Gustavo F. González Opinión

Argentina: elecciones primarias desestabilizan el país

La historia Argentina esta signada por innovaciones: el dulce de leche, el colectivo, la identificación por  huellas dactilares, el bypass coronario, la birome, el Magiclick, el bastón para no videntes  y hasta el día del amigo, entre otros inventos.

La última ocurrencia nacional son las primarias desestabilizantes.

Una rápida revisión sobre la literatura señala que las primarias, con sus particularidades, son mecanismos utilizados por partidos políticos para elegir a sus candidatos. Hay primarias en Costa Rica, Chile, Ecuador, España, Estados Unidos, Honduras, Uruguay entre otras naciones.

ALICE, la Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales, presenta una serie de desventajas del sistema de primarias como el aumento en los gastos en elecciones; favorecer el abstencionismo; favorecimiento de los candidatos con mucho apoyo ante la necesidad de más erogaciones para la campaña; fomento de las luchas internas en los partidos; reducción de la importancia que tienen los contenidos, programas e ideologías políticas en la decisión electoral; la disminución (y no la culminación) de la manipulación e influencia de la maquinaria  de los partidos, y la dificultad para articularse en los sistemas parlamentarios, no así en los presidenciales[1].

Las innovación Argentina, que deberá constar en la literatura especializada, es que las primarias pueden desestabilizar en términos económicos y poner en crisis en términos políticos al partido gobernante (en nuestro ejemplo Juntos por el Cambio),  que resultare perdidoso en las elecciones (ante el opositor Frente de Todos).

La ley 26.571 de las PASO, Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias se promulgó en el 2009 y se utilizó en las elecciones presidenciales del 2011; bajo el ampuloso título “Ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral” obliga a que “todas las agrupaciones políticas procederán en forma obligatoria a seleccionar sus candidatos a cargos públicos electivos nacionales y de parlamentarios del Mercosur mediante elecciones primarias, en forma simultánea, en todo el territorio nacional, en un solo acto electivo, con voto secreto y obligatorio, aun en aquellos casos en que se presentare una sola lista”.

En estas elecciones ejecutivas (para presidir la Nación), gobernar la provincia de Buenos Aires (principal distrito del país) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (asiento de los tres poderes nacionales) ningún partido político presentaba más de un candidato o candidata. Sí competían varios candidatos y candidatas en provincias del interior, en distintas intendencias y para cargos legislativos nacionales y provinciales.

Las PASO se presentaban como una gran encuesta nacional que iba a medir el humor social, y serviría para depurar la larga lista de candidatos y candidatas en los diferentes niveles; sólo pueden presentarse a las elecciones generales quien gane la interna si la hubiere, y los candidatos y candidatas de aquellos partidos que obtengan más del 1,5% de los votos válidos emitidos.

La larga espera para los resultados electorales fue antecedida por un discurso donde el Presidente Macri reconoció “una mala elección”; más de 4 horas después del cierre del escrutinio se conoció que 15 puntos separaban la fórmula opositora Alberto Fernández- Cristina Fernández de Kirchner, de la fórmula oficialista Mauricio Macri- Miguel Ángel Pichetto.

En la provincia de Buenos Aires, que congrega a casi 4 de cada 10 votantes del país, el oficialismo también fue duramente castigado por la oposición peronista; 17 puntos separaban a Kicillof-Magario de Vidal-Salvador. Sólo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue bálsamo para el oficialismo, por 14 puntos de diferencia el macrista Rodríguez Larreta doblegó a un debutante Lammnes, quien fue por una amplia coalición de peronistas y centroizquierda.

El día después de las elecciones el Peso argentino se devaluó el 20 %, subió el riesgo país 68%, el índice Merval (local) bajó más del 40% y los papeles de empresas argentinas que cotizan en Wall Street se derrumbaron hasta un 59%; el presidente Macri dio una desacertada conferencia de prensa junto a su candidato a vicepresidente, donde culpó al Frente de Todos por los coletazos económicos afirmando «No podemos volver al pasado, porque el mundo lo ve como el fin de la Argentina» y señalando que «la alternativa (el Frente de Todos) no tiene credibilidad  en el mundo».

Más lógica, la gobernadora de la provincia  de Buenos Aires, Vidal expresó «No tengo que echar culpas afuera ni enojarme con ese voto. Tengo que hacer mi autocrítica… Hay que escuchar lo que dicen las urnas”.

Dos días después Macri en un mensaje grabado destacó “quiero pedirles disculpas por lo que dije en la conferencia del lunes”, y anunció una serie de medidas para aliviar la situación de asalariados y beneficiarios de asignaciones sociales. Algunas de las iniciativas son impuestos coparticipables con las provincias y las desfinanciarían, en su rechazo los gobernadores evalúan acudir a la justicia.

Un gobierno nacional aturdido por las elecciones primarias que terminan condicionando su futuro.


[1] http://www.alice-comunicacionpolitica.com/wikialice/index.php?title=Elecciones_primarias

Gustavo Fabián González.
Periodista. Licenciado en Comunicación Social (UNLP). Especialista en Ciencias Sociales con mención en Ciencias Políticas (FLACSO Argentina). Director del CICEOP (estudios de opinión pública) FPyCS. UNLP. Compilador del libro Comunicación Política, periodistas, políticos y la opinión pública. Definiciones, conceptos e investigación de campo, disponible en:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/65185 Actualmente dirige la investigación análisis del uso diferencial de las redes sociales por los integrantes del espacio de la comunicación política: políticos, periodistas y opinión pública

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