Amaro La Rosa Opinión

La educación cívica que nos falta

Empecé a redactar esta columna hace algunos meses, minutos después de presenciar en nuestra televisión unas imágenes marcadamente desagradables, de aquellas que tal vez ni el gran Dante hubiera podido describir en el camino del infierno. Se había producido un fatal accidente de tránsito. Muy cercanas estaban las víctimas, mientras tanto, decenas de buitres humanos se apoderaban de los abarrotes que habían quedados regados en la pista. Como lo decía el colega que comentaba los hechos: La pobreza no justifica esa conducta antisocial y despreciable. Lo más importante es el respeto a los demás y la conducta prosocial, es decir aquella de solidaridad con el otro se construye

Hace algunos años en el marco de alguno de esos intentos fallidos de mejorar la educación en el país, se decidió que una serie de cursos fueran eliminados del plan de estudios de la educación secundaria y que algunos otros se fusionaran. Eso pasó con Educación Cívica que se enseñaba durante todos los años de secundaria y en el cual los alumnos aprendían asuntos fundamentales para el compromiso cívico con el país, conocían sus deberes y derechos e igualmente aprendían normas que podían ajustarse a la vida cotidiana como el respeto a los demás y la necesidad de convertirse en ciudadanos útiles para su sociedad y familia, dotados de valores fundamentales. Se ninguneó la asignatura y se la integró en una materia donde perdió su razón de ser, pasando a ser un simple contenido, parte de una competencia a ser lograda.

Una serie de especialistas ha observado una crisis de valores en nuestra sociedad que se nota en la vida cotidiana. Hechos como la desobediencia a las normas durante la crisis del Covid 19 así como la banalización de los comportamientos desajustados nos dicen a las claras que esto demanda urgentes medidas. Inclusive conductas reprobables y hasta agresiones se justifican como una respuesta derivada de la indignación. Así el comportamiento marcadamente desajustado del agresor que públicamente, frente a las cámaras de televisión, golpeó en el rostro a un congresista fue minimizado.

Para Schwartz, uno de los especialistas más connotados en el tema, los valores representan ideales abstractos que guían la conducta de los seres humanos. De allí que sean esenciales en el comportamiento y la interacción con los semejantes. En todas las sociedades los valores se construyen durante el prolongado proceso de socialización en el cual los seres humanos se adecúan paulatinamente a las normas vigentes en la sociedad. El rol formativo de la familia es fundamental en los primeros años de vida cuando el niño hace suyas las normas y los valores que se muestran en el ambiente hogareño. Luego, en la escuela debería ampliar su visión de la realidad. ¿Pero qué pasa si no recibe las orientaciones fundamentales para su comprensión?   Los efectos se notan claramente ahora, cuando en plena campaña electoral, diversos candidatos demuestran un notorio desconocimiento de nuestra realidad y hasta de lo que significa gobernar. 

Amaro La Rosa.
Periodista e Investigador

4 comments on “La educación cívica que nos falta

  1. David Aquije

    Me parece que tan importante como un curso de educación cívica es el contenido del curso y la capacitación de los maestros que lo dictan. Yo llevé el curso de educación cívica en la secundaria en un colegio estatal a fines de la década del 70 y principios de los 80. Pero, en retrospectiva, no tengo un buen recuerdo de aquella educación cívica y me parece que es porque los maestros o no estaban interesados en el curso o no tenían ellos mimos una buena educación cívica. Era más bien un curso de pasatiempo. Como el valor formativo del niño es fundamental en la familia es importante que el curso de educación cívica en las escuelas vaya acompañado de un componente familiar. Es decir, parte del curso podría tener un elemento que de alguna manera involucre a los padres. De ese modo, no sólo es el niño el que recibe la educación cívica sino también la familia. Un punto relacionado al tema, de manera lejana, es como se transmiten ciertos valores a nivel social a través de los medios. Cada vez que veo un programa cómico peruano, por ejemplo, no me causa risa sino preocupación el nivel de violencia que se transmite. Me parece que se ha llegado a un punto en la televisión peruana en la que un programa cómico no es gracioso si no contiene un insulto o un golpe. Cómo se le puede enseñar a un niño valores como el respeto, la no violencia, cuando ven en la televisión un programa cómico que básicamente les está diciendo que dichos valores no son graciosos, o en otras palabras, son aburridos.

  2. Henry Williams

    Cierto, asignaturas importantes, como Educación Cívica, Educación Física, Instrucción Pre militar, Razonamiento, y otros fueron desapareciendo de la currícula escolar. Las consecuencias ahora las vemos. Las buenas maneras y el respeto a la persona, están desapareciendo. Acertado como siempre, el comentario del doctor Amaro La Rosa.

  3. Magnífico el comentario del Dr. Henry Williams.

  4. Guiset Masgo

    Interesante los argumentos que leo con respeto a la falta de Educación Cívica en la currícula de las estudiantes en el país. Efectivamente, la educación no sólo viene de la escuela, sino , principalmente de casa. Los primeros valores nacen en la familia, existe una tergiversación en el colectivo social peruano que los valores nacen en las escuelas y omiten su participación principal como formadores de las futuras generaciones que van a compartir la vida en sociedad. La última vez que estuve en el país, era una pena ajena ver algunos programas, no aportan un sentimiento positivo. No crean que sólo ocurre en Perú, sucede también en otros lados, caso México, donde radico actualmente. Hay un abanico de posibilidades para ver televisión, pero prefiero pagar para ver programas que sí me interesan, o simplemente, anulo de mi acontecer diario los regalos de una TV. que no aporta.
    La materia en cuestión, que menciona el maestro Amaro es básico en la vida primaria y secundaria de un niño, se ha de volver a integrar no sólo para los peques sino también para sus respectivos padres, pero no desde el ángulo de la obligación, sino desde la concientización, y ¿cómo se logra ello?, dedicando un tiempo con los hijos, la vida está primero con las personas de casa, ver sus necesidades emocionales. Se busca tanto afuera, en el mundo externo, sin antes haber atendido el mundo interno de cada miembros de una familia.
    Muchas gracias, estás opiniones permiten que uno sea más reflexivo con las problemáticas que pasan alrededor nuestro.

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