Opinión

Reflexiones desde la victoria ¿Qué nos gustaría que no se pierda nunca?

Desde hace dos semanas venimos entrevistando, para el canal de una Universidad, a varios alumnos que concursaron y ganaron medallas en los últimos Juegos Panamericanos. Si bien los diálogos evidenciaban gran naturalidad, son varios los detalles que llamaron profundamente nuestra atención.

Casi todos asistieron a la entrevista vistiendo la casaca blanquiroja, aún sin lavar, que habían utilizado durante los desfiles y las competencias; la mayoría no había traído consigo su medalla  –evidencia tangible de la victoria– para mostrarla a través de las cámaras de televisión; todos se mostraron satisfechos con el logro alcanzado, pero sobre todo, con el “logro país” conseguido gracias al esfuerzo de quienes creyeron que ser sede de 6690 atletas de 41 países, sí era posible. 

Se trataba de chicos agradecidos por el apoyo de familiares, voluntarios, amigos, federaciones, instituciones diversas y, por qué no resaltarlo, por la presencia de un público que los había acompañado, ovacionado y aplaudido desde las tribunas formales y las improvisadas que, como en el caso de aquella multitud presente en Punta Rocas, desafió el frío durante algunas horas y gritó a todo pulmón.

Se trataba de deportistas que estando en la cima del reconocimiento por sus merecidas conquistas, sabían perfectamente del valor del “estar agradecidos”. Lo vimos en sus rostros, lo escuchamos y lo percibimos a través de sus tonos de voz. 

Por eso es que quienes trabajamos diariamente con jóvenes, tenemos la tremenda suerte de enseñar,  mientras aprendemos, del valor de la perseverancia, de los sueños frescos, del espectáculo de la humildad, del compartir, del reconocimiento de los logros del prójimo, como también del poder curador del abrazo al adversario, sin que ellos siquiera lo perciban. 

Sus modos de decir y de callar, de lucir una casaca y dejar sus “medallas” en casa, de agradecer y de creer en otros, a pesar de los insistentes trabajos de demolición sistemática de un atributo como el de la confianza que realizamos algunos de nosotros, son solo algunas de las “charlas magistrales” que desde el ring de box, la pista atlética, la cancha de fútbol y de vóley, el campo de hockey, las piscinas techadas, y el mar, por citar solo algunos escenarios, nos seguirán dando estos deportistas.

Por ello es que resulta indispensable que, a título personal y de modo individual, nos demos el tiempo  necesario para reflexionar y preguntarnos: ¿qué hemos aprendido como peruanos de los atletas de estos Juegos Panamericanos?, ¿qué nos gustaría que no se pierda nunca?, ¿qué acciones, gestos, palabras y silencios, debemos convertir en reflexiones familiares y académicas?

En pocas palabras, ¿cómo desenterrar, como sociedad, esta admiración por el éxito de quienes nos rodean? Una suerte de legítima cultura del éxito, una cultura que evidencie el aprecio desinteresado por los grandes o pequeños logros diarios de quienes nos rodean.

Por lo pronto, nos gustaría conocer qué han aprendido los propios deportistas de su reconocida participación que quisieran compartir con quienes nos preparamos para competir en los diversos escenarios que nos pone la vida por delante, sean estos deportivos o no.

Nos vamos con las palabras de nuestra campeona en Stand Up Paddle Surf, Vania Torres, cuando nos confesó que fue una “sensación increíble escuchar a tanta gente” ubicada en las tribunas pero, sobre todo, en la playa. Y es que, no cabe duda, que los aplausos son la versión sonora de un profundo y prolongado abrazo.  Si no, preguntémosle a Hugo, Renzo, Nicolás, Mía, Nathaly, Daniela, Camila,  Carlos, Sandy,  y a la propia Vania, entre muchos otros extraordinarios deportistas universitarios.

Úrsula Freundt-Thurne.
Decana Facultad de Comunicaciones, Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. Doctorado en Administración y Dirección de Empresas. Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona, España, Magister en Docencia para la Educación Superior. Universidad Andrés Bello, Chile. Fundadora de UPCTV. Par Evaluador Permanente del Consejo de Acreditación Latinoamericano en la Educación en Periodismo. Programa administrado por la Sociedad Interamericana de Prensa. Miembro del Consejo Internacional de Revisores Científicos de la Revista Científica «Comunicar»(2016-2018).

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