Amaro La Rosa Opinión

Comunicando en tiempos de coronavirus

Hace algunas décadas, muchos participantes de un congreso estábamos entusiasmados por la exposición de cierto especialista.  Mostró una presentación que contenía muchas líneas de texto y empezó a leer monótonamente. Al rato media sala dormía, muchos se aburrían y algunos preferimos salir del auditorio. Esto lo recordé hace dos semanas a{ escuchar durante 20 minutos el soporífero monólogo del presidente Sagasti cuando anunciaba nuevas medidas frente a la segunda ola del Covid-19 y sus diferencias teniendo en cuenta las condiciones de las regiones del país.

Los mensajes del presidente no convencen. No sabe explicarse. Algunos lo justifican diciendo que es un académico. Pero un docente bien entrenado, quien ha trabajado con diversos públicos sabe cómo utilizar un mensaje convincente, adaptarlo para el público al cual se dirige y dosificarlo para decir lo más importante, sin perder el tiempo en nimiedades ni decir tecnicismos. Otros querrán explicarlo diciendo que no es un político; pero esto tampoco es válido para disculpar su discurso nada claro. Decía en clase mi maestro Daniel Prieto que comunicar supone hacer uso del lenguaje claro y atractivo para trasmitir algo que tenga sentido y sea comprensible para quien escucha. Sobre esta base podríamos decir que Sagasti no sabe comunicar.

Hace pocos días, al parecer, para solucionar la situación fueron convocados a Palacio de Gobierno cuatro publicistas quienes obviamente no brindaron gratis sus servicios de asesoría. En los ministerios y otras dependencias públicas existen cientos de comunicadores y asesores en comunicación, a quienes debió llamarse para asesorar al despacho presidencial, sin costo alguno. ¿Es que acaso no se confía en sus competencias profesionales?

Contradictoriamente se nombró Director de Comunicación de la PCM a una persona quien no posee las calificaciones suficientes. Alguien puede decirnos que se trata de un cargo de confianza. Le respondería que por lo mismo debía pensarse en un profesional del más alto nivel, con amplios conocimientos adquiridos en la academia y en una reconocida práctica, capacitado para responder con eficiencia y eficacia en las condiciones más complejas. Zapatero a tus zapatos, es un refrán que escuché desde niño y que alude a la necesidad de apelar a quienes más conocen cuando se requiere entender o solucionar cierto aspecto de la realidad.   El aparato del Estado no puede servir de agencia de empleos que en contra de toda lógica no considere los méritos para un cargo. Una pregunta ingenua: ¿Será que no existe la meritocracia y sigue funcionado el “tarjetazo”?     

El reciente “mensaje a la nación” en que se anunció el nuevo confinamiento fue a las claras editado, como puede notarlo fácilmente quien conoce algo de TV. La falta de claridad era notoria. En un contexto como el actual esto causa incertidumbre y sus resultados se vieron al día siguiente en las largas colas que se originaron en los supermercados y otros centros de abastos así como en la desesperación de miles de trabajadores informales quienes extendían sus jornadas laborales en las calles intentando vender las mercaderías para llevar algo de dinero y de pan a sus hogares.                                                                                                                                                 El domingo 31, día de inicio de la cuarentena se anunció de improviso un nuevo “mensaje a la nación”. Premunidos de abundante café nos dispusimos a escuchar, dotados de una gran dosis de paciencia. Nuevamente un texto leído del telepronter, repitiendo las normas de bioseguridad y las razones del confinamiento. La parte final estuvo cargada de promesas, siempre en condicional diciendo que llegaría, está negociando, etc. Todas las promesas centradas en la vacuna, sin alusión alguna de acciones concretas para reforzar el deficiente sistema de salud de nuestro país donde cada día siguen muriendo cientos de peruanos, donde no es hora de recitar poemas o usar tecnicismos sino de salvar vidas.

Antaño los mensajes a la nación se reservaban para situaciones muy especales, dando a conocer medidas excepcionales, de marcada importancia para el país. Hoy se han banalizado. Se han convertido para decirlo en términos de una canción de los 70 en: Palabras, tan sólo palabras…        

Amaro La Rosa.
Periodista e Investigador

2 comments on “Comunicando en tiempos de coronavirus

  1. Henry V. Williams Ramos

    Preciso y acertado mencionar el estado de incertidumbre que estamos viviendo los peruanos. La incertidumbre está referida a lo aleatorio y a la ausencia de principios sobre los que se deben apoyar nuestros pensamientos y acciones. ¿Cómo surge la incertidumbre? Políticamente cuando hay desgobierno, desunión, carencia de gestión. En el ámbito comunicacional: cuando existen múltiples voceros, fuentes interesadas a favor y en contra, preminencia, en el caso de los denominados influencers no importa si estás equivocado, sino que tengas fuerza. Todo esto genera inestabilidad, depresión y estrés y entropía. Como siempre inteligente y oportuno el comentario del doctor Amaro La Rosa.

  2. Jorge Manuel La Rosa Pinedo

    Felicitaciones, Amaro, como siempre abordas los temas con mucha lucidez y con mucho espíritu didactico, tal vez por tu experiencia periodística y en las aulas universitarias. Dos precisiones: comunicación la entiendo como un intercambio contextualizado de signos y códigos. Quien fuere que desea dar una conferencia debe ubicarse en los contextos de su pubico para poder llegar a él y por ende ser entendido; nada más lejano a una rimbombante palabrería barata, plagada de algunas exquisiteces verbales, con lo que desea dar una aparente «discurso especializado o extrañamente ¿culto?». El otro punto es que una persona bien centrada busca como colaboradores (llámese especialistas o asesores) a personas que sepan más no sólo que él sino que los demás, vale decir los mejores, con amplia experiencia y formación, no como alguien que sólo exhibe los puestos logrados sin concurso de meritos sino como premio a familiaridades o amiguismos.

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