Jacqueline Dagnino Opinión

Tener un pensamiento flexible

El concepto de flexibilidad se suele asociar con la propiedad de un cuerpo de doblarse por una acción determinada, sin peligro de romperse. Por ejemplo, en la metalurgia, flexible es sinónimo de maleable… o, en la escuela inicial, recordáis “la plastilina” que utilizan los niños para hacer figuras?, señalamos que es un material muy flexible y blando, ya que en manos de los pequeños puede adquirir la forma que ellos deseen darle. Asimismo, en el ámbito deportivo hablamos de la flexibilidad de una persona cuando realiza gimnasia…

Con todo esto quiero señalar que la flexibilidad resulta ser una “cualidad” que poseen objetos o personas, que permitirán su adaptación a las circunstancias en las que se encuentren.

Pues bien, retomando el tema que nos ocupa, tener un pensamiento flexible implica algo más que una capacidad cognitiva, es una herramienta que ayuda a la persona a desarrollar otras habilidades y, a adaptarse con mayor facilidad a los cambios que puedan producirse en el entorno, pues lo inducirá a utilizar su creatividad como recurso hacia la mejora de su calidad de vida.


Por ello, tener un pensamiento flexible, nos permite ver una misma situación desde diferentes perspectivas, somos creativos cuando se trata de resolver problemas, percibiendo mayores posibilidades, “el vaso medio lleno…”, aprendemos a aceptar las diferencias individuales y el cambio de opinión. Esta posibilidad es la que facilita el proceso de aprendizaje a lo largo de nuestra vida, así como unas relaciones saludables en los diferentes entornos: personal, laboral o social.

Compartiendo el enfoque del neuropsicólogo, Dr. Eduardo Santillán Sosa, consideramos que es esencial tener consciencia de nuestras actitudes, comportamientos, realidad, y cómo reaccionamos ante las cambiantes situaciones que se presentan diariamente, ya que así seremos capaces de lograr trasformar rigidez en flexibilidad.

Tanto en el ámbito familiar, como en el laboral, es importante tener una mente flexible y poseer empatía (cuando existe flexibilidad hay facilidad para desarrollar una actitud empática), ya que se trata de una actitud positiva generadora de energía y optimismo, la cual redunda en beneficio de nuestras relaciones interpersonales y nos proporciona una vida más positiva. En una relación de pareja es valiosa la demanda de empatía, realidad que no será posible si no se fomenta un pensamiento flexible.
Por el contrario, una persona con pensamiento rígido, será aquella en la que predomina la intolerancia y la oposición, que presenta dificultad para aceptar a los demás tal como son, y tiende a ver una única manera de resolver problemas, rechazando perspectivas diferentes a la suya, a pesar de no obtener los resultados deseados.

Pues bien, como hemos mencionado en artículos anteriores, todo es cuestión de ACTITUD, ser flexible tiene que ver con la decisión que tomo como persona de aceptar que, Yo soy YO, pero que existes Tú que eres el OTRO, es decir, aceptar que la otra parte puede pensar, actuar y decidir de una manera distinta a la mía.

Trabajemos para aceptar esas diferencias y vivir con mayor armonía, con voluntad y deseos se puede lograr. Adelante!

“Cada uno eligió sus hábitos en el pasado,
por tanto, ahora será capaz de elegir sus hábitos de nuevo”

Jacqueline Alejandra Dolores Dagnino.
Licenciada en Psicología, Universidad Femenina del “Sagrado Corazón”. Directora de la Escuela Profesional de Psicología de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón (2016 -Febrero 2018)

0 comments on “Tener un pensamiento flexible

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: