Luis Otoya Trelles Opinión

Las cosas por su nombre

Los peruanos están saturados de la política y decepcionados de los políticos. Expresan a diario su malestar por la forma en que se conduce nuestro país. Esta situación ha polarizado posiciones y nos ha dividido en grupos muy definidos. El más importante los “anti”, un sector que se opone a todo lo malo/bueno que pueda suceder. Por otro lado, los que estamos a “favor de unos”, que somos igualmente criticados por los que están “a favor de otros”, los que enfrentan a los que estén “a favor de esos” y a la vez a los “anti”, para también oponerse a todo.

Los medios de comunicación, priorizando sus intereses, han contribuido significativamente en generar y exacerbar esta polarización. Han perdido imparcialidad al informar y objetividad al opinar.  Pero sobre todo parecen dar la espalda a su principal valor, LA ÉTICA, que les corresponde promover y respetar junto a sus periodistas.

Los políticos en nuestro país, como en todas las profesiones y oficios, los tenemos buenos y malos, lamentablemente cada vez son menos los buenos y más los malos. Los altos niveles de corrupción, el bajo respeto por el honor de las personas y una justicia alineada al poder de turno, desanima a muchos que teniendo la capacidad desisten de participar en política para no salir chamuscados. Esto limita también la posibilidad de los pocos partidos políticos organizados para convocar a más y mejores ciudadanos a los que podría formar y evaluar para renovar sus cuadros a nivel nacional.

Los hechos políticos de la última semana, ocasionados por la difusión de audios, que esta vez involucran al presidente Vizcarra, generan polémica sobre la persona a la que más de la mitad de los peruanos le atribuyen muchas virtudes y pocos defectos. Esto ha puesto en evidencia la faceta desconocida de un hombre que, si comenzáramos a llamar las cosas por su nombre, se encuentra inmerso en una crisis de valores. Encubre en vez de mostrar. Engaña en vez de decir la verdad. Abusa de su poder involucrando a subordinados. Nos subestima ante la evidencia. Se indigna ante la traición de otros, pero no de las suyas. Descalifica al mensajero y no lo que revela el mensaje. Culpa a sus enemigos de sus secretas reuniones con amigos. Acusa de conspirar a los que no supo inspirar.

Los indicios hasta ahora parecen no justificar una vacancia. Por eso, es importante que el presidente dé la cara y asista al Congreso. Reconozca lo que le toca reconocer. No persista en defender su flagrante mentira. Muchos aún tratamos de entender qué gran verdad hay detrás de este feroz encubrimiento a las vistas de tan polémico personaje. Manipular y negar la evidencia nos podría dejar sin presidente y ya ha costado el puesto a ministros y funcionarios de este Gobierno.

Me preocupa ver que los valores están totalmente distorsionados en nuestro país. Después del inaceptable “Roba pero hace obra”, ahora constatamos por las encuestas que se perfila un increíble: “El presidente miente, pero le creemos”, algo muy difícil de aceptar, salvo que alguien más nos esté mintiendo.

Luis Otoya Trelles.
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.

1 comment on “Las cosas por su nombre

  1. Rossana Castro

    Como siempre, claro, preciso y oportuno artículo, de un tema de actualidad que nos tiene asombrados y decepcionados….pareciera ser que política es sinónimo de chantaje, espionaje, complot, mentiras, y carencia de valores.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: