Gonzalo García Núñez Opinión

Atractividad de inversiones

La economía peruana al inicio del último mes del año ofrece señales técnicas de fuerte atractividad a la inversión. Por lo pronto poco riesgo: El riesgo país medido por el EMBIG Perú  es de 126 puntos básicos mientras que el promedio latinoamericano frisa los 394 puntos. La perspectiva de los vecinos es, en algunos casos, bastante problemática y de mayor riesgo. Si un mediano inversor tuviera que  decantarse por el país  que ofrece el menor riesgo, no hay duda que lo haría por el Perú. No cabe compararlo a  las cifras de Argentina endeudada. O con la  debacle del primero de la clase, Chile, en ebullición social  motivada por  la profunda y embalsada revolución democrática.  Ecuador esta con el agua al cuello. Su economía dolarizada solo tiene el escudo del déficit fiscal frente a la extrema debilidad  de  sus cuentas externas. Y estas ya no dan más.  Colombia está conmocionada por el tercer paro nacional en tres semanas. La gente en la calle reclama por otra política económica. Bolivia, pese a su sólida trayectoria decenal, vive una crisis política que la conduce, en perspectiva, hacia nuevas elecciones. Que decir de la atormentada Venezuela en que el índice de  riesgo país ya  choco con el techo. Hace rato.

Otro factor de atractividad de la inversión en el país es  la estabilidad monetaria. El ancla de la nueva economía peruana desde el 2002 es el esquema de Metas explicitas de inflación. Veamos algunas cifras. Hoy el nivel general de precios (2.25% tasa anualizada) fluctúa pero no se sale del rango meta establecido entre 1% en el piso y 3%  en el techo de los precios. La inflación tendencial y las expectativas, el pronóstico no se  mueve ni cae. Y eso viene sucediendo desde hace más de cuatro lustros. No sin hipos. 

La cotización del dólar cierra en 3.36 a 3.38  soles por dólar gracias a un protocolo de intervención  administrada.  Nada que decir.

Hay algunas cifras preocupantes en la tasa estimada de crecimiento económico. Los cálculos varían pero el BCRP cree que el PIB nominal se encontrara más cerca de 2.4% que al 2.8%. Pero aún lejos de la impresionante trayectoria 2002.2007 que dejo la economía al ritmo del 9%. Sin  embargo todavía las encuestas de expectativas para la demanda a doce meses son claramente positivas.  El sector externo revela un  decrecimiento de las exportaciones mineras y pesqueras y también de las importaciones pero el saldo sigue siendo  alentador pese a las furias de los mercados desatadas por el bout entre China y USA.  Las AFS privadas siguen siendo las dueñas del ahorro de los que trabajan y lo han exportado en gran parte.  

Para un inversionista inquieto y a la búsqueda de la maximización de la tasa interna de  retorno de sus proyectos, léase utilidades,  los factores básicos de la formación del costo del dinero residen en la tasa del crédito, el tipo de cambio, su esperanza de ganancia, el  costo de administrar la  carga financiera. Ponderados y promediados, estos factores generan un costo con el que se evalúa el retorno de la inversión. Aquí el costo del crédito para  corporaciones, empresas bancarias y financieras grandes del mercado interbancario esta en 2.25% en soles y 1.75% en dólares, y en el mercado preferencial corporativo  a tres meses oscila el 3.3% en soles. El  costo es seis veces más caro para las pymes y a la “cara del cliente” para las empresas chicas.

En el primer caso, el mercado interbancario,  la tasa real es vecina a cero, descontada la inflación, casi igual a las que se estilan en Europa o las resultantes de las recientes decisiones de la  FED americana.

Con las Reservas internacionales en 66,761 mil millones de dólares y una posición de cambio del Banco Central de 42 175 mil millones nadie duda- en el exterior- que el país tiene argumentos incontrovertibles de estabilidad monetaria y financiera. Además los capitales entran y salen como Pedro por su casa. El endeudamiento cuesta poco.  Basta examinar la curva de referencia  para los bonos del tesoro peruano cuyo horizonte temporal sobrepasa hoy a los cuarenta años después de casi dos décadas. Y es bajo el costo de intervención de los certificados del banco central,  que facilitan las tareas de esterilización cambiaria y de la propia gestión del mercado interbancario.

Nótese que el empleo de planillas casi no crece, el salario mínimo es mínimo  y el sector informal urbano asimila la masiva desocupación de las ciudades que, cálculos independientes, estiman en casi 70%  de la Población económicamente activa. Dicho crudamente,  el inversionista tiene un mercadoen que abundan  brazos de  elasticidad infinita. A este ejercito industrial de reserva, sírvase añadir los miles de  visitantes  del Orinoco.

Entonces, ¿por qué razones un inversionista que tiene las condiciones óptimas de un máximo nivel de ganancias se alejaría de una opción como la nuestra que tiene, además, una legislación complaciente, una constitución que prohíbe la regulación estatal  y reglas de operación territorial y sectorial al servicio de la ganancia del capital?

Una respuesta inesperada al temor de un inversionista es la corrupción. No solo ensucia la pechera.  Se ha  descubierto (Francisco Durand) que el comportamiento ilegal y absurdo de algunos operadores bancarios y de grupos vinculados, elude la ética de la práctica empresarial y financiera para ganar mas y sin limites. Y ya no asombra que se hayan prestado para sucios negocios  de pitufeo politiquero. A ello se agrega el indeseable  comportamiento de firmas corruptas y sus operadores. Está estrechamente vinculado a las prácticas de la explotación  la opresión, exclusión e imposición, la discriminación y marginalización  sobre los trabajadores.  A eso hay que sumarle su íntima imbricación con el   otorgamiento y recepción de dadivas, (coimas, cutras,) denunciadas con valentía, nada menos, por la  responsable de la Corte  empresaria, la CONFIEP en plena conferencia anual de ejecutivos, la CADE.    

El inversor entiende que, pese a la atractividad de un país rico en recursos naturales, energéticos, humanos y estratégicos, también puede verse atrapado por las redes de la corrupción generalizada que significan, en esencia, el riesgo de la quiebra arbitraria  de los contratos, desde los personales a los institucionales. Y si asi es entre los formales,  claro, el inversionista se preguntara tal vez ¿cómo hacen para sobrevivir los negocios de los invasores de  terrenos privados, la tala ilegal, el oro de los placeres y ríos amazónicos, la coca, la amapola, los evasores de impuestos, los colectiveros,  los pitufeadores..?

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