Katarzyna Dunin Borkowski Opinión

¿Se debe derogar el ITF?

Según el INEI, el 72% de trabajadores en el Perú labora en la informalidad.

Ratifica esta data un reciente estudio de ComexPerú y el Instituto Peruano de Economía (IPE), que determinó que de cada 100 trabajadores solo 28 son formales. De estos, solo 9 pagan Impuesto a la Renta y los 19 restantes no están obligados a tributar, pues sus ingresos son menores a las 7 UIT (S/ 30,100) anuales.

Formar parte del sector informal implica —entre otras omisiones— no pagar Impuesto a la Renta cuando según la normativa correspondería pagarlo, sea como empresa, como trabajador dependiente o independiente.

En efecto, tal como afirma Norman Loayza en un estudio económico del BCR: “Pertenecer al sector informal supone estar al margen de las cargas tributarias y normas legales, pero también implica no contar con la protección y los servicios que el Estado puede ofrecer”.

Hace 16 años, en marzo del 2004, en un intento de formalizar al país —una enorme tarea pendiente hasta la fecha—, se promulgó la Ley N° 28194, que trajo a nuestro ordenamiento dos novedades interesantes.

En primer lugar, introdujo un mecanismo de “medios de pago” —que en simple exige que los pagos mayores a S/ 3,500 deben realizarse a través del sistema bancario—, y además, la citada ley creó el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), que no fue un invento peruano, puesto que existía y existe a la fecha en otras legislaciones.

El ITF fue creado como un impuesto temporal, con una tasa del 1%, que a la par que fue reduciéndose al 0.005% que tenemos hoy. Sin embargo, el tiempo nos demostró que el término  “temporal” solo fue introducido como un paliativo, algo así “como para que nos acostumbremos y no protestemos”. Pero si consideramos que el propio Impuesto a la Renta —con más de un siglo entre nosotros— se creó como un impuesto temporal, no debería sorprendernos la utilización de esa triste técnica legislativa que parte del supuesto contrario al dicho popular que “más vale un rojo que ciento colorados”. Pero eso es parte de nuestra cultura.

El ITF ha sido un arma contundente. A través de una regla de tres simple, la SUNAT ha podido saber exactamente cuánto entró y cuánto salió de una cuenta bancaria, aunque según el Tribunal Constitucional, en su famosa sentencia que analizó si era inconstitucional o no, señaló que eso no implicaba violación alguna al secreto bancario.

El ITF detecta principalmente desbalances patrimoniales. Por ejemplo, detecta a las personas que no pagan Impuesto a la Renta, sea como trabajadores o como grupo que realiza una actividad empresarial, etc.

Adicionalmente, como normalmente los ilícitos administrativos y penales están asociados al lucro (salvo los delitos pasionales puros) y por lo general dejan rastros en las cuentas bancarias de los que lo que cometen, el ITF es el rastro que permite llegar hacia ellos y descubrirlos.

Así las cosas, en mi entendimiento, si ponemos al ITF en la balanza, su creación —mal que bien temporal— ha logrado su cometido: detectar la elusión y evasión tributaria, así como encontrar a los responsables de la comisión de delitos como el lavado de activos, por medio de los desbalances patrimoniales.

Pese a sus evidentes pros, existe un proyecto de ley en el Congreso, el 5626/2020-CR, que pretende derogar el ITF a partir del 2021.

En la exposición de motivos del citado proyecto, se señala que las razones para derogar el ITF son, entre otras, (i) que el costo de la administración del impuesto es mayor que la recaudación del mismo, y que (ii) podría ser confiscatorio.

Con relación a la primera motivación, al margen de que el proyecto no incluye data alguna que pruebe tal afirmación, lo cierto es que la razón del ITF no es necesariamente recaudar, sino obtener información en un país altamente informal, combatir la elusión y evasión fiscal, el lavado de activos y otros delitos.

Respecto a la segunda motivación, si bien hasta la fecha no existe causa judicial alguna en la que ante un caso en concreto se haya declarado confiscatorio (lo cual es bastante raro, porque en algunos casos podría serlo), debería reconocerse legislativamente que —además de que no es un impuesto temporal—, el ITF no es un impuesto que busca recaudar, sino busca información para que nuestro país sea menos informal.

Por transparencia, siendo que la finalidad del ITF es extrafiscal (obtener información), se debería aprovechar la actual discusión sobre la necesidad de contar o no con el ITF, permitir que el ITF que hayamos pagado sea 100% descontado del Impuesto a la Renta que nos toque pagar a fin de año.

De aprobarse una medida así, si tu ITF en un año es de 10 soles, podrías descontarlo de tu Impuesto a la Renta en su totalidad y pagar 10 soles menos por dicho impuesto, y no 3 soles menos como hoy se establece.

A modo de conclusión, solo me queda señalar que el ITF no debería ser derogado mientras no exista otro mecanismo que cumpla su  función, puesto que al día de hoy permite detectar, entre otros hechos, la informalidad que nos define y afecta.

Katarzyna Dunin Borkowski
Katarzyna Dunin Borkowski es abogada y Magíster en Investigación Jurídica, con mención en Derecho Tributario por la PUCP. Es Directora de Tax & Customs de PwC Perú. Especialista en temas tributarios y aduaneros, Katarzyna es Profesora de pre-grado y post- grado en la Facultad de Derecho de su alma mater y expositora en diversos foros académicos nacionales e internacionales. Además del derecho tributario y aduanero, su pasión es montar a caballo.

1 comment on “¿Se debe derogar el ITF?

  1. Juan Jose Clostre

    Excelente observación, pero actualmente ubicar a un evasor de impuesto para la sunat es fácil ejm cuando vas a hacer tus compras en un supermercado o a una farmacia, te piden tu DNI, desde ese momento eres ubicable y existen Miles de formas mas así que formas de ubicarte existen y si pienso que el ITF deberían derogarlo.

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