Eduardo Bruce Opinión

El voto es a partidos primero y candidatos después

La encuesta de CPI revelada el 16 de enero señala que solo el 16% de los ciudadanos a nivel nacional ya sabe porque candidato va a votar, el 26% ya definió el partido, y 54% están indecisos. Resultados inéditos de indecisión a 10 días de las elecciones. Manuel Saavedra, gerente general de CPI, señalo lo que ya hemos dicho antes en esta columna: las campañas están mal enfocadas; ha sido de candidatos y no de partidos.

Las campañas educativas de los organismos electorales también han contribuido con esta confusión, al señalar indirectamente que se debe votar personas y no agrupaciones (ver spots difundidos por la ONPE). En los debates del Jurado Nacional de Elecciones los protagonistas deben ser los partidos y no las personas. Pero el primer debate, por el formato elegido, no ha logrado generar el interés ciudadano hacia las agrupaciones partidarias.

Ante la ausencia de una estrategia comunicacional de los partidos enfocada a la agrupación antes que a los candidatos, los medios de comunicación no han podido visibilizar a los partidos, dando tribuna a candidatos que pugnan por acceder a medios con sus ofertas individuales, muchas de ellas mostrando contradicciones dentro de un mismo partido. No será primera vez que el ruido mediático de candidatos al congreso mas que ayudar perjudique a su agrupación.

El 26 de enero nos toca votar por un partido o agrupación política en primera instancia, para luego escoger de manera opcional uno o dos miembros de dicho grupo. Para muchos, la ausencia de candidatos presidenciales los lleva a asumir erróneamente que el voto es a la persona, relegando al partido a un distante segundo plano. El elector peruano está acostumbrado a votar por candidatos, siendo los votos al congreso sujetos al arrastre que el candidato presidencial genera.

El parlamento es un cuerpo constituido por bancadas, representando partidos políticos. Se trata de la esencia del sistema democrático consagrado en la Constitución Política. Un congresista sólo, aislado, no puede hacer nada. La fuerza de la bancada es la que sostiene las ideologías, enfoque sobre la política nacional y la agenda del grupo en la junta de portavoces y en las sesiones del pleno. La capacidad de producción legislativa reposa en las bancadas que dan soporte a las iniciativas que presentan sus miembros. Sin bancada que lo apoye poco o nada puede hacer un congresista.

Ya hemos visto en el pasado como la falta de coherencia de las bancadas han dañado la imagen y la efectividad de la gestión del congreso. Los congresistas llamados tránsfugas y los expulsados han sido fuente de desencuentros y pleitos inútiles, desviando el interés público y mediático, dejando en segundo plano los temas de fondo de la agenda parlamentaria.

El ciudadano debe evaluar por que partido está votando; su ideología, su trayectoria (si la tiene); sus planteamientos para el congreso y sobre todo la capacidad que puede tener para ser una bancada sólida y coherente. Sin menoscabo del voto preferencial, se debe evaluar al líder del partido y a los principales miembros, determinando si ellos tienen el perfil que cumple con sus expectativas.

Muchos partidos han invitado a personajes conocidos con el fin de que aporten votos. Sin ser ello una práctica buena a largo plazo, es una realidad que debemos considerar. Si usted se siente inclinado a votar por una persona en particular, al menos no deje de considerar en la ecuación al partido que lo postula. Recuerde que uno o dos individuos nada pueden hacer si no están sintonizados con la bancada con que ingresaron al congreso. Si sospecha que su candidato preferido más temprano que tarde renunciará a la bancada que lo llevó al congreso, revise su voto. No contribuya al transfuguismo que en parte nos llevó al caos del congreso pasado que acabó disuelto.

Quedan 10 días, hay tiempo para mejorar la cosa. Ojalá sea así.

Eduardo Bruce Montes de Oca.
Consultor en Política y Estrategia Comunicacional. Ha laborado en Medios de Comunicación en diversos cargos ejecutivos y periodísticos. Ha asesorado a la Presidencia de la República, Oficina del presidente del Consejo de Ministros y a la Alta dirección de poderes autónomos como El Poder Judicial y el Jurado Nacional de Elecciones. Especialista en la Estrategia Comunicacional de la agenda política de entidades públicas y privadas, con énfasis en las modernas herramientas de comunicación social.    

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