Jose Delmar Opinión

Automatización y derecho: ¿aprender sin errar?

En una coyuntura donde corremos de manera acelerada hacia una visión de futuro en la que la automatización tiene un rol de máxima relevancia, sorprende el poco debate que en nuestro país existe sobre los desafíos educativos vinculados a profesiones que serán supuestamente muy impactadas por dicho proceso; entre ellas, el derecho.

En este sentido, se anticipa que la automatización de la profesión hará que los trabajos más simples o repetitivos sean realizados por “algoritmos» lo cual permitirá que los abogados podamos dedicar más tiempo a ofrecer valor agregado a nuestros clientes mediante ideas, soluciones o actos que dependan más de la creatividad, el análisis complejo, la intuición y la empatía. La paradoja es que, hasta la fecha, la capacidad de ofrecer ese mayor valor es el resultado de la experiencia acumulada luego de años de realizar trabajos inicialmente mecánicos y progresivamente más complejos: un proceso en el que se aprende de a pocos y se cometen nuevos errores a diario.

Si los algoritmos reemplazarán a los humanos en esas tareas mecánicas, ¿cómo podrán los humanos otorgar valor a sus clientes si es que no han transitado el camino que empieza de lo simple y repetitivo y termina en la acumulación de experiencias y una perspectiva de las cosas que sustenta el consejo valioso? ¿Es posible aprender y sumar experiencia sin errar?

Una variable adicional a tener en cuenta es que resulta natural asociar opiniones que ofrezcan mayor valor o una perspectiva más amplia a profesionales de cierta edad, que no solo han recorrido el camino y conocen las múltiples aristas del oficio sino que además tienen la madurez intelectual y emocional como para ponderar las diferentes alternativas y aconsejar un camino entre varios otros posibles.

Entonces, si el futuro que venimos construyendo es uno en el cual la automatización resulta inminente, ¿cómo haremos para conciliar dicho futuro con una generación de abogados de los que se esperará puedan generar valor agregado siendo todavía muy jóvenes?

Si due diligences, actas, contratos típicos como compraventas o arrendamientos o incluso consultas sobre regulación serán (muy) rápidamente realizadas por IA, como harán los jóvenes egresados para redactar o analizar contratos atípicos (asumiendo que estos, al menos inicialmente, no serán cubiertos por la IA) que, por ejemplo, den solución a desafíos de gran relevancia para las partes o para brindar asesoría que otorgue un valor agregado en relación con los riesgos potencialmente derivados de una transacción materia de evaluación.

En este escenario, ¿cuál es el rol que pueden y deben jugar las facultades de derecho y organizaciones profesionales? ¿Qué nuevas habilidades y capacidades técnicas deberán ser integradas a la currícula?, ¿Qué cursos nuevos deberán diseñarse y de qué forma deberán dictarse? En un futuro no lejano en el cual es probable que el proceso de automatización sea progresivamente expansivo, ¿estarán los jóvenes profesionales (y eventualmente también los no tan jóvenes) lo suficientemente preparados para ofrecer el valor agregado que confiamos los diferenciará de los algoritmos o para reinventarse de ser el caso?

Creo que es tiempo que la fascinación por la automatización nos haga también reflexionar  sobre la mejor manera de enfrentar sus múltiples posibilidades.

Jose Delmar.
CEO y co-Fundador de Anda Technologies; socio de PPU; socio fundador de Delmar Ugarte Abogados. Ha sido profesor de Derecho Corporativo y Deontología en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas; Derecho de Obligaciones y Derecho Mercantil en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Árbitro por los centros de arbitraje de la PUCP, Cámara de Comercio y AMCHAM. Master en Derecho (LLM), Universidad de Columbia, Nueva York (Harlan Fiske Stone Scholar). Abogado con honores por PUCP. 

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