Guillermo Ackermann Opinión

Este año sí habrá Navidad

Empezaba la semana pasada con un titular llamativo parafraseando a un líder político mundial, quien afirmaba que esta año no debían llevarse a cabo estas fiestas navideñas, como si se tratara de una fecha que sencillamente se prescinde del calendario y se le suprime sin problema.

Estamos llegando al final de este 2020 que será recordado, paradójicamente, como un año para el olvido y, como cada año, nos llegó el tiempo de Navidad y nos preparamos para recibir el siguiente año con el deseo que sea mejor que el que termina.

Quisiera, en esta nueva entrega, ahondar en el sentido de la Navidad. Para valorarla en su esencia es importante entender qué es la Navidad, conocer qué significa esta celebración, qué quiere decir que Jesús está naciendo. Aquel al que las antiguas Escrituras anunciaban como el Redentor, el esperado de los tiempos.

Y abordaré esta búsqueda sobre el significado del Nacimiento de Jesús de una manera particular a través de los símbolos que aparecen en estos tiempos. He buscado muchas bibliografía y me he dado con la sorpresa que en todos lados nos remiten a un origen similar.

El árbol, de color verde, generalmente un pino o una imitación de él, simboliza el Amor infinito de Dios, apunta al cielo y es coronado por una estrella. Se adorna con esferas principalmente rojas, doradas o plateadas, que simbolizan los dones de Dios a los hombres. Los lazos evocan a la unión de la familia. También se acompaña con guirnaldas, muchas luces y tradicionalmente se cuelga algún elemento simbólico que ha preparado algún integrante de la familia.

La estrella, colocada en la punta del árbol, o en puertas y ventanas, representa la fe que debe guiar la vida del cristiano, evocando a la estrella que guió a los Reyes Magos hasta Belén.

La corona se usa principalmente en el tiempo de Adviento que son las 4 semanas previas a la Navidad. Es circular porque no tiene principio ni fin, como Dios. De color verde que representa la esperanza y la vida. Cada domingo se enciende una vela que nos va iluminando el camino oscuro y va anunciando que se acerca el Nacimiento del Niño Dios. El lazo simboliza nuestra unión a Dios. Las velas y las luces representan la Luz de Cristo que está llegando.

Los cantos, tradicionalmente conocidos como Villancicos, invaden las casas, estaciones radiales, redes sociales y establecimientos comerciales. Son generalmente muy alegres aunque, en algunos casos, son canciones con mucha nostalgia. Su origen se remonta al Siglo V en que se le llevaba a las Villas el anuncio del Nacimiento de Jesús.

Papá Noel o  Santa Claus, es un personaje cuyo origen se inspira en San Nicolás de Bari, un obispo católico del Siglo I, que dejó todas sus pertenencias para hacerle regalos a los niños, la leyenda se difundió mundialmente y se fue secularizando perdiendo su espíritu netamente religioso, para convertirse en un símbolo laico y comercial.

Los regalos representan el anhelo de compartir y expresarle al otro ser querido el cariño y amor que tienes por él. Inspirados en la Epifanía que es la fiesta, celebrada el 6 de enero,  en la que los Reyes Magos le ofrecen al Niño Dios el oro, incienso y mirra.

El misterio, tiene su origen en una práctica del siglo XIII en la que San Francisco de Asís, llevaba los ‘belenes’ a las zonas más alejadas para propagar la buena nueva de la Navidad. Está representado en un pesebre evocando el relato bíblico de las condiciones del Nacimiento de Jesús. Está compuesto por la Familia de Nazareth, Jesús, María y José, el burro y la vaca, los pastores, y muchos animalitos. Completan la composición los Reyes Magos, que llegaron al portal guiados por la estrella de Belén.

Como vemos todos estos símbolos nos remiten directamente al auténtico sentido de la Navidad. Sin embargo, la bulla, la iluminación desbordante, la vorágine comercial, nos generan hacen que se oculte este profundo sentido y nos olvidemos de lo esencial.

Es también muy cierto que es un tiempo en el que hay muchas expresiones de solidaridad, de salir al encuentro del más necesitado, de compartir con el que menos tiene. La Navidad es un tiempo para servir y sirviendo estaremos viviendo uno de lo significados del Nacimiento de ese Niño que llegó con humildad para mostrarnos el auténtico camino a la felicidad.

Finalizando estas líneas la pregunta se cae de madura, ¿este año habrá Navidad? La respuesta la tenemos cada uno de nosotros. Para mí, este y cada año SÍ habrá Navidad.

Mis mejores deseos para que comprendamos y nos alegremos entendiendo que Navidad es Jesús.

Guillermo Ackermann Menacho.
Desde hace más de 38 años me desempeño en la industria de las comunicaciones y el marketing, ejerciendo tanto en medios tradicionales, como radio y televisión, así como en la producción independiente de contenidos audiovisuales, documentales, videos institucionales, programas televisivos y radiales y publicidad. He sido productor ejecutivo de material realizado en 24 países. Desde mi juventud he estado involucrado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como gestor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar y quiero ser protagonista.

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