Luis Otoya Trelles Opinión

En la recta final

La campaña electoral camina en sus tres últimas semanas. Dieciocho candidatos tientan la presidencia de la República. Más de dos mil personas aspiramos a alcanzar los votos necesarios para lograr un curul en el próximo congreso.

La pandemia ha cambiado las reglas de juego y el Gobierno sigue recortando los días hábiles para que los candidatos podamos realizar nuestras campañas. La última estocada la anunciaron ayer con la inmovilización social en los cuatro días de semana santa, que era el último fin de semana previo a la fecha de las elecciones.

Las últimas encuestas revelan que aún no se perfila el ganador de las elecciones presidenciales. Los electores no terminan de definir por quién votar. Hay muchos indecisos. Pero también es cierto que hay tantos candidatos que el elector, poco interesado o decepcionado de la clase política, no los alcanza a identificar.

Es casi seguro que quien sea elegido presidente de la República, no logrará mayoría en el Congreso y deberá pactar alianzas con otras agrupaciones políticas para poder gobernar.

Los partidos políticos que posiblemente alcancen a superar la valla electoral serán alrededor de siete, lo que se traducirá en bancadas con pocos congresistas.

También será materia de análisis la distorsión que se podría presentar en la composición del Congreso con aquellos partidos que, a pesar que sus candidatos tuvieron una cantidad importante de votos, su candidato presidencial no lograra superar la valla electoral, lo que los dejaría fuera del Congreso.

El riesgo que tengamos bancadas tan fraccionadas al interior del Congreso, dificultaría la conciliación entre sus representantes para ponerse de acuerdo en temas trascendentales sobre los que se debe tomar acción de inmediato.

En esta campaña, que viene siendo totalmente atípica en la forma de contactar con los electores, por las restricciones que nos ha impuesto la pandemia, los candidatos que hemos respetado las normas COVID estuvimos impedidos de hacer campañas políticas durante casi treinta días en este año.

Los más afectados han sido los partidos que tienen a sus simpatizantes en segmentos poblacionales en las zonas urbano marginales o rurales, en los que las redes sociales no tienen la misma penetración.

Es justamente en estas zonas en los que los candidatos libran una carrera contra el tiempo para poder llegar presencialmente y exponer las propuestas de sus respectivos planes de gobierno, para dar solución a sus necesidades en servicios básicos como agua luz y de infraestructura como hospitales, colegios, caminos, puentes.

Lo que debería preocuparnos es que en estas dos últimas décadas los gobiernos de turno han dado la espalda a las poblaciones más alejadas de la ciudad.

Lima, no es el Perú. Si gran parte de Lima sufre la carencia de servicios básicos, los que no conocen las zonas rurales, no se pueden imaginar las condiciones en que se vive en las zonas alto andinas y los poblados alejados de la selva de nuestro querido Perú. Ahí constatamos que tuvimos un Estado ausente, que durante los últimos veinte años ha sido indiferente y mezquino al haberse olvidado de los que parece no son considerados tan peruanos como los que vivimos en la ciudad.

El Perú ha gozado de una economía saludable por la inversión privada en proyectos que engrosaron las arcas fiscales. Sin embargo, en vez de mejorar y adecuar al crecimiento de la población la infraestructura existente en salud y educación, prefirieron gastarla en proyectos faraónicos como la carretera interoceánica o la ampliación de la refinería de Talara, que sabiendo no eran prioritarios, se llevaron adelante junto con la vida de miles de peruanos que murieron durante la pandemia.

En las calles se siente la indignación de la gente con la clase política y si no cambiamos de actitud y no reorientamos la forma en que hacemos política todos los peruanos lo vamos a sufrir y lamentar.

Los peruanos, en menos de un mes, tendremos en nuestras manos la posibilidad de elegir racionalmente. No nos castiguemos con un voto de protesta. ¿Estamos tan molestos como para decidir por una opción que con solo mirar a los países vecinos sabemos cómo podríamos vivir?   

Luis Otoya Trelles.
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.

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