María Palma Peña Jiménez Opinión

“No están solos”

Hubo un tiempo en el que los líderes políticos eran todos hombres y además hablaban para los hombres. Las mujeres, casi invisibles y ciudadanas de segunda en el terreno político, no eran destinatarias de los mensajes de campaña.

Pensemos que en España no hubo un voto femenino al 100% hasta la transición, y fue la izquierda quien impidió el voto universal de las mujeres, porque consideraba que serían influenciadas por su confesor y les sería adverso. Evidentemente si no podían votar, no era necesario persuadirlas para conseguir su voto.

Estos datos contextualizan nuestro tema de hoy y nos conducen a pensar en la importancia del discurso político en campaña, donde las mujeres han dejado de ser sujetos pasivos. Las mujeres son ciudadanas de primera y los políticos no deben olvidar que ellas, a su vez, ejercen un poder de influencia y liderazgo en su ámbito familiar y profesional. Las mujeres hoy son también dirigentes: pensemos por un momento en Margaret Thatcher o en Angela Merkel como dos representantes de primer nivel político, sin olvidar a la primera ministra de Finlandia, Sanna Mirella Marin.

Pues bien, hace apenas unos días, algunos periódicos americanos publicaban que, si en las elecciones solo votaran los hombres, Trump ganaría en estos momentos las elecciones. Es un dato interesante para el análisis y nos señala como el voto masculino está, en buena medida, a favor de Trump. Ahora bien, por suerte, el mundo ya no pertenece en exclusiva a los hombres, ni son los únicos que votan. Luego, o involucramos en nuestros discursos, en nuestros intereses, en nuestras políticas, a las mujeres o la balanza no cederá en nuestro favor.

Así las cosas, el partido demócrata ha activado a su principal valor femenino, Michelle Obama, y el partido republicano ha dado protagonismo a Melania, porque sin las mujeres, sin su voto, no se ganan las elecciones. Sería bueno recordar que, posiblemente, Hilary Clinton no ganó en la anterior convocatoria porque no consiguió el necesario apoyo de las mujeres estadounidenses.

Ayer Melania, vestida con un traje en verde militar y en lo que todos ya consideran su intervención más importante desde que llegara a la Casa Blanca, ha puesto en escena un discurso afectivo, acercándose a los americanos de a pie y, sobre todo, a las americanas, con la inteligencia necesaria para tocar el lado más sensible, con la necesaria empatía con los ciudadanos que sufren y piensan en la pandemia todos los días, sin olvidarse de los miedos que esta situación nos produce y como afecta a nuestras vidas. Ha sabido representar el lado más amable de la política y de paso suavizar la imagen del presidente. Con ese “no están solos” de carácter maternal, Melania, ha ofrecido protección, con cercanía y el afecto, tan necesario en los momentos de pandemia, cuando los ciudadanos se sienten abandonados por sus políticos.

Frente a un frío y distante Trump, Melania habló del sufrimiento, de la importancia de las mujeres y su aportación a la sociedad y de las protestas sobre el tema racial.

En definitiva, una efectividad y cercanía que los republicanos necesitaban, porque sin el apoyo de las mujeres, no habrá Casa Blanca.

María Palma Peña Jiménez.
Doctora en Comunicación por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (España). Licenciada y Máster por la Universidad de Salamanca. Directora del Máster Universitario en Protocolo, Comunicación Institucional y Organización de eventos y Coordinadora a su vez del Grado en Protocolo, Organización de eventos y Comunicación de la URJC. Autora de numerosos artículos científicos centrados en el análisis pragmático del discurso, sobre todo del discurso político, la comunicación política y la educomunicación.

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