Caterina Zadra Opinión

Coronavirus y Comunicación: el caso italiano

Italia ha pasado en pocos días de ser el país más preparado del mundo contra el coronavirus, a primer pais infectado de Europa y cuarto pais por número de casos en el mundo. «Todo comienza con una subestimación general del riesgo y la incapacidad de ver  llegar la ola que arraza no solo nuestro sistema de salud».  (4 de MARZO del 2020 – Adriano Biondi  – funpage.it).

Solo esta semana, el  4 de marzo, el gobierno decidió cerrar todas las escuelas italianas, desde los jardínes infantiles a las universidades.  Al mismo tiempo, ha decidido una serie de medidas drásticas destinadas a contener la infección del nuevo virus.  Medidas muy esperadas pero que han llegado luego de muchas dudas y debates. Es difícil equilibrar las medidas de seguridad con la libertad de los derechos individuales en los paises a mas alta democracia. Cuando esto sea rinde necesario, no solo es deber hacerlo, sino explicarlo a los ciudadanos de la manera más veraz posible. «Los virus no desaparecen por sí solos», advierte Walter Ricciardi, el consultor de la OMS que está trabajando con el Ministerio de Salud para dirigir la task-force creada para gestionar este evento. Es mas, añade «la ausencia de unidad nacional en la gestión de los protocolos de salud» como una de las causas del caos de los primeros días. Estas palabras no dejan dudas sobre el objetivo primario: evaluar todas las acciones y posibilidades que tiene el país para detener la propagación de la infección, establecer con claridad lo que se està haciendo realmente y todo lo que no se ha hechio o se ha hecho mal. El primer ministro Conte y el ministro de la Salud Speranza, unos días antes de que el coronavirus abrumara la region Lombardía, confirmaron que «el nuestro es el país con las medidas más efectivas de toda Europa y tal vez del mundo». Un mensaje demasiado tranquilizador que ha hecho daño:  ha ayudado a aflojar la atención hacia un peligro que hoy entendemos enorme, pero sobre todo un mensaje que estride con la realidad que vemos hoy. El Global Health Security Index (que mapea una serie de puntos que incluyen la exposición de los países al riesgo de epidemia) nos ofrece algunas respuestas claras y da una idea de los defectos y problemas que tiene el «sistema italiano» en este sector . Las deficiencias se dividen en dos órdenes de factores:

1.      1.  “Communications with healthcare workers during a public health emergency” – Comunicacion con trabajadores de la salud durante una emergencia de salud pública

2.      2.  “Health capacity in clinics, hospitals and community care centres”  – Capacidad de acojer y tomar en cargo pacientes en clínicas, hospitales y centros especializados

«El caso Codogno y los primeros días de la emergencia son precisamente la historia de una mala comunicación entre los varios niveles estructurales del area clinica, de errores y retrazos burocráticos, de una aplicación desigual de las reglas y protocolos  entre las reagiones y, en última instancia, del difundido temor  de colapso del sistema en su conjunto, después de años de reducción economica constante”.  (4 de MARZO – Adriano Biondi – funpage.it)

Italia ha seguido reduciendo las inversiones en Sanidad.  Quiero recordar a todos que respecto a otros países, la Sanidad italiana es de alto nivel y gratuita para todos.  Es uno (junto a educacion y pensiones sociales) de los grandes gastos del Estado. En diminucion constante, el gasto sanitario anual relacionado con el PIB es de hoy aproximadamente el 6,4%, el corte constante y continuo de camas ha sido de 10 mil menos en 6 años, el cierre de muchos hospitales medianos y pequeños, el corte de los empleados del Servicio Nacional de Salud de aproximadamente 43 mil unidades en menos de 10 años. La fragmentación regional del sistema de salud, la ausencia de una línea unica, una comunicación confusa y opuesta, con varias voces en conflicto entre ellas, la necesidad de publicar datos varias veces al dia, una bulimia informativa  que ha generado el caos en asuntos basados , para ser absolutamente eficaces, en protocolos estrictos, colecciones homogéneas de datos, soluciones armónicas y estrictas, iguales región por región.

Nos hemos dado cuenta en pocos dias de que China no ha logrado contener la infección. El escenario que tenemos ante nuestros ojos es que el mundo está ante un contagio inevitable e irreversible. Este virus en la gran mayoría de los casos es asintomático o pasa solo, sin mayor preocupación. En un porcentaje bajo se convierte en neumonía y necesita hospitalización en cuidados intensivos. Muchos se recuperan incluso en estas condiciones, pero el riesgo de muerte es real para aquellos que están inmunodeprimidos, debilitados, ancianos o portadores de patologías preexistentes. Los ciudadanos estàn dandose cuenta que las soluciones a este grande problema de salud publica està  en manos del sector médico que muestra dedicación al trabajo y, en algunos casos, verdadero heroísmo. Contrariamente a los politicos, en este tema, que han perdido en  general la fe de los ciudadanos. Siguen hablando y peleando entre ellos, en vez de unirse para resolver el problema. Acerca de la comunicación institucional creo que hay algunos comentarios que hacer: una situación grave como esta tenia que ser manejada desde el principio con extremo rigor y seriedad. En cambio ha habido «más preocupación por manejar la crisis desde un punto de vista comunicativo que desde un punto de vista de resolución de problemas». (Adriano Biondi funpage.it). Y agrego:  más ideológico que sanitario.  «Dos tenían que ser los conceptos claros en los mensajes del gobierno a los ciudadanos:  ningun panico acerca de los efectos del virus individualmente; a la vez, gran sentido de responsabilidad en el comportamiento individual y colectivo para contener el contagio y la protección de las personas mas fragiles y expuestas de la población. Las cosas han sido manejadas en manera  diferente, desordenada  y el alarmismo sobre el virus ha originado comportamientos cuestionables e incorrectos, a medio camino entre el pànico y la inconsciencia (escapes de cuarentena de las áreas rojas, incumplimiento de los protocolos básicos de salud, asalto a los alimentos).  En el medio, un rastro infinito de controversias politicas:  entre mayoría y oposición, entre mayoría y mayoría y entre políticos y periodistas….. En resumen, confusión y superficialidad, donde se necesitaría pulso y seriedad «(Andrea Capocci, Il Manifesto). Ilaria Capua, el cientìfico italiano de EE. UU. en Fanpage insiste: «Esta es una cadena de acciones, una cadena de solidaridad: y es una cadena que debe ser fuerte, porque la cadena debe poder sostenerse. Y la fuerza de la cadena está vinculada el eslabón más débil. La subestimación es suficiente para que ocurra lo peor: que muchas personas en riesgo se infecten y necesiten lugares en cuidados intensivos. No son infinitos: por el contrario, son muy pocos «.

Demasiadas voces, decisiones gubernamentales inconsistentes, respuestas individualistas y declaraciones contradictorias de las regiones, comunicados de prensa continuos – más políticos que científicos – han aumentado la confusión en la comunicación dirigida a los ciudadanos.  La comunicaciòn es uno de los problemas en el problema pricipal que sigue siendo principalmente la salud.  Habrìa sido suficiente dar pocos y claros mensajes eligiendo una sola fuente de referencia y monitoreo, medidas coordinadas y coherentes con los mensajes institucionales que aclararían a los ciudadanos la realidad de una emergencia de la que solo se sale todos juntos. La comunicación esquizofrénica ha tenido como resultado paralelo la cancelación del 80% de la facturación del sector turístico, por ejemplo. Una pérdida de la imagen del país Italia en su conjunto. Ahora todos esperamos que el gobierno ponga inmediatamente en práctica medidas de emergencia para un sistema económico que era claudicante antes del virus (sobretodo para las empresas mas chicas) y que ahora està de rodillas, en los sectores turismo y exportaciones en particular. Economía: el otro factor de una trilogía espectral. A principios de año, los periodistas económicos italianos insinuaron un cisne negro chino. En pocos días se ha convertido en un tsunami italiano. Y el grande sueño europeo se hunde ante esta nueva emergencia.

Caterina Zadra.
Estudió Marketing de Servicios en ESAN. Trabajó como voluntaria en Istituzioni del 2010 al 2014.

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