la oposición para la ejecución de la Operación Libertad, los mismos que habrían traicionado su palabra y que sínicamente reiteraron su lealtad a Maduro. No obstante, como se puede leer en el BBC News con fecha 8 de mayo, Manuel Cristopher Figuera, ex director del Servicio de Inteligencia Bolivariano (SEBIN), cumplió con liberar a López para luego fugar del país con colaboración del gobierno estadounidense, el cual además le retiró las sanciones económicas que le fueron impuestas.

Con horror, el mundo observó durante el transcurso del día como se fueron cometiendo crímenes contra el pueblo venezolano. Quedó registrado en video el violento momento en el que una tanqueta arrolla sin remordimientos a un grupo de ciudadanos manifestando,  violando sin vergüenza su vida, su dignidad y su libertad, pilares fundamentales de los estados constitucionales. Asombra e indigna saber de quienes aún se atreven a defender el régimen chavista, ellos merecen sin miramientos el cuestionamiento y la acusación del ojo público internacional.  Un triste ejemplo es el ex presidente “Pepe” Mujica, a quien al preguntársele qué opina sobre el aberrante atropello responde “no hay que ponerse delante de las tanquetas”. ¿Qué quiere decir? Que, ¿el que sale a protestar se expone? Que, ¿no es culpa del abusivo que conduce la tanqueta bajo órdenes del dictador sino del ciudadano que se manifiesta en contra? Que, ¿es mejor que los venezolanos no protesten para que no los maten?

Lo cierto es que Venezuela no da a más, los casi 4 millones de venezolanos que han emigrado son muestra de ello. Perú y demás países vecinos no han sido indiferentes. Pese a la apertura solidaria de nuestras fronteras ha sido inevitable el choque social, cultural y económico que ha significado la migración; realidad que nos ha obligado a agudizar nuestra atención sobre la importancia de la democracia pues con todos sus defectos sigue siendo el único modelo que garantiza el ejercicio y defensa de los derechos humanos de las personas, y sobre velar por su permanencia y fortalecimiento en los países de la región ya que nos ha tocado vivir que su afectación y vejación puede incidir directamente sobre nosotros.

La Operación Libertad no cumplió sus objetivos el 30 de abril, pero no ha terminado. En estos últimos 4 meses la oposición venezolana ha logrado sus máximos alcances de los esfuerzos acumulados de entre estos 20 años de dictadura. Maduro va a caer y para ello es indispensable la vigilancia y presión de la comunidad internacional. Como acertadamente ejemplifica Jaime Bayly, no se puede esperar que el vecino secuestrado negocie con su secuestrador, es indispensable la participación del vecindario para lograr que se libere.

Isabel Manrique

Abogada

0 comments on “La Operación Libertad en Venezuela, tarea compartida

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: