Luis Otoya Trelles Opinión

La mano que mece la vacuna

Han pasado 10 meses desde que se anunció en Perú al primer paciente afectado por el Covid-19.

A pesar que tuvimos la ventaja de conocer con antelación cómo el virus había afectado a Europa, especialmente a Italia y España, no supimos aprovechar la experiencia de las medidas que aplicaron ellos, para tomar en nuestro país decisiones acertadas cuando nos tocó enfrentarla.

El gobierno demoró mucho en decidir qué tipo de prueba era la más conveniente para detectar a los infectados. La mayor parte del mundo usaba las pruebas moleculares. Fuimos de los últimos en salir a comprar. En el mercado había pocas pruebas disponibles y muy caras, debido a que los grandes países ya habían adquirido la mayor parte de la oferta. Entonces tuvieron que comprar millones de pruebas serológicas que fueron las que arrojaron falsos negativos, que causaron que esos pacientes infectados y no detectados, siguieran contagiando. Esto fue sólo uno de tantos errores y mentiras que después hemos ido conociendo, que han permitido poner en evidencia la incapacidad para gobernar de Vizcarra.

Hemos tenido un presidente que manejó muy mal la crisis sanitaria y económica. Más allá de nuestras alarmantes cifras en cantidad de infectados y muertos, la situación del país se agrava con los indicadores económicos tan negativos, que nos enfrentan con un 2021 poco esperanzador.

Uno de los temas que podría contribuir en recuperar la confianza, sería saber la verdad respecto a la fecha en que comenzaremos a ser vacunados los peruanos.

La revelación que tuvimos al terminar el año, de saber que aún no se había comprometido ni formalizado con ningún laboratorio la compra de vacunas, causó una gran desilusión e indignación en los peruanos. Lo que también sabemos es que nuevamente seremos de los últimos en comprar y nos volverán a “vacunar” con los precios. Pagaremos mucho más de lo que pagaron los países que apostaron por comprar a varios laboratorios, en cantidades que duplican o triplican las vacunas que necesitaran para la población de sus países. Chile y Argentina son un claro ejemplo de eficiencia en la gestión.

Hasta hoy las fechas y cantidad de vacunas que llegarán son inciertas, tan inciertas que preocupa aún más, como una señal que el gobierno no va a cumplir los plazos ofrecidos, el decreto que autoriza a los laboratorios a importar y comercializar directamente las vacunas. Si no llegan las vacunas del gobierno, me imagino la especulación que habrá por la demanda de gente desesperada que, teniendo los recursos, estarán dispuestos a pagar los precios de reventa que van a pedir por darles un asiento en un laboratorio en el que se jugarán el partido que les salvará sus vidas.

Asistimos al “estreno” de una película que ya habíamos visto antes con la compra de las pruebas de detección del virus. Parece que fuera el mismo guionista. ¿Será la misma mano que mueve la cuna la que tiene a su cargo la compra de las vacunas?

Tener las vacunas debería ser el primer y gran objetivo nacional para todos los grupos políticos. Aunque pareciera que los que tienen ahora el poder quisieran utilizar políticamente la probable segunda ola, sin haber sido vacunados, para volver a ponernos en cuarentena, postergar las elecciones o influir en los resultados.

¿Será el objetivo perpetuarse en el poder? Es una posibilidad que aún no Maduro. ¿Tú Chávez algo?

Luis Otoya Trelles.
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.

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