Opinión Rosanna Marotta

¿Y ahora qué hacemos?

Pregunta que nos estamos haciendo todos los ciudadanos luego que el Ejecutivo, tomando en cuenta opinión ciudadana, recursos constitucionales, (en debate), comportamientos evidentes de corrupción y blindaje, descrédito de algunas instituciones, procedió al cierre del Congreso y llamado a nuevas elecciones.

A esta pregunta creo que todos debemos responder con una dosis muy alta de responsabilidad. Los discursos de políticos, apelando a las emociones, al miedo a la izquierda, ofreciendo lo que técnicamente no pueden.. floro al mejor estilo demagogo y carente de lo más importante… ética, experiencia, preparación técnica o académica comprobada, con documentos válidos nos exige una posición racional y analítica.

Nos guste o no, lo que suceda después de este desastroso episodio político en nuestro país, depende de cuanto hayamos aprendido y  de nuestra responsabilidad por exigir candidatos con información transparente, olvidarnos de partidos políticos que no han agregado valor alguno a la ciudadanía, ni al país.

Reclamar derechos nos compromete a tener y reconocer responsabilidades, basta de la charlas de café donde nos quejamos de todo, de echarle la culpa al país, al gobierno, a los partidos, a las instituciones, preguntémonos ¿qué hacemos cada uno de nosotros además de quejarnos?

Siempre escucho con más frecuencia de lo que quisiera el famoso “hay que” .. donde ya desde el enunciado hay un desprendimiento de compromiso, de actitud para hacer el cambio, queremos que las cosas pasen pero es mucho esfuerzo “hacer que pasen”, salir de nuestra zona de confort, ejemplos diarios:

-Me estaciono en doble fila.. “quiero un café.. son minutos”

-Doblo a la derecha, me pongo en doble fila y cierro al que hizo la fila correcta, ¿por qué? “estoy apurado, soy vivo”

-Carril en la Panamericana sur exclusivo para camiones, señalética, reglamento claro, sin embargo:  camionetas, carros, micros, invadiendo ese carril. ¿Por qué? “ porque estoy apurado, salí tarde tengo reunión, etc.

-Me estaciono en el espacio para minusválidos “no hay otro vacío y estaré un ratito”

-Soy taxista “paro donde quiero”

-Soy motociclista “hago lo que quiero”

-Crucero peatonal.. una decoración para el automovilista .. y si paras.. el de atrás toca el claxón y te apura…

-Carril exclusivo de e-pass en la Panamericana, invadido por aquellos que no cuentan con la autorización correspondiente porque no han adquirido el derecho.. al cual pueden acceder .. sólo que hay un pago de por medio.

Más ejemplos existen, son sólo muestras de las cosas que nosotros los ciudadanos podemos cambiar, porque está en nuestras manos.

Exigir un comportamiento transparente, sin corrupción, sin coimas, salir en marchas, para defender nuestros derechos termina siendo un circo, cuando cada uno de nosotros sabe perfectamente que no somos consistentes en nuestro quehacer diario. El civismo ciudadano se basa en el RESPETO, palabra desconocida cuando estamos en un estado tal de “confort”, donde sólo prima “mi bienestar”.

Nos toca una tarea importante y un desafío histórico, donde por  primera vez, tenemos que mostrar que somos consistentes, dejar las emociones para investigar y hacernos cargo de nuestras decisiones, que esto que se viene, no es una campaña marketera más, no es una competencia de quién ofrece más, tenemos  la oportunidad de iniciar un cambio que debe de comenzar por NOSOTROS LOS CIUDADANOS.

Rosanna Marotta.
Bachiller en Comunicaciones Univ. De Lima, Especialización Gerencia y Administración, UPC, Diplomado Internacional Supply Chain &Logistic Management, Univ de Ohio. Profesional con una trayectoria de más de 30 años en las áreas de Operaciones y Logística, en sectores de banca, seguros, retail y manufactura. Durante los últimos 20 años he ocupado cargos Gerenciales en las áreas de Operaciones, Distribución y Gerencia General, actualmente trabajo en forma independiente como Consultora en Supply.

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