María Palma Peña Jiménez Opinión

Pedro y el lobo in love en Moncloa

Cuando éramos niños nos contaban y leían un cuento que se titulaba “Pedro y el lobo”. El resumen de la historia se centraba en un pastor llamado Pedro que gritaba frecuentemente ¡Qué viene el lobo!, alertando a las personas del pueblo a salir de sus casas para defender a las ovejas. Pedro jugaba con este tema tan serio hasta que un día gritó de nuevo: ¡Que viene el lobo, que viene el lobo, que viene el lobo! Y nadie acudió a socorrerle, aunque en esta ocasión era verdad.

Este cuento ha venido a la memoria en estos días, cuando ya Pedro Sánchez ha prometido ante su majestad el Rey de España como presidente del gobierno. La fórmula empleada dice así: “Prometo por mi conciencia y honor cumplir y hacer cumplir la Constitución, con los deberes de presidente del gobierno y con lealtad al Rey.

Esta fórmula protocolaria no había concitado hasta esta fecha tantos comentarios, pero vivimos circunstancias muy diferentes en esta ocasión y algunos periodistas han cuestionado que sea cierta su promesa. ¿Por qué se cuestiona esta promesa cuando nunca antes se cuestionó?

Se pone en cuestión porque D. Pedro Sánchez ha afirmado en campaña justamente lo contrario que ha dicho al día siguiente; nos dijo que no podría dormir con un gobierno en coalición con Unidas Podemos y que anteponía sus principios a su puesto y se desdijo 24 h después del día de las elecciones; nos ha dicho que no cedería ante los independentistas y su primera llamada para reunirse cuando todavía no habían pasado 24 h desde su promesa ha sido para hablar con Torra, con quien ha quedado para reunirse, una vez se formara el gobierno, para “arreglar el conflicto”.

Nuestro ahora ya sí presidente de gobierno publicó en su día, no hace tanto, un libro bajo el título “Manual de resistencia”, exponiendo allí cómo había sobrevivido a las circunstancias en su propio partido. Desde esta publicación se hizo famoso el colchón de Moncloa. Decía allí que cuando llegaron su esposa y él al palacio, una de las primeras decisiones que tomaron fue cambiar el colchón. Aunque esto no es riguroso ni cierto, como tantas otras cosas que D. Pedro cuenta, —ya que el colchón se cambia sin que lo soliciten, cada vez que hay un cambio de inquilino en el palacio—, ciertamente el colchón se ha convertido en una figura-símbolo de su paso por el poder. Estas y otras verbalizaciones van dibujando a quien hoy es nuestro presidente.

El martes 7 de enero consiguió su investidura con el margen más estrecho de nuestra historia, pero dejó clara su resistencia. Su gobierno tendrá 4 vicepresidencias, algo insólito hasta ahora, pero parece premeditado para disminuir la presidencia del vicepresidente Iglesias, con quien nos dijo que nunca pactaría porque no podría dormir. Para desdibujar al vicepresidente del insomnio, ha montado un macro-gobierno, con más vicepresidencias y ministros que nunca. El gobierno puede ser débil, pero muy numeroso.

Convertido en presidente con los apoyos de Unidas Podemos fundamentalmente y las abstenciones de BILDU y ERC (Esquerra Republicana de Catalunya), D. Pedro sigue hoy durmiendo en aquel colchón, porque era uno de sus principales objetivos. Ha demostrado, eso sí, que aguanta incluso lo inaguantable, permaneciendo en silencio ante las manifestaciones de representantes de ERC  en la cámara, cuando le que decían “que la gobernabilidad de España me importa un comino” o las de la portavoz de Bildu, porque está in love con el palacio y su colchón.

Hizo el debate de investidura en sábado y domingo, víspera del día de los Reyes Magos y fiesta importante en España, para que no coincidiera con martes y miércoles y la sentencia del tribunal Supremo con respecto a Junqueras, el representante de ERC en la cárcel. El calendario se cambió para que Sánchez no cambiara de colchón.

Y para que no cambiemos al protagonista del colchón, los españoles hemos tenido que escuchar atónitos a algunos parlamentarios y nos preguntamos ¿es este el presidente que necesita España? Ciertamente puede que no, pero una vez que ha sucedido, ahora corresponde evitar males mayores. No podemos convertirnos en amnésicos y disfrazar de “memoria histórica” los inventos interesados de algunos. Ahora más que nunca, señor presidente, necesitamos sea por encima de todo presidente, presidente de España y de todos los españoles, que el peso del poder le otorgue sensatez y cordura para evitar lo que no nos merecemos y que cumpla con su promesa que incluye no solo guardar y defender nuestra Constitución vigente, sino también hacerla guardar. El colchón conlleva estas cargas y a usted le corresponden

Estabilidad y moderación es lo que los españoles necesitamos. Todos y cada uno de nosotros merece lo mismo que su vecino, libres e iguales, iguales para las obligaciones y para los derechos, que ninguno, por nacer en un territorio u otro se sienta privilegiado, porque nuestra CARTA MAGNA nos reconoce iguales y con los mismos derechos.

Si no fuera así, porque cuando de verdad venga el lobo, llegará el problema.

María Palma Peña Jiménez.
Doctora en Comunicación por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (España). Licenciada y Máster por la Universidad de Salamanca. Directora del Máster Universitario en Protocolo, Comunicación Institucional y Organización de eventos y Coordinadora a su vez del Grado en Protocolo, Organización de eventos y Comunicación de la URJC. Autora de numerosos artículos científicos centrados en el análisis pragmático del discurso, sobre todo del discurso político, la comunicación política y la educomunicación.

0 comments on “Pedro y el lobo in love en Moncloa

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: