Opinión Tomás Marky

Perspectivas: Claves para el desarrollo.

      Existen varios países que en la década de los sesenta eran más pobres que muchos países latinoamericanos, pero que, hoy en día, han alcanzado un enorme desarrollo y un gran crecimiento económico. Para este pequeño artículo tomamos como referente a Corea del Sur, un pequeño país del Asia Oriental y cuya extensión territorial es de apenas 100,210 km2, contando con una población de 51′ 635,000 personas aproximadamente, teniendo una densidad poblacional de 515 habitantes por km2, habiendo nacido oficialmente el 15 de Agosto de 1,948 bajo la protección de los EEUU, en ese entonces su PBI era similar al de muchos países latinoamericanos. Sin embargo, desde los 60 especialmente entre 1,975 y 1,999 ha logrado, hasta el 2,017, un crecimiento de su PBI de 1 billón 531mil millones de dólares. El PBI del Perú es de aproximadamente 211,000 miles de millones US.

Hasta 1,960 el PBI de Corea del Sur era de 3,958 miles de millones US; el del Perú en el mismo año era de 2,572 miles de millones US.

El ingreso por habitante en Corea del Sur es de aproximadamente 40,000 US, mientras que el de nuestro país es de aproximadamente US 7,000.

      Haciendo un poco de historia, recordaremos que en 1,948, como consecuencia de la división de la península entre soviéticos y norteamericanos, surgieron dos nuevos países, Corea del Norte y Corea del Sur; predominó en el norte un guerrillero antijaponés y activista comunista llamado Kim Il Sung, cuya dinastía gobierna este país hasta el día de hoy: en el sur gobernó un exiliado de derecha llamado Singman Rhee.

El 25 de Junio de 1,950, Corea del Norte invadió Corea del Sur que fue defendida por los norteamericanos produciéndose lo que conocemos como la guerra de Corea, conflicto que se suspendió con la firma de un armisticio en 1,953; es decir, no se firmó ningún Tratado por lo que técnicamente ambos países están en guerra hasta el día de hoy.

      Sigman Rhee fue obligado a renunciar por un férreo movimiento estudiantil y sobrevino un golpe de estado tomando el poder el general Park Chung Lee que gobernó despiadadamente hasta su asesinato en 1,979.

      Pero, como es que Corea del Sur logró su enorme crecimiento económico y su desarrollo?. Hoy en día Corea del Sur es considerado por las Naciones Unidas como un país desarrollado y su economía está entre las 11 primeras del mundo.

Para el profesor Jasper Kim de la universidad Ewha de Seúl, uno de los puntos claves fue apostar por sus recursos humanos, es decir por los propios surcoreanos y, gobernantes y gobernados comprendieron el formidable poder de la educación e invirtieron en ésta recursos extraordinarios.

Corea del Sur, tiene además, una particular forma de hacer negocios y lo hace vía enormes grupos empresariales familiares conocidos como «chaebol», entre estos grupos destaca Samsung controlado por la familia Lee desde 1,938; se podría afirmar que los surcoreanos han logrado vía lazos de sangre, que en otros países sería nepotismo, obtener muy importantes logros como competir con el gigante norteamericano Aple en el campo de la telefonía celular.

Se afirma también que el éxito surcoreano se debe al seguimiento de los postulados del neoliberalismo, destacando entre otros aspectos un manejo prudente del gasto público y evitando excesos en la inflación. Muchos especialistas, sin embargo, no están de acuerdo con estas afirmaciones.

      A todo esto hay que sumar la intervención de la política, especialmente en los años 60, y hay quienes afirman que el autoritarismo de Park Chung Hee, quien gobernó el país durante 18 años y que exigió a los ricos invertir en el desarrollo industrial del país, ayudó mucho a fortalecer la economía de este país y con ello al desarrollo que se ha logrado en tiempos actuales. Naturalmente esta posición tiene muchos detractores quienes afirman que en Asia han gobernado muchos autoritarios sin haber logrado resultado alguno en términos de prosperidad económica.

Parece ser que un factor muy importante en los logros de la política surcoreana es haber sido poco permeables a la corrupción.

