Carmen Masías Opinión

El plus de vida: ¿qué hacer con él?

Al año 2016 según el INEI la expectativa de vida de un peruano, en promedio es de 79.7 años y en el 2040 será muy posiblemente de 82.6. Podemos conocer en nuestra cotidianeidad que muchas personas que pasaron, largamente, la edad de jubilación siguen trabajando y aportando al país con generosidad, incluyendo labores remuneradas o no remuneradas. No es extraño hoy conocer personas que están llenas de lucidez en sus noventas o que han pasado la valla de los cien.

Es obvio que existe una estrecha relación entre la longevidad y los siguientes factores:   carga genética, el cuidado y prevención que acompañen a nuestras vidas y los recursos para atendernos bien y oportunamente, con servicios médicos eficientes. Así mismo existe una relación, aunque no tan estudiada entre vivir más años y tener un contexto familiar y amical adecuado, así como mantenernos llevando a cabo proyectos que logren entusiasmarnos dentro de un ambiente social agradable que incluye el altruismo.

Todo ello no sólo nos hará vivir más si no mejor que es lo que importa. Tener calidad de vida es lo que todos deseamos. La motivación, la curiosidad por lo nuevo es parte de ese bienestar objetivo y subjetivo. Es la calidad que no se refiere sólo a lo físico si no a lo mental y espiritual, más allá de lo religioso, por supuesto. 

Es muy posible que la vida nos regale quince o veinte años más de “lo esperado” y es aquí donde emergen las preguntas: “¿estamos preparándonos para ese plus?”, ¿cuán útiles y felices podemos ser en esa extensión de la vida?, ¿conocemos de la plasticidad del cerebro que nos permite multiplicar neuronas hasta el final de nuestra existencia, recibiendo y facilitando nuevos aprendizajes?, ¿leemos sobre los avances de las neurociencias? , ¿practicamos el conocer los descubrimientos que la ciencia encuentra?

Debiéramos saber, por ejemplo, que ese cerebro, órgano maleable y plástico por excelencia, evoluciona si lo exponemos a situaciones nuevas positivas. Es más, su estructura sufre modificaciones  al someternos a prácticas constantes que derivan en la instalación de habilidades. Y este proceso permitirá que nuestros genes se expresen.

 ¿Estamos dispuestos a tomar esta oportunidad?, ¿bailar, tocar un instrumento, hacer algún deporte adecuado a nuestros años y condiciones físicas?, ¿adquirir un idioma nuevo?, ¿ser tutores de adolescentes en vulnerabilidad? O ¿tal vez simplemente reunirnos con personas diferentes, de otra edad, de otra forma de pensar que la nuestra?, ¿liderar con la tecnología?, ¿usar el “Facebook” a manera de terapia virtual para no sentirnos solos?, ¿tomar cursos en alguna universidad o centro cultural?,   ¿amanecer cantando y descubrir de pronto que nuestra voz es entrenable?, ¿llevar un voluntariado activo en un albergue de niños, en un hospital?, ¿caminar por el barrio con el fin de observar lo que antes no tuvimos tiempo de ver?, ¿sumarse a una organización municipal por ejemplo de seguridad ciudadana?, ¿emprender un pequeño negocio?, ¿experimentar una comida más saludable?, ¿contemplar sin nada más que hacer, el mar y dialogar con él?, ¿hacer el amor al gusto y manera que querramos y podamos expresarnos?, ¿sembrar en el campo?, ¿abrazarse a un árbol y sentirse parte de él?, ¿experimentar más la poesía, la pintura, creándolas incluso?

¿Suena lejano?, ¿absurdo?, no. No lo es. Lo insólito sería no aprovechar “este bendito plus”.    

Carmen Masías Claux.
Directora Ejecutiva de Cedro. Ex jefa de Devida. Psicóloga con máster en Terapia de Familia. Estudió administración, desarrollo de proyectos y desarrollo comunitario. Estudió crítica de cine.

0 comments on “El plus de vida: ¿qué hacer con él?

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: