Ismael Iglesias Opinión

La riqueza se fabrica, la miseria también

Muchos de los errores de nuestro país, particularmente de nuestros políticos gobernantes, ha sido, a lo largo de la historia, tratar de solucionar problemas atacando sus efectos y no sus causas principales, esa falta de metodología para solucionar problemas así como los intereses personales y partidarios muchas veces disfrazados de ideologías o posiciones políticas, han llevado a errores garrafales en el manejo de la cosa pública que obviamente afectó y afecta a lo privado. El ejemplo de un rompe muelles frente a una escuela para reducir la velocidad de algunos locos del volante grafica objetivamente como se razona y se decide erróneamente, y se implementa políticas públicas con su respectivo presupuesto, que al fin y al cabo no solucionan los problemas. Con la instalación onerosa de un rompe muelles se sanciona a todos los conductores incluyendo a los buenos que sí reducen la velocidad ante la señal, o lo que es peor, se ve al vehículo como causa y no al mal conductor. Y el estado es incapaz de diferenciar del bueno del malo, de aplicar sensores de velocidad y sancionar al corredor. Así fue en la famosa y fatídica reforma agraria de Velasco, identificaron unos cuantos latifundios que sí explotaban al campesino y zas, les arrebataron las tierras a todos los propietarios del país, incluyendo a los que trataban muy bien a sus campesinos (que los había y muchos), ahora ya sabemos cómo terminó esa reforma y qué le pasó al agro peruano después de una trágica gestión populista y sangrientas guerras internas por administrar sus finanzas. Ahora casi el 100% de los entonces latifundios han regresado nuevamente a propiedad  privada porque ante tanto caos no encontraron mejor remedio que venderlas. No obstante ello, las frases bonitas y populistas siempre suenan bien para los oportunistas fabricantes de miseria, los que pregonan que la riqueza hay que repartirla, no importa de quien sea, no importa cómo se cree o genere, no importa si se acaba después, ellos son los que reparten todo (ajeno por supuesto, siempre que no sea algo de ellos), “la tierra es para quien la trabaja” y una seguidilla de frases que caen bien a los populistas, entonces también podríamos decir que “el taxi es de quien lo conduce” o “la vivienda es de quien la ocupa”, y así nos tiramos de un hachazo el principio de libertad y propiedad, mejor no nos esforzamos en surgir y formar una empresa, ni emprender nada, o mejor que todos los estudiantes aprueben el examen quitándole puntos a  las notas altas para que las notas bajas aprueben, obviamente los estudiosos preferirán desaprobar antes que verse obligados a entregar sus puntos a los desaprobados, y de esta manera todos estarán desaprobados. Lo mismo es en la economía, repartan todo entre todos y mañana todos seremos pobres. A raíz de las protestas de los trabajadores agroindustrilaes hoy hay voces de esos fabricantes de miseria, que ya hablan de una “nueva reforma agraria”, no les basta la derogatoria de la Ley de Promoción Agraria y la creación de una nueva que sabe Dios qué artículos populistas tendrá. Nuevamente se atacó sus efectos y no la causa, que a todas luces eran algunas empresas informales que no cumplían esta ley y que obligó a sus trabajadores a protestar, y la protesta en tiempos de protesta es un reguero de pólvora. La ley de Promoción Agraria facilitó y procuró el boom agroexportador, más ventas hacia afuera son más trabajos adentro, toda ley es perfectible, mejorable, pero en este caso no es la causa del maltrato al trabajador, la mayoría de empresas agroexportadoras y agroindustriales formales sí cumplen la ley y tratan bien a sus trabajadores, el estado es y ha sido incompetente en su fiscalización a aquellas empresas que no cumplen la ley, sus instituciones no funcionan por muchas razones que ya conocemos de sobra, esa es la causa principal. Obviamente acá perderán todos, los empresarios, la gran cantidad de trabajadores, el estado y su recaudación, y en general nuestra ya pandémica economía, sólo será cuestión de tiempo para ir viendo como la miseria fabricada por el populismo surte sus efectos, donde, sin lugar a dudas, los trabajadores y los más pobres serán los más perjudicados. Adán Smith, padre de la economía en su famosa obra La Riqueza de las Naciones, nos habla de cómo generarla, de la libre competencia, de la extensión de mercados, del trabajo digno, en suma nos dice cómo fabricar la riqueza, así es, se genera, se fabrica, no se inventa, no se quita, no se regala, porque de lo contrario, lo único que fabricamos es miseria para todos.

Ismael Iglesias.
Oficial FAP en retiro. Licenciado en Ciencias de la Administración Aeroespacial. Graduado en Inteligencia. Bachiller en Ciencia Política. Inteligencia en EE.UU. Imágenes Satelitales en Francia. Estudios de Maestría en Ciencia Política. Fue Gerente Municipal y Gerente General del Servicio de Administración de Inmuebles en Trujillo. Escribe en Correo. Ha escrito en La Industria, Revista Aviación, Revista Air Power de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y otros. Miembro del Instituto de Estudios Vallejianos – Universidad Nacional de Trujillo.

1 comment on “La riqueza se fabrica, la miseria también

  1. Pampas de Salmuche S/N

    Excelente artículo, quien tomará el control del país….y todo lo que esta pasando coincide con una ola de populismo en Latinoamérica y con el ingreso de extranjeros al país sin control ……. fácilmente hay infiltrados que generan está anarquía

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