Inés Scudellari Opinión

Nuestras guerreras

Mujeres poderosas han existido siempre a lo largo de la historia. ¿Cómo explicarse que sociedades patriarcales (incluyendo la de estos tiempos, donde prevalece el machismo) hayan producido y sigan produciendo extraordinarias jefas de Estado, cacicas, emperatrices poderosísimas y reinas con mando absoluto, además de poetisas, filósofas, artistas, científicas e investigadoras de renombre? En cuanto a poderosas, ¿alguien se imagina lo que podría haberle ocurrido a un súbdito si se hubiese atrevido a lanzarle un piropo a Cleopatra, metido mano a Isabel I, abusado de Catalina la Grande o tan solo mirado con mala intención a la Señora de Cao?

Estas reflexiones han estado dando vueltas en mi cabeza últimamente y no sé cómo explicar esta incongruencia: la existencia de mujeres respetadas, y hasta temidas por los hombres, a pesar del rol secundario que siempre se le ha dado a la mujer en la historia. Boudica, reina guerrera de los icenos, acaudilló varias tribus britanas en los años 60 y 61 de nuestra era, y luchó contra la ocupación romana. La poderosa Señora de Cao gobernó en el Perú hacia el año 319 de nuestra era.  Hasta su descubrimiento en 1987, los expertos creían que solo los hombres habían tenido posiciones de poder en la cultura precolombina Moche, a la que perteneció. Borte Ujin (1161-1230), esposa de Gengis Kan, gobernaba Mongolia durante los largos períodos en que su marido estaba en guerras. Una diminuta pastorcita de Domremy, Juana de Arco, dirigió el ejército francés a los 17 años a inicios  del siglo XV y ganó múltiples batallas contra Inglaterra. Isabel I de Inglaterra e Irlanda reinó durante casi 45 años, de noviembre de 1558 a marzo de 1603, y logró la derrota de la poderosa armada española y presidió un período de desarrollo cultural y literario singular.

Una de las más grandes lideresas políticas del siglo XVIII fue Catalina la Grande, monarca rusa con el reinado más largo de la historia en ese país (de 1762 hasta su muerte en 1796).  Mujer astuta, logró expandir las fronteras rusas hacia Bielorrusia, Lituania, Crimea y Polonia. Victoria de Inglaterra gobernó desde los 18 a los 63 años. La era Victoriana se caracterizó por la expansión del imperio británico e industrialización y Victoria es símbolo del imperialismo y el orgullo británicos. En el Reino Unido surgió muchos años después otra política de innegable influencia, la Dama de Hierro, o Margaret Thatcher, quien gobernó de 1979 a 1990. Por otra parte, en el país más peligroso para las mujeres, India, Indira Gandhi fue una de las más importantes figuras política, habiendo sido primera ministra de 1966 a 1977 y de 1980 hasta su asesinato en 1984.

En el Perú tuvimos valerosas mujeres que participaron con coraje en la lucha por la independencia. Precursora fue Micaela Bastidas, indígena, esposa de Túpac Amaru, quien luchó contra la colonia y codirigió la rebelión de su marido, actuando como guerrera y estratega. Tomasa Condemayta dirigió un batallón de mujeres en esa misma sublevación y ambas fueron ahorcadas en el Cusco en 1781. María Parado de Bellido participó con las guerrillas serranas, siendo su informante sobre los planes de los realistas. Fue capturada, torturada y fusilada en 1822. La Mariscala Francisca de Zubiaga de Gamarra fue mujer guerrera, quien vestía de general y luchaba en los campos de batalla de la guerra de la independencia. Flora Tristán, otra gran peruana, la menciona en su libro Peregrinaciones de una Paria, y dice de ella que fue prototipo y ejemplo de mujer emancipada y transgresora, que se atrevió a invadir y apropiarse de los poderes que tradicionalmente se atribuían únicamente a los hombres. De Bolivia (Alto Perú, entonces) destaca Juana Azurduy, entre otras heroínas, quien encabezó, con su marido Manuel Padilla, las guerrillas contra los realistas. Llegó a combatir embarazada de su quinta hija.

Es larga, muy larga, la lista de mujeres que han destacado en la política, aunque la mayoría ha sido olvidada por la historia o no tomadas en cuenta. Lo mismo ocurre con las artes, las ciencias y las demás disciplinas del conocimiento, lamentablemente. ¿Qué fenómeno funciona, sin embargo, cuando una mujer logra superar las barreras que le impone la sociedad y erigirse en líder, por encima de los hombres, y ser respetada, admirada y, por qué no, temida a la vez? ¿Cómo llegan estas mujeres a ese lugar de mando que, se piensa (o se pensaba), solo deben ocupar los varones?  Indudablemente deben ser excepcionales, destacar intelectualmente, ser osadas, valerosas, romper esquemas y ser ambiciosas. Deben tener su autoestima muy bien definida, muy bien puesta y no importarles el qué dirán. Mientras una cada vez mayor cantidad de mujeres seguimos luchando por igualdad de condiciones, afortunadamente tendremos siempre referentes femeninos que irán abriendo caminos. Son nuestras guerreras de antaño y de ahora.

Inés Scudellari.
Comunicadora social. Fue directora de la Oficina de Cooperación Internacional del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Oficial a cargo del Centro de Información de las Naciones Unidas en Perú, Oficial de Prensa y Asuntos Públicos de la Embajada Británica en Perú, docente de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, Coordinadora de Imagen y Comunicación de la Universidad del Pacífico, Gerente de Información de Unión Radio y Jefa de Información de RCTV, en Venezuela, entre otras responsabilidades.

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