      La política surcoreana concedió mucha importancia al ofrecimiento de ayuda y protección estatal  a sectores considerados claves en la economía, como se observó claramente en el apoyo que se dio a la industria pesada, todo esto combinado por cierto con la exigencia de resultados en términos de eficiencia y de responsabilidad social en la gestión del empresariado privado.

Empero, y en definitiva, no existe consenso definitivo, es decir, resulta muy complicado determinar cual ha sido la receta exacta que señale con claridad a que se debe el éxito económico de Corea del Sur; pero, sin duda, este país asombró al mundo por el hecho de haber logrado en un salto de 2 o 3 generaciones elevarse del tercer mundo al primero.

Si embargo, de algo no hay duda, la enorme influencia de la educación y los grandes recursos que invirtieron en ésta, además de ser muy poco permeables a la corrupción en lo que fueron sus políticas para el gran desarrollo de la industria pesada, fueron factores que gravitaron en este rápido como admirable crecimiento, digno de ser referentes para cualquier país en vías de desarrollo.

Contrario Sensu, la otra Corea está muy lejos de alcanzar el PBI y el ingreso per cápita de los del sur: lamentablemente, sus políticas se han orientado a la creación de un ejército que fácilmente puede llegar a los 4 millones de hombres, habiendo alcanzado un peligroso desarrollo en bombas nucleares y una cohetería de misiles que les permite alcanzar lugares muy lejanos como por ejemplo cualquier lugar de los EEUU, lo cual es muy preocupante. Su régimen comunista ha creado una suerte de robots humanos tanto para el llanto como para el aplauso y, desde luego, sus regímenes alimenticios y de bienestar distan muchísimo del que gozan sus congéneres del sur. Es un régimen policíaco, pero, sin duda, el día que recuperen la libertad serán una nueva versión de lo que debe ser el verdadero desarrollo. Un ideal casi utópico sería la unión de toda la península.

      Anteriormente, dijimos que uno de los factores claves del crecimiento surcoreano fue la poca permeabilidad de sus «políticas» frente a la corrupción; ello no obstante sus gobernantes, de manera personal, no escapan a esta lacra; últimamente, su ex presidenta Park Geun-hye, la primera mujer en liderar el país, fue condenada a 24 años de cárcel, otros políticos también se han visto envueltos en actos de corrupción, especialmente por dinero mal habido recibido de sus propios líderes o de sus familiares.

      No se puede dejar de mencionar que los EEUU ayudaron mucho al desarrollo de la nueva Corea del Sur, particularmente después de la guerra de 1,950 en que fueron invadidos por los norcoreanos. Los norteamericanos lideraron una coalición que hizo frente a esta invasión que contó con la ayuda de la China comunista, recordando que más de 55,000 norteamericanos perdieron la vida en este conflicto que también trajo como consecuencia la destitución por el presidente Harry Truman del gran líder de guerra norteamericano el general Douglas Mc Arthur, al sugerir el empleo de armas nucleares en el conflicto.

      Pero, que podemos aprender de Corea del Sur para acelerar nuestro crecimiento y con el nuestro desarrollo?

nos parece, modestamente, que debemos insistir en el factor clave que es la educación y los recursos que debemos invertir en ésta, con mucho énfasis en la mejoría de la calidad profesional de los profesores; de otro lado, enfrentando sostenidamente la endémica corrupción que tenemos en el país, lo cual ciertamente no se podrá lograr sino vamos de la mano con una reforma radical de nuestra policía y de nuestro sistema de justicia.

      Finalmente y para terminar, si algo nos ha dejado el crecimiento en función de las reformas del libre mercado que nuestro país adoptó desde hace más de dos décadas es que en solo 10 años, tal como señala el economista Iván Alonso en el diario El Comercio, la pobreza ha bajado del 33% al 20% de la población total del Perú y, la pobreza extrema, se ha reducido del 10% a menos del 3%, lo cual merece nuestro más caro reconocimiento porque como dijo Confucio:

«Cuando reinan el orden y la prosperidad, la pobreza es una vergüenza; más cuando los malos gobiernos traen la miseria y el desorden, entonces la riqueza es una verguenza».

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