Luis Otoya Trelles Opinión

Vizcarra: traición, enfrentamiento, soberbia y mentiras

LA TRAICIÓN

La personalidad del ex presidente Vizcarra ha sido puesta en evidencia en el libro de Mercedes Aráoz. Ella relata hechos que revelan la poca lealtad de una persona con su entorno, especialmente con los líderes del partido que lo invitó a participar en la plancha presidencial que ganó las elecciones del 2016.

A un hombre sin bandera se le presentó la oportunidad de traicionar a PPK y no lo dudó. Cuando se sintió amenazado por su vice presidenta, la ignoró y mostrando su lado más frío, la puso en el congelador. Sacrificó sin pestañear a su entorno palaciego, para protegerse y salir indemne del caso SWING.

EL ENFRENTAMIENTO

El ex presidente Vizcarra asumió la presidencia, enarbolando la bandera de la lucha contra la corrupción en un discurso que todos los peruanos aplaudimos.

El emblemático caso Odebrecht le sirvió para ganar popularidad y afianzar su Gobierno, que no tenía una bancada en el Congreso.

Su estrategia parecía enfocada en descalificar a quien pudiera amenazar su posición de poder o se atreviera a fiscalizar su pasado. Primero, con mucha habilidad, puso en tela de juicio la probidad del Fiscal de la Nación, quien lo estaba investigando. La oportuna difusión de una conversación del fiscal con el juez Hinostroza, debilitó la posición del fiscal que fue señalado de presuntos vínculos con los llamados “Cuellos Blancos”, lo que motivó su renuncia. Vizcarra había negado, hasta hace poco, haber conocido y visitado a Antonio Camayo, vinculado también a ese grupo, situación que si antes la hubiese admitido habría generado las mismas dudas por las cuales cambiaron al fiscal Chavarry.

Su siguiente objetivo fue el Congreso. Vizcarra, empoderado por el apoyo del pueblo, “pechó” permanentemente al Congreso y finalmente optó por victimizarse, culpando a la mayoría parlamentaria del anterior Congreso de no dejarlo trabajar. Congreso que pudo disolver “constitucionalmente” por una supuesta negación “fáctica” de confianza al gabinete de Del Solar, justo el día que el Congreso había comenzado a elegir a los nuevos miembros del Tribunal Constitucional. Este tribunal judicial parece haber sido el gran respaldo de Vizcarra en la instancia final de la justicia peruana. Las sospechas que se tenían sobre el TC, parecen validarse con su permisivo pronunciamiento en la acción presentada por el inconstitucional cierre del Congreso.

Apenas se instaló el nuevo Congreso, que Vizcarra creía suyo, los instó a apurar la aprobación de las reformas pendientes. Cuando lo presionó para que los congresistas se quitaran la inmunidad parlamentaria, se encontró que la reforma constitucional aprobada en primera votación consideraba también la eliminación de la inmunidad presidencial. Aquí comenzó “el odio en tiempos de pandemia” que concluyó con la vacancia de Vizcarra.

LA SOBERBIA

A partir de ese día muchos que tenían simpatía por el vacado presidente y lo habían defendido, han comenzado a conocer al verdadero Vizcarra.

Después de la primera noche en que se mostró resignado con la decisión del Congreso de vacarlo, lo vimos agresivo al día siguiente calificando de ilegal e ilegítimo al Gobierno de Merino de Lama. Incluso parecía que con su declaración incitaba a que la gente saliera a protestar contra este “abuso” cometido contra su mandato, que había sido tan Constitucional, como el que lo puso en la presidencia. Cuando la protesta tomó fuerza y era evidente la salida de Merino, salió a exigir que el Tribunal Constitucional se pronunciara ante la demanda competencial presentada. El día que se eligió a Sagasti, lo felicitó seguro que el TC fallaría a su favor y que los Morados, como lo insinuaron, lo repondrían en su cargo. Pero no sucedió ni lo uno, ni lo otro y dejó de ser presidente.

LAS MENTIRAS

Vizcarra nos ha gobernado con la mentira por delante. Mintió y lo dejaron mentir. La prensa no tuvo la iniciativa, ni el coraje de fiscalizarlo para hacer evidente sus promesas incumplidas, como los 80 hospitales y 1000 colegios que ofreció construir en un año. Nos mintió con la cantidad y plazos de las camas UCI y los respiradores. Se dio el lujo de rechazar las donaciones de oxígeno. Su gobierno decidió comprar muy rápido las pruebas rápidas, cuando todo el mundo compraba las moleculares. ¡Cuántas muertes se pudieron evitar!

Con los bonos nos dio cifras que por su pésima logística no pudo entregar. Nos engañó con la compra de 840,000 tablets satelitales, tan necesarias para nuestros estudiantes de zonas alejadas. Pero lo más indignante ha sido habernos ocultado desde el inicio de la pandemia, la cantidad de muertes ocasionados por su incapacidad y malas decisiones en manejar la crisis sanitaria por el Covid-19.

Ya se fue y recién comenzamos a conocer que no hemos aún decidido la compra de vacunas, ni siquiera tenemos el nombre del laboratorio. Lo que si hemos asegurado es que seremos de los últimos países en comprar y en comenzar a vacunar.

Es muy lamentable confirmar que hemos tenido a un tremendo mentiroso como presidente. Un charlatán que ahora no tiene vergüenza de esconderse detrás de la inmunidad parlamentaria que tanto ha criticado.

Por respeto a nuestros muertos sería una vergüenza tenerlo como congresista.

Luis Otoya Trelles.
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.

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