Luis Otoya Trelles Opinión

Una Navidad diferente

Esta Navidad será diferente a todas las que he podido gozar durante mi vida. Hoy, mi esposa y yo de sólo de pensar que esta noche o mañana, no podremos estar reunidos en la misma mesa con mis cinco hijos y cuatro nietos, nos enfrenta una vez más con la dura realidad de los últimos meses. Nos pone el dedo en la llaga para recordar el dolor que todos hemos sentido por este maligno virus.

Este año nos tuvimos que aislar durante meses tratando de sobrevivir. Miles no lo pudieron lograr. Quién de nosotros no ha perdido a alguien querido. Quién no ha tenido a una persona cercana afectada y que ha luchado por su vida por culpa de esta enfermedad. Lamentablemente en muchos hogares habrá está noche alguna silla vacía alrededor de su mesa.

Los últimos nueve meses nuestra fe ha sido sometida a una dura prueba. La impotencia que hemos sentido cuando por esta pandemia vimos a peruanos rogando por un padre, por un hermano, para que pudiera ser admitido en un centro hospitalario. Si se tenía suerte y se lograba, venía el sufrimiento de no poder estar a su lado para acompañarlo y tener que implorar para saber la evolución de su estado de salud. Lo más doloroso ha sido que todos los afectados murieron solos, sin ningún familiar a su lado. Los tuvieron que llorar a la distancia.

Esta navidad nos agarra afectados en nuestra economía. Muchos se comieron sus ahorros tratando de respetar la cuarentena para no exponerse. Otros no tuvieron otra opción que salir para generar ingresos para poder comer y educar

En el último mes la frustración contenida, pero latente, nos ha enfrentado y dividido alrededor de situaciones difíciles de entender, pero más difíciles de explicar. La violencia le ha ganado a la razón. La agitación se aprovechó de la emoción. La indignación se enfrentó con la muerte.

La navidad es un buen momento para reflexionar, para mirar hacia adentro, para encontrarnos con nosotros mismos.   

En una situación como la que vivimos deberíamos buscar lo mejor de la navidad.

La navidad nos ofrece espacios para la tolerancia que nos ayude a aceptar o entender a quienes piensan diferente. La navidad nos da la oportunidad para mostrar respeto al que le debemos respeto. La navidad es un buen momento para recuperar la humildad que permita intentar la reconciliación.

Quizá, si cada uno de nosotros dejara de cruzar los brazos para mostrar su molestia y decidiera cambiarlo por sonrisas y abrazos, podría ayudar para que muchas cosas que nos separan hoy, nos acerquen mañana en nuestras distantes posiciones.

Cuando la distancia social sólo sea un mal recuerdo y podamos abrazarnos muy fuerte las cosas van a comenzar a mejorar.

Los peruanos siempre hemos sido gente hospitalaria, cariñosa y generosa. Comencemos a practicarlo entre nosotros.

Sé que es difícil entender lo que yo quiero, pero es mi deseo que tengan la navidad más feliz que hayan tenido hasta ahora en su vida.

Junto con mis buenas vibras les envío un fuerte abrazo, por ahora virtual, pero estoy seguro que pronto se convertirá en realidad.

Luis Otoya Trelles.
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.

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