Guillermo Ackermann Política

Seréis como dioses

“Seréis como dioses, conocedores del bien y del mal” (Gen. 3,5)

Esta escena la hemos leído o escuchado seguramente muchas veces a lo largo de nuestras vidas y relata el preciso momento en que la serpiente, que representa al mal, seduce a la mujer, para rebelarse contra lo que Dios, que Es el Bien, había establecido,  y de esta manera se introdujo el mal en la vida del ser humano.

En las siguientes líneas intentaré hacer un paralelo con el escándalo suscitado a raíz de la indebida vacunación de centenares de peruanos, con este pasaje bíblico.

En primer lugar tenemos que situarnos en que hay un evidente mal que está destruyendo vidas humanas por todo el planeta y que nuestro país no solo no es ajeno a ello, sino que, por el contrario, es un caldo de cultivo muy apetitoso para este virus, ya sea por nuestra idiosincrasia, agravado por el nefasto manejo de las autoridades.

Después de meses de incertidumbre, de oscuridad, una tenue luz se divisaba al final del túnel,  por fin nuestro país iba a contar con un primer lote de vacunas. Y así paulatinamente irían llegando, hasta que, en un tiempo, aún indeterminado, todos los peruanos podríamos acceder a éstas, y de esa manera tener la posibilidad de quedar inmunizados frente a esta enfermedad.

Un avión que aterriza, una delegación que lo recibe, unos aplausos que, aunque para muchos parecían exagerados, en el fondo de nuestro corazón, nos arrancaban un ‘por fin’. Todo el protocolo venía bien, incluso se montó un ‘show off’, que, desde mi punto de vista, era válido para los gobernantes de turno, que tenían su cuarto de hora de fama, aunque yo hubiera resaltado más el rol decisivo que la empresa privada está teniendo en este proceso.

Y, como si estuviéramos predestinados a que la felicidad no nos dure mucho, en un programa televisivo, un periodista vinculado al régimen anterior, revela que el vacado presidente, hoy candidato al Congreso, se había vacunado con las muestras de cortesía que llegaron de China, meses atrás, cuando aún era el gobernante del país, en medio de la investigación y de las negociaciones, incluyendo a sus familiares y que además que existía una lista, se supo después de 487 personas, que habían recibido esa ‘gracia’.

Por supuesto la noticia se convirtió en el nuevo escándalo nacional, con todo el desprecio que ella generaba y que además arrastraba a la cuestionada ex Ministra de la Salud, que siendo endiosada y exaltada por algunos, había actuado mostrando su verdadero rostro y poniéndose a ella por delante.

“Seréis como dioses”, que relación puede tener esta frase bíblica, del momento de la tentación, con esta escena de las vacunas. Había una decisión que tomar, hacer las cosas de la manera correcta, o trasgredir los principios éticos e inocularme el remedio para salvarme yo, en desmedro de la investigación científica aun en curso, con el riesgo de invalidar la misma.

Quién soy yo para determinar que la posibilidad de salvar mi vida, está por encima de la posibilidad de salvar la de miles o millones. Este dilema, ciertamente ético, iba a tener consecuencias concretas, y aún así tomaron la decisión de actuar de aquella manera

La ética se define, de una manera simple, como la disciplina que estudia el bien y el mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano. Por tanto esto tenía que ver con actuar correctamente o no. Y no lo hicieron.

Muchos podrían pensar dado que esto sucede a diario, por lo tanto ‘no es para tanto’, como si se tratara de un tema secundario, pero no lo es. Y desde mi punto de vista ahí podría en parte la clave del por qué vivimos estas crisis recurrentes, la relativización de actuar bien o no. Esta corriente ideológica de que el bien es relativo, supeditado a condicionantes, nos ha llevado a tener borrosa esa delgada línea entre lo correcto y lo incorrecto.

Pero además en este caso estábamos hablando de un tema que directamente tiene que con la vida y la muerte. Cada día que pasa vemos con asombro y dolor, como se mueren, cientos y miles de personas, y ya no lejanas, ya no una noticia de un periódico, sino gente querida, cercana y no podemos hacer nada, ni siquiera despedirnos. Y nos descubrimos frágiles, vulnerables, sin herramientas para protegernos más que lavarnos las manos, ponernos una mascarilla y mantenernos distantes.

Por eso el repudio, porque se han metido con nuestras vidas, porque estos se creyeron ‘dioses’ y se priorizaron ellos sobre nosotros, como si su vida mereciera más la pena que la nuestra. Ellos decidieron y además elaboraron una ‘lista’ para privilegiar a quienes ellos decidían eran más dignos.

Rompieron todos los protocolos científicos de una fase experimental, en la que los voluntarios debían ser NN para validar la prueba.

Decidieron sobre la vida de terceros, priorizando la suya, ¿acaso no es un dilema similar al del aborto?, o ¿no es algo análogo a los diversos genocidios que se han perpetrado en la historia de la humanidad?

‘Seréis como dioses’ era la invitación que estaba representada en la manzana de la tentación, el caramelito como diríamos ahora, y así se introdujo el mal.

Regresemos nuestra mirada a recuperar los valores morales, a esa búsqueda de actuar éticamente de acuerdo a ellos. Que no nos pretendan decir que esta ‘nueva normalidad’ implica cambiar de valores. Hay nuevos modos de actuar, costumbres y prácticas, pero siempre regidas por los valores permanentes.

Y el primero de ellos es el derecho a la vida, para todos, sin restricciones.

Guillermo Ackermann Menacho.
Desde hace 40 años me desempeño como gestor en la industria de las comunicaciones y el marketing, tanto en medios tradicionales, radio y televisión, en la producción de contenidos audiovisuales, documentales, videos institucionales, programas y publicidad, realizados en 24 países. Desde mi juventud he participado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como gestor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar si cada uno pone su granito de arena y, en lo que hago, trato de poner el mío.

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