Opinión

Los jóvenes primero

El Perú se ha convertido en un país eminentemente urbano. Hoy en día, sólo el 24% de la población es rural. La mayor parte de la población peruana vive en la costa (58.0%), en la sierra el 28.1% y en la selva el 13.9%, teniendo Lima más de 9 millones de los poco más de 31 millones de habitantes en todo el país.

Hoy continúa un gran proceso migratorio del campo a la ciudad y de ésta al extranjero. El número de personas que ha salido del país en busca de mejores oportunidades, supera los 3 millones, pero a la vez en el último año se han incorporado cerca de un  millón de ciudadanos de otros países, especialmente de Venezuela que han llegado en busca de mejores condiciones.

El Perú es un país joven, ya que solamente el 6.5% de la población está conformado por personas mayores de 65 años. Por lo tanto, enfrentamos un notable reto ya que anualmente más de medio millón de jóvenes están buscando trabajo, y se incrementa gradualmente el fenómeno de la desocupación juvenil. Además, una buena parte de estos jóvenes no se encuentra preparada, para ingresar al mundo del trabajo.

Los demógrafos nos aseguran que probablemente este fenómeno se mantendrá durante los próximos años. Corresponde pues al actual gobierno y al siguiente, enfrentar el gran desafío de orientar y formar a nuestra juventud. Hoy tenemos «una ventana de oportunidades» que hay que saber usar, contando con la tecnología y el interés tecnológico de los jóvenes como una herramienta que ofrece grandes oportunidades.

Abundan en todo el país expresiones y manifestaciones creativas en el arte, las ciencias, entre profesionales, agricultores, empresarios que están mostrando el enorme potencial del país. Sin embargo, hay también un preocupante porcentaje de estos jóvenes, que se involucra en actividades antisociales como el asalto, el hurto, el contrabando, el tráfico y consumo de drogas, actividades en las que algunos de ellos caen.

Por ende, la gran tarea de la sociedad peruana está basada en formar adecuadamente a los jóvenes para el trabajo, en un país en donde la falta de preparación y del sentido de oportunidad atentan contra el desarrollo. Las necesidades pasan por la pronta capacitación de los jóvenes para el empleo o autoempleo, rompiendo el determinismo hacia la frustración e integrándolos en un proceso por un futuro mejor. Programas como “Jóvenes Productivos”, del Ministerio de Trabajo, deberán multiplicarse, con el apoyo del empresariado y las entidades de desarrollo.

Los lugares prioritarios para atender la emergencia son claros, departamentos tales como: Ayacucho, Huancavelica, Amazonas, Huánuco, Apurímac, entre otros, así como los tugurios de nuestras ciudades donde la vida cada día es peor que la de ayer. Se impone entonces una alianza estratégica entre el gobierno central, los gobiernos regionales, los municipales, el sector educación, organizaciones no gubernamentales, las iglesias, las empresas, etc.

Evidentemente, no es el momento de protagonismos que impiden una acción conjunta. Si se da la concertación será posible dentro de 10 años contar con una población más preparada para el cambio local y global. Pero no sólo el mundo joven deberá madurar, sino fundamentalmente la población adulta que tiene la responsabilidad de acoger a los más jóvenes y ofrecerles un país con mayor equidad.

Alejandro Vassilaqui
Jefe de asesores de Cedro

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