Opinión

Oleada de regreso

Ya parece que se ha instalado el populismo como punto de referencia en el análisis político regional latinoamericano. Y no puede dejar de serlo con nuevas elecciones presidenciales en el horizonte.

Hasta hace poco muchos países se habían alineado con diferentes expresiones populistas nacionalistas, sobre todo cuando marchaban al compás del liderazgo del fallecido Hugo Chávez. Con su muerte, las enormes limitaciones políticas de su sucesor, y los graves daños en materia económica, todo eso quedó ahí como una página, más bien breve y gris, de la historia.

Así se llegó el tiempo de la vuelta a la derecha de países grandes como Chile, Brasil, Argentina. Un ajuste hacia el centro en Ecuador. Y sin cambio de rumbo en Colombia y Perú. Y en Venezuela tampoco, aunque ahí para empeorar con enorme daño para la gran mayoría de su gente que sufre penurias económicas que claman ante la indiferencia del concierto internacional.

Sin embargo para algunos observadores parece que estamos al inicio de una nueva oleada de populismos.

El caso paradigmático ahora es México, y quizá buena parte de su fuente inspiradora. Es un caso singular. Las dos demandas principales de la gente a los políticos en campaña siempre son seguridad y empleo, y justo en esos dos indicadores los resultados son pésimos. El año 2019, primero de la administración de Andrés Manuel López Obrador cerrará ya sin ninguna duda con cifra histórica de homicidios y delitos dolosos.  Y el crecimiento económico estará apenas por encima del cero por ciento, en el mejor de los casos. Y sin embargo conserva niveles de popularidad por encima del 60 por ciento merced a una lucha contra la corrupción que es apenas declarativa y epidérmica, y programas sociales que básicamente regalan dinero en efectivo a amplios segmentos de población.

En el calendario electoral estamos ya a días, este mismo mes, de elecciones presidenciales en Argentina, Uruguay y Bolivia, y en todas podría ocurrir que se confirme el aumento de la ola populista.

En Argentina todo anticipa que Macri quedará como un periodo de buenos propósitos mal ejecutados que dan paso al regreso del Kirchnerismo, aunque en teoría con un alguien más moderado en la cabeza de la fórmula, con Alberto Fernandez, sin saber aun si será solo decorativo o ejercerá un poder real. La duda parece ser si ganará en primera o segunda ronda. Y también qué hará para resolver el serio problema económico del país, porque ha tenido el cuidado de no ahuyentar votos por esa causa.

En Uruguay la pelea podría ser más cerrada, también en segunda ronda. Llevan ahí tres periodos de gobiernos socialistas pero ahora en el pequeño país existe mayor demanda de un cambio. Daniel Martínez, heredero de los veteranos Tabaré Vázquez y Pepe Mújica, no la tiene sencilla contra Luis Lacalle Pou, quien ya lo intentó hace cuatro años y aporta una mayor dosis de frescura e innovación a un país necesitado de ello. Hoy mismo las encuestas las encabeza Martinez pero en segunda ronda la balanza podría inclinarse para Lacalle.

Y en Bolivia, luego de la inexplicable y poco aseada forma de permitir de nuevo la aparición de Evo Morales en la boleta electoral, parece previsible que él mismo se pueda mantener en el poder. Una combinación de factores, como la atomización de la oposición que no ha logrado presentar una fórmula unitaria, se lo facilitan. Además una estabilización de los precios de materias primas que no han ahondado los problemas de orden económico.  Sin embargo la oposición a Evo, que ronda sin duda el cincuenta por ciento, podría verse reflejada en que no obtenga respaldo en una mayoría parlamentaria. Y aquí ya se sabe lo que eso significa.

Al menos dos elecciones parecen ya cantadas para aumentar la ola populista, y en el aire queda la tercera que puede caer para cualquier lado. Y lanzados más adelante, temprano aun, Brasil podría ir también de regreso.

Complejo el panorama latinoamericano, con pueblos buscando soluciones fáciles a problemas complejos, líderes que se aprendieron el camino de lisonjear oídos y posponer soluciones de fondo en  aras de la rentabilidad electoral.

Arturo García Portillo.
Político mexicano miembro del Partido Acción Nacional, del que fue integrante de su dirigencia nacional por varios años. Fue Diputado Federal, secretario de las comisiones de relaciones internacionales y comunicación. Consultor en campañas electorales y comunicación.  Colaborador habitual de la Fundación Konrad Adenauer. Actual asesor de la alcaldesa del municipio de Chihuahua, Mexico.  

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