Jorge Rochabrunt Opinión

Ética biodegradable y cuellos blancos en góndola

Los sitios web de Plaza Vea, Tottus, Metro, otros supermercados y establecimientos de ventas de productos de consumo masivo, nos muestran páginas institucionales muy interesantes, con promesas de valor que estremecen, visiones trascendentes que obnubilan, compromisos con el cliente que enternecen, testimonios de colaboradores -el eufemismo más querido del gobierno corporativo- que nos hacen pensar en, pucha, cuánto han cambiado las empresas en Perú. Pero no generalicemos, no seamos injustos ni odiosos, porque no queremos ser metidos en las latas de caviar. Hay buenas empresas en Perú, hay buenos empresarios en Perú. Yo los conozco, a varios. Pero también conozco a los otros.

La gestión empresarial con enfoque ambiental se ha vuelto también bastante sexy. El tema de las bolsas plásticas y la puesta en marcha desde el primero de agosto próximo es quién duda, un avance. Y gente muy responsable del mundo de la gestión ambiental, a quien respeto muchísimo, ha impulsado por décadas este gran logro. Reducir el consumo de plástico. Nota veinte para todos, los promotores y los implementadores. Acabar con la degradación del ambiente, es por lejos, una de las tareas más importantes no solo del Estado, sino de la sociedad en su conjunto.

Pero ¿Qué hacemos con el robo? ¿Qué hacemos con las malas prácticas empresariales que le quitan el dinero a la gente, prácticamente del mismo bolsillo? El programa televisivo dominical PANORAMA está realizando una exitosa y necesaria campaña de periodismo cívico. En un escenario donde la noticia de la corrupción política y económica de los grandes negocios es la única noticia, los problemas de la gente, como que nos roben en los supermercados, es puesto en la agenda pública, con una mirada puesta en el ciudadano de a pie. Todos pueden mirar los reportajes en YouTube, así que no entro en esos detalles. 

El robo es millonario, supuestos errores en las cajas registradoras que los propios ciudadanos se encargan de desmontar y poner en su real contexto, precios que nadie sabe cómo cambian de la góndola a la caja: mmm, huele mal, huele a choreo y si no, a una falta de responsabilidad absoluta. Y nadie realmente frena esto.   

Lo cierto es que la ética, la integridad, el compromiso con el desarrollo de la sociedad -responsabilidad social, otro eufemismo preferido- es un tema blanco o negro. No hay gris. No hay nebulosa. No te limpias la cara con la reducción del plástico mientras le robas a la gente directamente sus céntimos o soles en la venta. Porque tu negocio es precisamente darle beneficio a la gente con tus productos y precios. Es tu core business. Las empresas aludidas señalan error de sistema. Los afectados, choreo puro y duro. Sistemático, organizado, sencillo. Allí no eres blanco con las bolsas y negro con el choreo al ciudadano. No es que por un lado eres responsable socialmente y por el otro, cuello blanco. Y cuello blanco eres con cuarenta millones de dólares o con cuarenta céntimos (o con una maleta de cuarenta mil dólares)   

Y ese, queridos lectores, es un tema profundamente socio-comunicativo, de la reputación real, de disonancia entre el discurso corporativo de responsabilidad social y la práctica mercantil beduina. Ya no se trata de pasar de la bolsita biodegradable a eliminar la bolsita. Se trata también de eliminar la criollada corporativa, para pasar a una verdadera, única e integral, integridad corporativa.

Sin embargo, con la misma lógica y para no ser injustos con el cuerpo corporativo -estas empresas tienen miles de trabajadores peruanos honestos, chambeadores, ilustres, desde cajeros hasta jefes y gerentes- que sería muy oportuno identificar a esos CEO que aprueban y ponen en marcha estas prácticas indeseables con las que gerencian sus estados financieros y flujos de caja. Flujos de caja con mucho fluido de criollada funesta. Prácticas que no son para nada leales con el país, con sus intereses, con el desarrollo económico y social el país. Desleales con el futuro.

Cuando les tocan el bolsillo a las empresas, los gremios empresariales saltan hasta las nubes, cartas, citas con el gobierno, notas de prensa, gente se encadena en la puerta del club empresarial. Cuando le tocan el bolsillo a la gente, ¿Quién salta? Silencio en la sala…

Jorge Rochabrunt Gamarra.
Periodista y comunicador social, magíster en desarrollo organizacional y alta dirección, postgrado en gerencia política y gobernabilidad y comunicación corporativa; es director general en capacitación y desarrollo técnico en Pesca Artesanal en FONDEPES; ha sido gerente general, gerente de marketing y gerente de relaciones institucionales de ADEX; director ejecutivo de Ciudad Saludable, asesor y consultor en comunicación para el desarrollo en organismos públicos internacionales y agencias de cooperación europeas. Escritor de narrativa corta y poeta.

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