Luis Otoya Trelles Opinión

La voz de los jóvenes en marcha

Después de muchos años jóvenes peruanos, por un tema extradeportivo, han tomado las calles para protestar con todo y contra todo mostrando su indignación ante una sucesión de hechos que han originado que en un lapso de ocho días el Perú haya tenido tres presidentes de la República.

La juventud que salió a protestar ha sido etiquetada por la prensa como “La Generación del Bicentenario”. Los sociólogos podrán explicar qué ha motivado este importante cambio en la actitud que habían mostrado hasta ahora los jóvenes. Muchos nos preguntamos por qué recién despierta una generación, que se ha refugiado en espacios aislados con mínima interacción presencial, que se agudizó por el encierro pandémico, haciéndose escuchar en sus grupos de interés, en los que ya habían comenzado a fijar posición y opinión, utilizando sus redes sociales.

Esta generación que parece tener adherido en sus manos un smartphone, como parte de su cuerpo y audífonos como una extensión de su sistema auditivo, interactúa en tiempo real con muchas personas, a su voluntad y decide a quién quiere escuchar, cuándo y por qué.

Estos jóvenes que se declaran principistas, han pretendido dejar claro que no marcharon para encubrir, ni reponer, a ningún acusado de corrupción. Pero su protesta, firme y numerosa, seguía aumentando en cantidad y violencia, exigiendo la salida de quienes consideraban los causantes de la crisis. Con la presión popular que estaban ejerciendo, que esperamos no haya sido premeditada o manipulada, estaban cruzando la peligrosa línea de la oclocracia.

Lamentablemente, en la represión a la violencia, la noche del sábado fallecieron dos jóvenes, lo que motivó que la casi totalidad de los partidos políticos plantearan, como una salida a esta situación la renuncia del presidente Merino, quien siendo consciente que también podía ser vacado, optó por renunciar.

Sin celebrar su primer logro y sin parar la protesta, los jóvenes quedaron atentos a quién lo reemplazaría, exigiendo que quienes pretendieran postular debían cumplir ciertos requisitos:

  1. No querían un presidente sin los títulos profesionales que les exigen a ellos para acceder una importante posición laboral.
  2. En la nueva lista, a la mesa directiva del Congreso, que definiría al nuevo presidente de la República y al presidente del Congreso, no participe ninguna persona que hubiese votado a favor de la vacancia.
  3. Que no tuviera ninguna sentencia en su contra.

Como se aprecia, todos estos requisitos no son exigidos por la Constitución para postular a un cargo por elección popular, los que coincidentemente si cumplieron las personas elegidas.

Preocupa que, como resultado de este logro, la protesta popular se convierta en un mecanismo de presión para decidir quién se queda o quién se va. En esta oportunidad se ha impuesto sobre la democracia. Se ha desconocido la voluntad de un número mayor de personas que, con sus votos en las urnas y respetando la Constitución, eligieron a sus representantes. Entonces, no se trata que los que perdieron o ganaron en una elección, decidan el día de mañana que esas personas ya no los representan y exijan en las calles el cambio.

El mensaje de esta generación de nuevos jóvenes se ha hecho escuchar, no puede ser ignorado. Tenemos que entender mejor a este importante grupo que ve a la política y a los políticos asociados a lo oscuro y corrupto. Exigen igualdad y equidad en nuestra sociedad. Tienen claro que la educación es el camino más corto a la igualdad, pero ven la opción lejana al comparar la gran brecha existente entre la educación pública, pobre y pauperizada, comparada con la educación privada, cara y discriminatoria.  Sus modelos e ideales son globales, los que adapta y adopta de las diferentes tendencias mundiales.

En la protesta hemos visto igual participación de la joven mujer, que lucha por la equidad, para que a similares credenciales y títulos la mujer acceda a los mismos beneficios que el hombre. En su pluralidad, ella no se identifica con el modelo feminazi, que lo considera igual de malo que el machismo.

El gran reto de los partidos políticos es atraer a los jóvenes para que se animen a participar en política. El momento es propicio, en la crisis han buscado identificarse con algunos líderes políticos, especialmente con los que defienden los derechos de las minorías. Si se interesan por alguien, lo investigan en sus redes sociales para saber si tienen títulos, si tiene “chicharrones” o procesos judiciales pendientes. Es bueno saber que algunos jóvenes ya están participando en política, pero muchos otros sienten que entre ellos y la política hay un puente largo y lejano, que todavía no están dispuestos a cruzar.

Hay mucho por conocer de ellos para reconectarnos y comenzar a identificarnos con sus valores, emociones, simpatías, creencias, odios y sentimientos. ¡Comencemos ya!

Luis Otoya Trelles.
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.

0 comments on “La voz de los jóvenes en marcha

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: