Martín Belaunde Opinión

Podemos: jaque fallido al Rey de España

A pocos días del anunciado mensaje navideño del Rey Felipe VI, Pablo Iglesias, vicepresidente del gobierno español, hizo público su deseo que el actual monarca  condenara a su padre. Se trataba sin duda de un asunto muy delicado para la supervivencia de la monarquía española, porque durante los últimos años de su reinado Juan Carlos I borró con su errática conducta todo lo bueno que realizó cuando llegó  al trono. A la muerte de Franco en diciembre de 1975 Juan Carlos I recibió como herencia un poder que estaba ligado al mantenimiento del status quo. Juan Carlos I fue perfectamente consciente que esa situación no podía continuar, para lo cual maniobró con gran inteligencia un cambo interno en las estructuras de mando.

En ese cambio recibió el apoyo de Adolfo Suárez y Manuel Fraga, ambos ligados al franquismo, y por cierto el apoyo tácito de los partidos de oposición, entre ellos el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) bajo el liderazgo de Felipe Gonzales e incluso de los restos del antiguo Partido Comunista  todavía conducido por Santiago Carrillo. En esa etapa Adolfo Suárez condujo una serie de negociaciones que se tradujeron en el Pacto de la Moncloa y en la promulgación de una constitución que estableció un régimen de monarquía parlamentaria democrática. Dicho proyecto fue sometido a un referéndum y recibió una aprobación del 87%. En esa forma España dejó atrás el recuerdo de la guerra civil (1936-1939) sin disparar un balazo.

Pero claro, semejante transformación originó el rechazo de algunos círculos del Ejército y de la Guardia Civil, que dieron un frustrado golpe ocupando la sede del Congreso de los Diputados en febrero de 1981. En ese momento Juan Carlos I desempeñó un papel crucial para convencer a los altos mandos militares que desautoricen ese intento de golpe. Por ello Juan Carlos I se convirtió en un héroe nacional al haber impedido que se produjera un desenlace sangriento. Lo que vino después es historia conocida de una España que evolucionó democráticamente con un sistema de alternancia del poder entre la derecha y la izquierda según los resultados electorales. Ello no obstante, o quizás como consecuencia de la prosperidad que gozó España gracias a un régimen político, con el cual todas las fuerzas partidarias estaban de acuerdo, los patrones morales se relajaron. Y desgraciadamente eso también ocurrió en la cima del poder.

La familia real española nunca gozó de una gran fortuna, en realidad vivía de una subvención estatal votada en el parlamento. Juan Carlos I trató de cambiar esa situación. Sin duda se trataba de una persona que hizo todo lo necesario para que la dinastía histórica de los borbones recupere el trono. Hasta se casó con una princesa griega, doña Sofía, que además de tres retoños le trajo gran respeto a la monarquía por su conducta atinada y prudente, siempre a un paso atrás de Juan Carlos. Sin embargo no hay bien que dure cien años ni cuerpo que lo acepte. Para ello Juan Carlos se las ingenió que sus amigos de las monarquías árabes petroleras le depositaran en paraísos fiscales, importantes comisiones de alguna forma vinculadas a las compras de petróleo por España. Como no fue posible que todo el dinero fuera puesto a su nombre, Juan Carlos I recurrió a la ayuda de una amiga íntima, de nombre Corina según la prensa del corazón, quien algún tiempo después por despecho o por la razón que fuere, hizo públicas tales transacciones.

A raíz de ello la posición de Juan Carlos I se volvió insostenible y con la salud algo desgastada, en  el 2014 abdicó al trono en favor de su hijo Felipe, quién se había casado con mujer plebeya de gran belleza, que de alguna forma le daba un mayor grado de acercamiento al pueblo español. El panorama político de España también se transformó y el recuerdo de la Guerra Civil quedó atrás. El Covid 19 generó como en todo el mundo una situación inédita. En el tiempo trascurrido emergió una fuerza de izquierda – PODEMOS – liderada por Pablo Iglesias, homónimo del fundador del PSOE. Pablo Iglesias es vicepresidente del gobierno español y no oculta sus simpatías republicanas.

En esa tesitura desafió a Felipe VI que condenara a su padre por su conducta vinculada a la corrupción. Al monarca no le quedó más remedio que enfrentar el desafío en su mensaje navideño. Lo ha hecho con gran habilidad política, en el cual se refirió a los esfuerzos de la sociedad española para superar el Covid 19 e igualmente mantener la viabilidad del Estado español. Enfatizó su compromiso personal  dicho en su Proclamación ante las Cortes Generales respecto de unos “principios morales que los ciudadanos reclaman  de nuestra conducta… que están por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personales o familiares”.

Felipe VI ha salido airoso de esta prueba que no es la primera ni tampoco será la última. Las encuestas más recientes señalan que en un referéndum la población votaría a favor de la monarquía sobre la república.  Pero queda el destino por delante. ¿Cuál es el plus de la monarquía sobre la república más allá de la incertidumbre que siempre trae un cambio de régimen? En mi opinión y posiblemente de muchos españoles, que España continúe siéndolo. La república podría acelerar el separatismo catalán y vasco e igualmente convertir al estado español en un conjunto de regiones dispersas sin orden ni concierto. Implica por lo tanto, la desaparición del estado español tal como ha existido en los  últimos cinco siglos. Eso dentro y fuera de España e igualmente de Europa es algo que solo favorece a la anarquía y la desunión.

Martín Belaunde Moreyra
Bachiller en Derecho y Abogado por la PUCP y Magíster en Derecho Civil y Comercial por la USMP. Abogado en ejercicio especializado en Derecho Minero e Hidrocarburos.  Autor del libro “Derecho Minero y Concesión”. Ha sido Vice Decano, y Decano del Colegio de Abogados de Lima, y Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú y en el ámbito público: Embajador del Perú en Argentina y Congresista de la República del Perú en el período 2011-2016.

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