Abel Hurtado Opinión

Pandemia y derechos humanos

En el mundo de hoy, hay una cultura expansionista en el reconocimiento de nuevos derechos humanos. La naturaleza humana sigue siendo la misma, pero nuestras necesidades han cambiado rápidamente, por lo que es necesario otorgar mayores protecciones a ciertos derechos, elevándolos a la categoría de derechos humanos.

Los derechos humanos no son absolutos, pues en determinadas circunstancias (justificadas), se puede restringir su ejercicio. Esta medida restrictiva debe ser necesaria, idónea y proporcional. En simple: debe garantizar la protección de otros derechos humanos conexos debido a las circunstancias. Es por ello que, por ejemplo, durante esta pandemia, se restringe el derecho a la libertad de tránsito (derecho individual) para garantizar el derecho a la vida, la integridad y la salud de los demás (en un contexto colectivo)

En esa medida, vayamos a explorar un poco los límites de las restricciones de derechos humanos durante situaciones excepcionales, límites que se encuentran condicionados por el carácter imperativo de otros derechos. En contexto: la Constitución Política permite la suspensión de una lista cerrada de derechos como la libertad y seguridad personal, la inviolabilidad de domicilio, la libertad de reunión y la libertad de tránsito (habilitándose la detención sin mandato judicial y flagrancia). Queda claro entonces, que no es posible suspender otros derechos, sino los taxativamente precisados.

A lo dicho, hay que agregar, además, la existencia de un núcleo duro de derechos humanos como el derecho a la vida, a la libertad de pensamiento, conciencia o religión, a la prohibición de la discriminación, la tortura, la esclavitud o la prisión por deudas; derechos categóricos e imperativos que no pueden suspenderse bajo ninguna circunstancia.

Ahora bien, con estas precisiones, queda claro qué derechos pueden suspenderse y que otros no, y que la suspensión de derechos implica la imposibilidad de ejercerlos por un tiempo determinado. Sin embargo, el punto de mi columna de opinión va al otro extremo menos jurídico: los derechos que no necesitan de una suspensión legal para que los ciudadanos no puedan ejercerlos (temporalmente o incluso de manera indeterminada).

Me explico. Hay un grupo de derechos (de corte prestacional) que a menudo han sufrido de una postergación crónica por parte de un Estado, escudado en el eufemismo de su progresividad y onerosidad. En estos casos, existe una restricción de carencia permanente (por un dejar de hacer) en el acceso a los derechos básicos como la salud o la educación solo atribuible al Estado y que se han evidenciado con mayor intensidad durante la pandemia.

Si se restringe la libertad de tránsito o la inviolabilidad de domicilio, implica una amplia connotación jurídica y social, pero dejar de garantizar el acceso a los servicios básicos como la salud —que implica también una restricción que incluso afecta la propia vida— es solo una necesidad insatisfecha con la que convivimos y hasta la hemos normalizado de esa manera. Acceder a los servicios básicos de manera oportuna (y sin igualdad de condiciones) se ha vuelto moralmente aceptable en nuestra sociedad, que incluso se siente como un favor y no como un derecho.

En esta pandemia, nos hemos escandalizado por la suspensión de nuestros derechos (como libertades), haciendo caso omiso de ella y muchas personas la han desconocido  desafiando a la misma muerte (algunas murieron por creer más en sus libertades), pero el punto de reflexión al cual quiero llegar, es que considero debemos centrarnos en la urgente necesidad de reestructurar toda nuestra política estatal para garantizar el acceso a los servicios básicos a través de una gestión eficiente y oportuna que rompa ese ciclo vicioso de restricciones de carencia permanentes y se cumpla con la realización de los derechos humanos para la dignidad humana como el fin supremo de estos.

Abel Hurtado.
Abogado especializado en Derechos Humanos, Derecho Ambiental y Derecho Constitucional. Magíster en Derechos Humanos por la PUCP. Becario en Derechos Humanos y Conflictos por el Departamento de Estado del Gobierno de los Estados Unidos y egresado del Programa de Derechos Humanos y Política de Vassar College, NY. Actualmente se desempeña como asesor parlamentario del Congreso de la República y docente universitario.

0 comments on “Pandemia y derechos humanos

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: