Abel Hurtado Opinión

La representación de las mujeres en el nuevo Congreso

La historia de las mujeres en la vida política del Perú tiene poco más de medio siglo si comparamos con los casi 200 de nuestra vida republicana.En 1956, las peruanas sufragaron por primera vez, y 9 fueron elegidas como representantes al Parlamento, entre ellas Doña Irene Linares de Santolalla en el Senado y Doña Manuela Billinghurts López en la Cámara de Diputados.

Reconocer el derecho al sufragio a las mujeres, como un derecho universal, no ha sido suficiente. De hecho, la representación femenina en el Parlamento hasta las elecciones de 1995 no superaba el 10%. Con la incorporación de la Ley de Cuotas —la cual hizo obligatoria la participación de 25% y posteriormente de 30% de mujeres en las listas de candidatos al Congreso— el porcentaje de representación femenina pasó al 25% en el 2001 y llegó al 30% en el 2016.

Como recordarán, a mediados de 2018 se aprobó la Ley 30996, con la cual se incorporó a la Ley Orgánica de Elecciones (LOE) la paridad y alternancia de manera progresiva hasta llegar al 50%, pero esta reforma no pudo ser aplicada en estas elecciones debido a que la LOE impide la aplicabilidad de cualquier reforma electoral un año antes a las elecciones. Sin embargo, algunos partidos como el PPC o el FA, optaron  por la incorporación de la paridad y alternancia en sus listas de candidatos al Congreso.

Los resultados no han sido alentadores, ya que este Congreso estará integrado solo por 33 mujeres, 14 de ellas por la circunscripción electoral de Lima y provincias, y el restante por las demás circunscripciones del país, con una representación nacional de 24%, mientras el 74% le corresponde a los hombres. No está por demás precisar que más del 50% de la población nacional es femenina, y esta representación no se condice con esa realidad cuantitativa.

Para acotar algo más, la paridad en la lista de candidatos al Parlamento no es nada nueva, Bolivia, Argentina y México ya la aplican al 50%, y la conformación de sus parlamentos supera el 40% de representación femenina a diferencia de Bolivia donde el Parlamento tiene una composición femenina de 60%. Al igual que el Perú, Brasil y Colombia aplican la cuota mujer al 30%, pero la representación en el Parlamento es menor a este porcentaje.

Entonces, la pregunta se hace inevitable, si ya estamos avanzando en materia legislativa, ¿cómo es que la representación femenina es incluso menor? Podemos ensayar varias respuestas como que las mujeres prefieren a candidatos hombres, o a la población le es indiferente si el candidato es hombre o mujer, sino prefieren sus propuestas, su trayectoria profesional o su solvencia moral, etc.

Es un tema bastante debatible, yo prefiero aventurarme a un proceso histórico y estructural para responder esta pregunta. No podemos medir, en los mismos términos y condiciones, la participación política de mujeres y hombres. Los hombres llevamos una ventaja histórica de más de 130 años en la vida política del país. Nuestra educación y cultura generacional se ha desarrollado en un contexto de hombres haciendo política. Miles y millones de peruanos y peruanas nacieron y murieron sin poder ver a una mujer participando en la vida política del país, y cargamos esa herencia histórica de ausencia y deliberada exclusión de las mujeres en la política como algo normal. Hay una cuota histórica perdida que nos cuesta mucho trabajo posicionar, y para lograrlo hay que empezar por reconocerla.

Abel Hurtado.
Abogado especializado en Derechos Humanos, Derecho Ambiental y Derecho Constitucional. Magíster en Derechos Humanos por la PUCP. Becario en Derechos Humanos y Conflictos por el Departamento de Estado del Gobierno de los Estados Unidos y egresado del Programa de Derechos Humanos y Política de Vassar College, NY. Actualmente se desempeña como asesor parlamentario del Congreso de la República y docente universitario.

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