María Del Rosario Bazalar Opinión

Tiempo de pandemia: la corrupción y el covid-19

Hace un buen tiempo, un colega de la prensa extranjera me decía, en tu país, uno nunca se aburre, cada día hay una noticia más fuerte que la otra, y en la política, pasas de un escándalo de corrupción a otro. Muy cierto lo que decía, es realmente desolador, una crisis política que ha llevado al Perú a tener cuatro presidentes en los últimos cuatro años, cada vez se vuelve más impredecible la situación y a todo esto se debe sumar la convulsión social, la inseguridad ciudadana.

Se repiten todas las malas acciones en la política nacional, vemos con tristeza, que no tenemos ninguna lección aprendida, seguimos en ese círculo vicioso, y lo digo en plural, pues ni los demócratas del país hemos construido, ni logrado impulsar nada, para cambiar la situación. Nos quejamos hace muchos años, pero no hemos emprendido una real construcción de ciudadanía.

Todas han sido críticas de un lado y otro, sumado a la indiferencia de muchos mientras  la corrupción ha ido ganando terreno, desde el alcalde de un pequeño poblado, gobernadores, y altas autoridades se aprovechan de la situación y piensan que con nuestro voto, tienen un cheque en blanco, para hacer lo que les viene en gana, pues hay que reconocerlo, no ejercemos vigilancia ciudadana alguna y, debemos asumir nuestra responsabilidad. Los gobernantes no vienen de otro planeta, una mayoría los ha elegido y la corrupción es la pandemia que hemos permitido que nos invada en los últimos años.

Y en medio de esta crisis política generalizada, donde nadie confía en ninguna institución gubernamental, nos llegó el COVID-19, un virus letal y democrático que cumplió su primer año de estar entre nosotros y en todo el mundo, no distingue clases sociales, ni fronteras y aún mantiene a todos en jaque, pocos son los países, que han manejado de manera apropiada esta pandemia.

Como era de esperarse, no estábamos preparados para hacer frente a este virus, que desnudó por completo a nuestro precario sistema de salud, olvidado por mucho tiempo.  En esta crisis sanitaria, hemos visto de todo; los que han podido mantener su empleo, los que recibieron un fondo de reactivación para sus empresas, otros muy creativos, que hicieron negocios permitidos y se han reinventado, también los que han hecho el negocio de su vida, vendiendo todo lo que demandaba la emergencia y los que por sobrevivir, infringen las normas sanitarias, poniendo en riesgo su vida y la de los demás.

Lamentablemente, la comunicación con medidas de prevención en todos los niveles gubernamentales no fue asertiva y muy poco ha logrado calar en la población, hay poco respeto a las medidas sanitarias y por eso los contagios siguen. Solo queda esperar a las ansiadas vacunas, las cuales tienen tiempos variados de llegada, los fabricantes no se dan abasto para atender la demanda en todo el mundo.

Y en esta emergencia, una vez más vimos gobernantes que no estuvieron a la altura de las circunstancias, se mostraron como son, egoístas, pensando solo en salvarse ellos, dejando a relucir el verdadero propósito de estos personajes en la lucha contra la pandemia, mientras la gente salía a la calle en medio de la cuarentena para poder sobrevivir. También hay que reconocer los esfuerzos de algunas autoridades que, con la ayuda de algunos sacerdotes y el apoyo de la empresa privada lograron implementar plantas de oxígeno. Esfuerzos aislados en comparación con lo que la situación ameritaba, pero muchos lamentarán su falta de iniciativa al inicio de la pandemia, acciones de prevención, cercos epidemiológicos para evitar la propagación del virus, que hoy sigue entre nosotros.

La situación es crítica, pero el cambio está en nosotros, combatamos estas dos pandemias como ciudadanos responsables. Luchemos contra el COVID-19 cuidándonos y con la ayuda de la ciencia, y detener la corrupción, dependerá  que cada uno de nosotros ejerzamos nuestra ciudadanía.

María del  Rosario Bazalar Huamán.
Comunicadora Social, con estudios de maestría en Gestión Pública, Posee un Diplomado en Realidad Nacional en el Centro de Altos Estudios Nacionales-CAEN y diplomado en Gestión Empresarial en CENTRUM. Diplomado en Liderazgo en el Instituto de Gobierno de la Universidad San Martín de Porres su vocación de servicio, la ha llevado a desarrollarse en el campo municipal. Ha sido consultora del, Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas.

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