Luis Otoya Trelles Opinión

Comunicadores vs violencia: un partido por jugarse

De los más lindos recuerdos de mi infancia está el fútbol, mi padre desde muy pequeño me llevó al estadio. Ir al Nacional un domingo de “triplete” era lo máximo, pero para ir me lo tenía que ganar durante la semana con mi buen comportamiento, cumpliendo con las tareas del colegio y ayudando en casa para poder disfrutar de una de mis pasiones: EL FÚTBOL.

El fútbol me dio “calle” y mis más importantes lecciones de vida. Aprendí que a las personas mayores debía respetar como lo hacía con mis padres. Aprendí a aceptar que hay gente que piensa y siente diferente. Aprendí que quien grita más fuerte no siempre tiene la razón. Aprendí a convivir con mi entorno. Aprendí que todos somos iguales y que sólo nos diferencia el color de la camiseta. Aprendí a ganar y a aceptar las derrotas. Aunque parezca increíble, por esos años, triunfadores y derrotados, salíamos juntos por la misma puerta sin agarrarnos a golpes, ni destruíamos la propiedad privada fuera de los estadios.

Han pasado algunas décadas y la sociedad ha ido evolucionando y parece que a muchos aún les cuesta reconocer que estamos perdiendo el partido contra la violencia.

La violencia ha ido ganando espacios en los noticieros, en los que los actos delictivos ocupan parte importante de los contenidos que difunden. Incluso los consideran tan relevantes que algunos han alargado la duración de sus programas para dar cabida a más violencia.

Lo que deberían hacer los propietarios de los medios de comunicación es evaluar en qué contribuye darle esa exagerada cobertura periodística, que muchos percibimos como una oda a la violencia, una apología a la delincuencia que permitiría, si calificaran la destreza o sanguinario de sus actos, hacerles un reconocimiento a fin de año a los más avezados delincuentes que se han ganado un espacio en la alfombra roja teñida con la sangre de sus víctimas.

Los continuos hechos de violencia de los que somos pasivos espectadores en los últimos años, nos muestran que todo ha cambiado. Me apena comprobar que para muchos la VIDA ya no tiene el mismo valor, que hemos perdido en VALORES o que ya NO TENEMOS EL VALOR PARA RESPETAR LOS VALORES.

Pero también creo que cada uno de nosotros, desde la posición en que nos encontremos tenemos la oportunidad de contribuir a lograr un gran cambio.

Los COMUNICADORES tenemos un gran reto por delante y nuestro aporte puede ser significativo desde las agencias de publicidad, canales de televisión, radios, periódicos, revistas, señales de cable, portales en internet, redes sociales, etc. Empresas y personas que generamos CONTENIDOS, deberíamos analizar si estamos contribuyendo a generar más violencia con las publicaciones que hacemos y que son expuestos de forma masiva a la opinión pública.

LOS PUBLICISTAS generamos comunicación comercial y tenemos la responsabilidad de hacer entretenidos y persuasivos comerciales que además de vender productos o servicios deberían contribuir a la formación de valores, que promuevan el respeto a la dignidad de las personas. Queremos ver a peruanos ganadores, que sean optimistas y que levanten el ánimo de los que todavía no lo logran. Queremos ver en los comerciales a padres comprometidos en fortalecer la autoestima de sus hijos y no subestimándolos. La buena publicidad no está reñida con la promoción de valores y tenemos creatividad de sobra para seguir haciéndola entretenida e impactante.

LA TELEVISION y LA RADIO, los medios de mayor penetración en los hogares peruanos, deberían comprometerse a respetar su pacto ético que promueve la defensa de la persona humana y el respeto a su dignidad; el fomento de la educación, cultura y moral de la nación; y la promoción de valores y la identidad nacional. Estos son, a mi criterio, los tres pilares más importantes sobre los cuales este gremio, que difunde la mayoría de los contenidos audiovisuales, puede seguir contribuyendo con nuestra sociedad. Si se respetara este código podríamos apreciar en los programas de humor que se puede hacer reír sin recurrir a la ridiculización por raza, género, religión u opción sexual o al innecesario golpe o lisura. En los programas periodísticos veríamos o escucharíamos que se respeta siempre la opinión del entrevistado y que la única verdad no es la del entrevistador.

 ¡Todos tenemos sueños y ojalá todos pudiéramos soñar lo mismo! Tenemos que recuperar valores en nuestra sociedad. Sueño con mucha gente comprometida en tratar de revertir esta situación. Sueño que en mi país nuestros hijos tienen en la escuela los mejores MAESTROS y no solo buenos profesores. Sueño que aprendo a ser un mejor padre y me convierto en el mejor ejemplo para mis hijos y nietos.

(*) Parte de este artículo ha sido actualizado de una publicación que hice en el año 2011 en la Revista ANDA del gremio de los anunciantes.

Luis Otoya Trelles.
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.

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