Katarzyna Dunin Borkowski Opinión

El dinero electrónico

En la última entrega en esta columna me preguntaba cómo ampliar la base tributaria, partiendo de la premisa de que nuestro Gobierno no puede fiarse de la información disponible, pues está demostrado que es inexacta.

En tal sentido, sostenía —y hoy me reafirmo— que antes de pensar en cómo ampliar la base tributaria, deberíamos encontrar la forma de recolectar la información sobre la composición de nuestra economía y procesarla. Solo cuando contemos con data fidedigna, sobre la cual se pueda tomar decisiones acertadas, resolveremos el dilema que aqueja a contribuyentes y Gobiernos del mundo para no estrangular a “la gallina de los huevos de oro”, sino encontrar más gallinas.

Una alternativa para obtener la información que necesitamos de manera rápida y efectiva es imponiendo el dinero electrónico como único medio de transacción.

Kenneth Rogoff, antiguo economista jefe del Fondo Monetario Internacional, en su libro Reduzcamos el papel moneda, sostiene que el fin del dinero en efectivo no solo es inevitable sino también positivo. Afirma que la imposición del dinero electrónico como único medio de transacción destruirá la economía sumergida —aquella que no paga impuestos y que es impulsada por el dinero en efectivo— y, a su vez, permitirá a las administraciones tributarias obtener información fidedigna de sus ciudadanos de modo que pueda cobrarles los impuestos que correspondan.

A oídos de cualquier administración tributaria suena perfecto, ¿no?  

Lamentablemente y pese a que está demostrado que la humanidad se dirige inevitablemente a convivir con desaparición del dinero en efectivo —sistema de pago que data del 600 a.C.—, la implementación del dinero electrónico trae consigo varias desventajas que son importantes de considerar, porque será el costo de obtener dicha data.

Una de las desventajas más importantes que refleja la literatura especializada es que, a diferencia de pagar con dinero en efectivo, el dinero electrónico no genera en nuestros cerebros el dolor neuronal que impide que compremos más. Así, Jacques Pereti, en su libro Trato hecho, sostiene que la implementación del dinero electrónico como único medio de transacción implicará que cada día seamos más consumistas de lo que ya somos, al punto de la adicción. A fin de satisfacer nuestra adicción, nos endeudaremos más a través de créditos. Ofrecer créditos a la gente, sostiene Pereti, es como “darle azúcar a un diabético”. No solo nos hará más pobres, sino a la par los Gobiernos asegurarán políticamente que la economía está en pleno crecimiento, sostenida en el consumo de los ciudadanos que se financian a través de créditos que finalmente no podrán pagar. En paralelo, Pereti sostiene que perderemos totalmente nuestra privacidad, al estar registrada toda nuestra información (consumos y créditos) en una “nube”, la cual, además,  corre el riesgo constante de ser “saqueada” por un tercero, al tener evidentemente un valor económico.

Otra de las desventajas de implementar como único medio de pago el dinero electrónico es la que el economista peruano Iván Alonso afirma en diversos artículos. Alonso sostiene que el dinero en efectivo es la última la barrera que históricamente nos ha protegido de la emisión indiscriminada de moneda. En efecto, como todos sabemos, el dinero en efectivo es una representación de las reservas y, por ende, es en teoría “convertible” contra estas últimas.  Si se elimina el dinero en efectivo, Alonso sostiene que  perderemos la capacidad de frenar la emisión inorgánica de dinero (más conocida en el argot peruano como “la maquinita”)  y “viviremos bajo la permanente amenaza de la inflación”.

Existen investigaciones que sostienen que si bien la eliminación del dinero en efectivo  generará que la base tributaria mundial se amplíe al tener las administraciones tributarias más información de cómo están compuestas sus economías, esta información nunca será 100% fidedigna. Siendo que al día de hoy el dinero en efectivo es un mecanismo de subsistencia de millones de personas pobres en el mundo, introducirlos a la “formalidad” a través de la implementación del dinero electrónico y que algunos de estos deban pagar impuestos, probablemente determine para dichas personas la diferencia entre sobrevivir y perecer. Ello generará incentivos para que se creen monedas paralelas que estas personas utilicen con el objetivo de no perecer (o de no pagar impuestos), y por ende, no es tan cierto que el dinero electrónico eliminará la economía sumergida y que las administraciones tributarias conozcan la verdadera composición de sus economías.   

Katarzyna Dunin Borkowski
Katarzyna Dunin Borkowski es abogada y Magíster en Investigación Jurídica, con mención en Derecho Tributario por la PUCP. Es Directora de Tax & Customs de PwC Perú. Especialista en temas tributarios y aduaneros, Katarzyna es Profesora de pre-grado y post- grado en la Facultad de Derecho de su alma mater y expositora en diversos foros académicos nacionales e internacionales. Además del derecho tributario y aduanero, su pasión es montar a caballo.

3 comments on “El dinero electrónico

  1. Excelente Análisis Del Dinero Electrónico Vayan mis más sinceras felicitaciones por ello 👍

  2. Francisco Cevallos Espinosa

    Interesante artículo , que nos permite reflexionar sobre su uso ya que actualmente, el uso del dinero electrónico (estricto) es limitado, pero se espera que este crezca en el tiempo.
    Para poder aprovechar sus ventajas, debemos diseñar desde ya mecanismos que permitan reducir sus riesgos y perjuicios.

  3. Y que hay de que convivan ambas alternativas? es eso imposible?

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: