Luis Otoya Trelles Opinión

El discurso delirante de los grupos radicales

Los procesos electorales siempre vienen sazonados de propuestas que han fracaso en el pasado y que al reiterarlas parecen apelar a la frágil memoria de los electores o a una estrategia por captar la simpatía de los nuevos grupos de jóvenes votantes que hace cinco años eran adolescentes y hasta hace muy poco, para ellos, la política era la parte aburrida de los noticieros.

La percepción del ciudadano sobre las organizaciones políticas y los políticos, atraviesa uno de sus peores momentos. En los últimos cinco años hemos tenido cinco presidentes, tres congresos y hasta cinco ministros en algunas carteras en menos de un año.

La inestabilidad e incertidumbre de los últimos once meses ha traído caos y desorden. Pero sobre todo ha contribuido a que se pierda el principio de autoridad, que es uno de los factores fundamentales que sustenta el estado de derecho y el sistema democrático.

“A rio revuelto, ganancia de pescadores”, es un antiguo refrán que casi se cumple en noviembre pasado ya que, por unos pocos votos y una promesa incumplida del líder de APP, nos libramos de tener como presidente del Perú a una mujer que simpatiza con movimientos radicales, que hace tres décadas pretendieron destruir nuestro país.

Como decimos en el fútbol, la pelota paso rozando el travesaño. En los dos últimos meses el equipo rojo no ha dejado de atacar, los vemos muy empoderados en la campaña, haciendo propuestas populistas, relacionadas a gastar y regalar que son su especialidad, pero sin planes de cómo generar los recursos que generosamente proponen entregar. Sin sonrojarse ante su audiencia, proponen llevar adelante una segunda reforma agraria, fijación de tasas de interés, subsidios de forma indiscriminada, más impuestos a la “riqueza”. Demás está decir que la mejor forma de generar el dinero que falte para ejecutar sus planes será poniendo en funcionamiento la “maquinita” que hace billetitos, emitidos sin respaldo.

Comparando con fracasos anteriores, proponen aplicar la misma receta que nos enfrentó con la hiper inflación, un billonario endeudamiento externo, enorme déficit de nuestra balanza comercial, lo que produjo una de las peores crisis económicas en nuestro país.

Para los grupos radicales el Estado participa y compite en el mercado. Ya hay voces que hablan de relanzar una línea aérea estatal. Ya no recuerdan que las empresas del Estado producían una pérdida anual equivalente al 5% del PBI. Para entenderlo mejor, uno de cada 20 soles que se producía anualmente en el Perú servía para cubrir el forado que “producían” las empresas estatales.

Muchos critican al presidente Fujimori de haber “regalado” en la privatización las empresas deficitarias del Estado. Eso no es cierto. Un claro ejemplo fue la venta de la Compañía Peruana de Teléfonos, por la que los españoles pagaron 2000 millones de dólares, por una empresa quebrada que se tardaba tres años en ponerte un teléfono en casa. En esa época se pagaba el traslado de una línea telefónica en el mercado negro hasta US$10,000. La ineficiente gestión del Estado quebró Hierro Perú, Sider Perú, Aero Perú, entre otras empresas. Con los ingresos de la privatización y las economías logradas en no subsidiar empresas que producían pérdidas, se pudo poner en marcha proyectos sociales que atenuaron la pobreza, se llevaron adelante obras productivas y se asignaron fondos para viviendas.

Esperemos no volver a ver en las portadas de los diarios o en los titulares de las principales noticias sucesos que ya habíamos comenzado a olvidar como estatizaciones, expropiaciones, fijación de precios, pérdidas de empresas estatales, controles, inelegibles hiperinflación, terrorismo, apagones, etc., etc. Lo que no podemos olvidar son los años difíciles que nos ha tocado vivir por el terror en las calles y la aplicación de modelos económicos que han fracasado en todo el mundo, que destruyeron nuestra economía, nos privaron de nuestros derechos y nos hicieron más pobres.

Si alguno duda de lo que he descrito en estas pocas líneas, le pido dos cosas: i) que investiguen la historia que no les tocó vivir ii) que antes de votar, lean las propuestas de los candidatos que aspiran a gobernar nuestro país.

Luis Otoya Trelles.
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.

2 comments on “El discurso delirante de los grupos radicales

  1. Como puede haBer alguien tan insensible que piense que en tiempo de crisis, donde la gente literal no tiene que comer, donde muchos jóvenes han perdido su trabajo, incluso han regresado a la casa d sus padres, en estas circunstancias crea que dar bonos es gastar y regalar. No se trata de discurso de izquierda o derecha. Se resta de HUMANIDAD. Supongo que si escribes esto no tienes nada de empatia.

    • Luis Otoya

      Rosario, en qué parte del artículo menciono mi oposición a entregar bonos o alimentos en esta crisis Covid-19
      Hablo claramente de la incapacidad de gestión de los grupos radicales. Los que vivimos el terror y la crisis de los 70’s y las restricciones por la escasez selectiva no me dejaran mentir.

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