David Montoya Opinión

Competencias ciudadanas y capacidad de elegir

Alan Touraine se pregunta en “¿Qué es la Democracia?”: “¿Qué significa la libre elección de los gobernantes si los gobernados no se interesan en el gobierno, si no sienten que pertenecen a una sociedad política sino únicamente a una familia, una aldea, una categoría profesional, una etnia, una confesión religiosa? Esta conciencia de pertenencia no está presente en todas partes, y no todos reivindican el derecho de ciudadanía”.

Una interrogante vigente en el Perú de hoy que se encuentra en una etapa preelectoral y donde varios tenemos dudas sobre las capacidades ciudadanas para elegir lo que le conviene o en el mejor de los casos hay un pleno desinterés en los temas públicos o políticos de la mayoría porque se ha instalado una cultura pragmatista de que con la democracia y el voto no se come o “yo vivo de mi trabajo” o simplemente las condiciones económicas sociales de sobrevivencia alejan toda posibilidad de espacio de reflexión y decidir mejor.

Estas posturas mayoritarias dejan de percibir la importancia de la política en nuestras vidas diarias. En la política se toman decisiones que van a afectar la vida de todos, para bien o para mal, por lo que elegir bien es un derecho, pero también un deber. Sin embargo, como el propio Touraine señala: “si la democracia no es más que un conjunto de reglas y procedimientos, ¿por qué los ciudadanos habrían de defenderla activamente? Sólo algunos diputados se hacen matar por una ley electoral”.

Por el lado, ciudadano una gran sector no exige ni demanda una calidad de representantes políticos, sólo repiten el estribillo o lugar común que sean nuevos, como si lo nuevo trajera consigo la salvación o el milagro divino de que se modifica el comportamiento político y los intereses subalternos que se hayan en juego. Como señalamos hace algún tiempo: “desde el año 2000 a la fecha, la renovación parlamentaria es muy alta, igual que el desprestigio institucional parlamentario a nivel de la percepción ciudadana y de los sucesivos escándalos y denuncias en que los representantes políticos son develados por los medios de comunicación” ( D. Montoya Revista Brújula -PUCP N°22).

En cada elección el promedio de renovación política en el parlamento se acerca al 80%. Un alto ratio de políticos nuevos elegidos, directamente proporcionales a su desprestigio.

La actitud del ciudadano ante la política y en particular ante las elecciones, que son arreglos institucionales donde elegimos representantes para que velen por el funcionamiento adecuado de lo público, ya sea por desinterés subjetivo expreso o por carencia de información me lleva a pensar en los conceptos de autonomía y heteronomía presentes en el ciudadano peruano, al momento de elegir.

Autonomía se refiere al individuo que se autogobierna y auto legisla, tiene opinión propia y por lo tanto capacidad de elección. Heteronomía, es lo contrario de autonomía, se hace referencia a alguien cuya voluntad no está determinada por su propia razón, sino por algo ajeno a ella. Espero equivocarme, pero en la mayoría ciudadana respecto de la capacidad de elegir bien, en el acto público de sufragar tiene varias condicionantes que lo hacen estar más cerca de la heteronomía que de la autonomía. ¿Quién tiene que proveer a los individuos de poder alcanzar una condición de ciudadanía autónoma que lo haga elegir bien o con plena conciencia de lo que hace? ¿Se nace con más o menos niveles de autonomía o heteronomía?

El discurso inaugural del politólogo Alberto Vergara en el inicio del año académico de la Universidad del Pacífico del 2019 nos da luces. Vergara, se sentía satisfecho al ver que los jóvenes opten por estudiar la política, el Estado y lo público. Tener un Estado eficiente puede hacer la diferencia en igualar oportunidades de los que menos tienen con los que tuvieron suerte económica en la vida. Y, en eso también está atado la capacidad de elegir bien o lo mejor.

En el discurso, Vergara, se coloca como ejemplo, y señala que en un momento de su vida – en el colegio o la universidad-  nadie daba medio por el “vago Vergara” y concluía que: “…si yo quería algo mejor en la vida, sólo no la hacía…que un individuo pueda construir la vida que quiere para sí mismo de manera autónoma”. Se necesita soporte y estructura alrededor para construir el yo que necesitas construir para ti mismo”

Ese soporte y estructura alrededor que construye el yo de las personas, es una educación de calidad, con asistencia temprana de talentos, potencialidades y límites, que existe en la esfera privada, es el papel del Estado y su gestión pública.

David Montoya.
Estudios de posgrado en politología, comunicador, con vasta experiencia en la dirección y asesoría en el diseño, formulación y seguimiento de políticas públicas en diversas entidades como la Presidencia del Consejo de Ministros, el Ministerio de la Mujer, la Municipalidad de Lima, el Congreso de la República. Coordinador de Políticas e Incidencia en el Grupo Propuesta Ciudadana. Analista de Coyuntura en el Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (DESCO) y docente de pregrado y posgrado en la Universidad Cayetano Heredia.

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