Alfonso Valdez Opinión

La criollización de la presidencia de la República

Cuando yo era aún niño, mi padre tenía una empresa de procesamiento de datos. Mi padre era el dueño y Gerente General. Él, mi padre era abogado de profesión y conocía poco del teje y maneje técnico de su negocio. Él sin embargo si sabía de trabajo, de liderazgo, de buen olfato y de números. En la empresa mi padre tenía a un profesional brillante, joven, carismático, que era quien entendía y conocía el corazón del negocio. Este señor era quien conocía a fondo las máquinas, sabía de programación y de toda la parte técnica del negocio.

Un buen día mi padre se encontró con la mala nueva de que este señor había sido desleal con la empresa de mi padre, y que por lo tanto había sido desleal también con él. Se encontró con que este señor había engañado y que había urdido toda una red de mentiras en torno a la operatividad de la empresa. Mi padre se vio en el dilema de qué hacer. Él no conocía muchos detalles de cómo funcionaba el corazón del negocio. La empresa no era grande ni tenía recursos para afrontar una caída ni de productividad ni de ventas; empero mi padre entendió que no era posible seguir con alguien a quien le había perdido la confianza. Entonces, en un acto de valentía y audacia, mi padre invitó a salir de la empresa a este profesional en un momento muy difícil. Gracias a Dios, gracias al trabajo serio del equipo que rodeaba a mi padre y a él mismo, la empresa no cayó abatida, sino que luego de un tiempo salió muy robustecida.

La verdad siempre libera, la verdad siempre nos hace fuertes, la verdad siempre allana caminos. Me preocupa las lecciones resultantes de la crisis de Gobierno por las que el Perú acaba de atravesar. Y es que ahora resulta que la corrección, que la honorabilidad, que el ser y actuar correctamente no es muy importante; resulta que hay ocasiones en que una coyuntura puede hacer que el no actuar correctamente, ética, moral y legalmente sea tolerable.

Lo más triste, sin embargo, ha sido el bochornoso espectáculo producido en el Congreso de la República. Creo que no ha habido congresista que no haya criticado con dureza y hasta estridentemente el comportamiento ilegal e inmoral del Presidente de la República; pero sin embargo al parecer, obedeciendo distintos criterios, intereses o cálculos políticos y de bancada, la mayoría de aquellos que en su discurso denostaran con fiereza las inconductas presidenciales finalmente optaron por votar no a la moción de vacancia presidencial. Creo que hubiera sido más coherente guardar silencio que mostrar semejante incongruencia o inconsecuencia.

El problema no es que se hubiese vacado o no al Presidente del Perú. El problema es, que a partir de ahora, al mismo Presidente Vizcarra o a sus sucesores ya no se les va a poder exigir comportarse con la Dignidad que el cargo de Presidente de la República amerita y requiere. Con lo que ha sucedido la semana pasada, hemos abierto las puertas para que la criollización e informalización de la institucionalidad de la Presidencia de la República.

Si a mí me preguntaran que riesgo es mayor, vacar al Presidente de la República a siete meses de las próximas elecciones generales, o se permita menoscabar a la institucionalidad de la Presidencia de la República de nuestra aún incipiente y débil democracia, creo que la respuesta es clara y contundente

Creo que nuestra débil y todavía frágil democracia solo podrá ponerse de pie cuando aprendamos que las instituciones están por encima de las personas; cuando entendamos que no vamos a desarrollarnos como nación hasta que no interioricemos el concepto de que para vivir civilizadamente hay que cuidar las formas tanto como el fondo de las cosas, y es que como dicen los dichos, «La mujer del César no solo debe serlo, sino también parecerlo» y “Si grazna como un pato, camina como un pato y se comporta como un pato, entonces, ¡seguramente es un pato!.”

Creo en definitiva que los valores no son negociables; creo que con la moral y con la ética no se tranza. Creo que el Presidente de a República de alguna manera personifica a la nación y por lo tanto nos personifica un poco a todos; así pues, el Presidente debe de merecer tal distinción y llevar el cargo con responsabilidad, honor y dignidad.

Alfonso Valdez Sánchez – Gutiérrez.
Actualmente soy director en la empresa Pandero SA EAFC desde 2008. Actualmente participo en proyectos urbanísticos e inmobiliarios diversos en Lima y en provincias. Fui Gerente General en Centros de Convenciones del Perú S.A. Fui también socio, accionista y director de Corporación de Ferias, Congresos y Eventos S.A. empresa propietaria de un pequeño Centro de Convenciones en Plaza San Miguel. Fue Socio y Gerente General de la empresa E5 Eventos SAC. Con ella, y en asociación con otras empresas de eventos desarrolló shows musicales en Perú, Ecuador, Colombia y Panamá. La empresa produjo y desarrolló en sociedad con el canal de televisión Utilísima Satelital de Argentina el Tour Escuela de Cocina, en el cual se preparó y se llevó a cabo presentaciones en Lima y en asociación con socios extranjeros en Ecuador y en Colombia. Por más de 10 años fui Director Comercial y de Marketing de la Feria Internacional del Pacífico.

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