Opinión Virginia Baffigo

El costo de las interpretaciones erróneas

La noticia de la semana, fue, qué duda cabe, la trágica muerte de 13 personas en una discoteca del distrito de Los Olivos. Mucho se ha dicho para justificar la intervención policial cuyo resultado dejó este luctuoso suceso, pero quiero enfocarme en el argumento del riesgo de contagio del COVID-19.

La afirmación se basa en los resultados de pruebas rápidas realizadas a las personas detenidas y también a los restos mortales de las víctimas.

Con relación a los primeros, la Policía informó que 15 de los 23 detenidos dieron positivo, lo que equivale al 65% de los examinados, y sobre los segundos el resultado fue superior, 11 de los 13 fallecidos también fueron COVID positivo, que representa el 83% de la muestra.

Si analizamos este dato bajo la lupa epidemiológica podemos decir que la penetración del coronavirus en el ámbito geográfico donde residían o trabajaban unos y otros es muy alta, casi cercana al punto de la llamada inmunidad de rebaño. Interpretado de esta manera, la conclusión sería que por lo menos en dicha área, la tendencia de casos nuevos debería empezar a declinar.

Por otro lado, si el análisis se hace a la luz de los conocimientos de la inmunología, lo que deberíamos colegir es que todas las personas positivas se infectaron con el coronavirus y lo superaron exitosamente. Prueba de ello es el hallazgo de inmunoglobulinas que dan cuenta de una respuesta inmunológica vigorosa ante la infección. Aquí reside mi discrepancia con la información divulgada por diversos actores, sean autoridades o periodistas.

Paso a explicarlo. Cuando el coronavirus ingresa a nuestro organismo por las mucosas de las vías respiratorias (cavidad bucal o nasal) o aún de la conjuntiva, invade las células de dichos tejidos con fines de reproducción. Alojados allí, empieza la batalla biológica en la que se enfrentan los glóbulos blancos, que son nuestra primera línea de defensa, y los invasores. Esta es la llamada inmunidad celular que responde durante los primeros días de la infección, haya o no haya síntomas. Esta inmunidad a cargo de los diversos componentes de la serie de glóbulos blancos no solo propicia la fagocitosis, literalmente el “engullimiento” de los virus, sino que también induce la producción de inmunoglobulinas conocidas como anticuerpos. Esta respuesta es tardía y puede presentarse recién al día 10 de la infección, si se trata de la Inmunoglobulina M, y durante la tercera o cuarta semana de la infección para la Inmunoglobulina G.

Este proceso secuencial se produce con diversa intensidad en las personas infectadas, algunas de ellas, se defienden sobretodo en base a inmunidad celular y lo hacen tan bien que allí se acaba “el incendio”, y, por lo tanto, metafóricamente, ya no necesitamos mas bomberos. Siguiendo la metáfora, ellos serían los anticuerpos.  Otras personas aún requieren de esta segunda línea de defensa y son aquellas que desarrollarán no solo inmunidad celular, sino también inmunidad humoral, es decir inmunidad mediada por inmunoglobulinas o anticuerpos. Finalmente, hay personas que lamentablemente fracasan en el intento, entre otras razones porque su aparato inmunológico es incompetente, y cae rendido ante el coronavirus. Estas son las personas que hacen enfermedad grave y eventualmente fallecen.

Entonces, los resultados positivos de las pruebas rápidas no pueden, ni deben ser interpretados como de riesgo para la propagación de la enfermedad, quizás existió durante los primeros días de la infección, cuando ni siquiera las personas tenían síntomas, pero nunca cuando su aparato inmunológico ya ha producido anticuerpos que los ha liberado de la presencia del virus. Si esto es así, ¿cómo podrían ser transmisores del coronavirus en esta etapa? Este raciocinio es clave para tomar decisiones de diversa índole. Por ejemplo, hemos visto que a los trabajadores que se les hace una prueba rápida y resultan positivos los envían a aislamiento, sin siquiera hacerles una prueba molecular, que es la única que detecta el material genético del virus y por ende, la única que da cuenta del riesgo de transmisión. ¿Cuantas horas-hombre está perdiendo nuestra sociedad por el aislamiento injustificado? ¿Cuánto estigma está recayendo sobre las personas? 

Podríamos también referirnos a la dudosa calidad de las pruebas, a fallas de oportunidad en su aplicación y aún al significado de los resultados negativos; sin embargo, nos quedamos en la invocación a las autoridades para hacer una correcta interpretación de los resultados positivos. Los asistentes a la discoteca de los Olivos, con resultados positivos a pruebas rápidas, ya habían dejado de representar un riesgo sanitario para la sociedad, sin embargo, los trataron como si lo fueran.

Virginia Baffigo de Pinillos.
Médica Cirujana,  pediatra por la U.N.M.S.M. y Magistra en Gerencia Social por la PUCP. Ha sido Directora General del Instituto Nacional de Salud del Niño y Presidenta Ejecutiva de la Seguridad Social en dos períodos (1997-1998 y 2012-2016), siendo la primera mujer en ejercer ambos cargos.  Vasta experiencia en el campo del desarrollo, desempeñándose por 13 años en CARE Perú.  En la actualidad es consultora internacional y docente en CENTRUM PUCP, la escuela de negocios de la Universidad Católica.

1 comment on “El costo de las interpretaciones erróneas

  1. Miguel Garay

    Muy oportuno, felicitaciones

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