Juan José Vega Opinión

Serie Bicho Maldito: Intensa carrera entre la vida y la muerte

Esta pandemia se vuelve más sórdida apenas presiente su desaparición. Pareciera que el bicho maldito y sus primos mutantes -más malditos aún- ostentan una peculiar sabiduría para bloquear cualquier resplandor que anuncie el retorno a lo que éramos antes. Se alinean, cubriendo la salida al final del túnel, y la oscuridad retorna cada vez que el entusiasmo de la gente -alineado también en masa- empieza a festejar el fin del encierro, de la incertidumbre, de la muerte. Al inicio de la pandemia un respetado y veterano científico español dijo algo así: “este virus es muy distinto a otros, porque ingresa al organismo y analiza (en grupo) por dónde le puede hacer mayor daño a la persona”. Y ahora la historia del último año -que aparece en nuestra mente y espíritu como mucho tiempo vivido- desemboca en un mar en el que las olas se multiplican. Los tablistas estarían felices en medio de esta analogía que nos trae ola tras ola, y en muchos casos con tumbos pronunciados. Y es curioso que esta situación (sensación) se haya acrecentado con el avance de las vacunas y su aplicación multiplicada -aunque llena de problemas- en gran parte del mundo. En varias notas anteriores de esta serie lo percibimos: se trataba de una carrera entre las vacunas y la capacidad del ser humano para aplicarlas hasta lograr la “inmunidad de rebaño”; mientras el bicho maldito -y sus mutados- harían lo imposible para estropear la fiesta. Ahora la cosa se traduce en lo siguiente: el mundo tropieza con la escasez de dosis y con sus propios mecanismos de aplicación y el bicho maldito se esfuerza en mutar por doquier y sorprendernos con la frecuencia de las olas que provoca. El triunfo para la inmunización sería llegar al 70% lo antes posible, esperando que en ese lapso el Coronavirus no riegue mutantes que bloqueen su efecto. Esto último sería un golpe de muerte a todos los esfuerzos realizados (mejor no pensarlo). De allí que la variable tiempo -que antes era clave- hoy se haya convertido en perturbadora. Y es aquí donde el Perú tiene -como otros países- una desventaja frontal. El gobierno de Vizcarra fue malo en muchos sentidos, pero en el manejo de la pandemia fue especialmente inepto, generando crisis y vacíos por doquier (en muchos casos con la contribución de parte de una ciudadanía irresponsable). Y en el tema de compra de vacunas para Covid 19, fue un desastre. No vamos a reconstruir esto último -ya se ha hecho hasta el cansancio- -pero el hecho es que ahora no tenemos suficientes vacunas para hacerle frente a la carrera letal de la cual estamos hablando. Claro, estamos también vacunando, pero con las dosis que nos entregan a cuentagotas. Mi impresión es que el gobierno actual hace esfuerzos enormes por conseguir mayores compras de vacunas, en medio de un escenario muy convulso. Pero tenemos esa limitación infame de no tener un cronograma asegurado, a pesar de los 39 millones de dosis que se compraron a los chinos. Llegan embarques de 50 mil dosis que no sirven ni para el té. A ver, estamos en plena campaña de vacunación de adultos mayores (grupo de riesgo) y debe vacunarse a la población de 60 años y más. Son cuatro millones de personas, significa que se requerirá de 8 millones de dosis. Y ello sin contar que la Fase II implica también la vacunación de los que tienen comorbilidad (dos o más enfermedades en simultáneo; por ejemplo, diabetes e hipertensión). Si sumamos los envíos recibidos, y los que tendríamos asegurados para los próximos tres meses, no llegamos probablemente ni a los tres millones. El hecho de no contar con stock suficiente de vacunas impide, a su vez, su aplicación intensiva (por ello ahora estamos muy lejos de Chile, Brasil, Argentina y México en dosis administradas por cada 100 mil habitantes). La encrucijada está con nosotros y solo la superaremos si alcanzamos a comprar vacunas a como dé lugar. Sin vacunas, no hay inmunización, entonces, no hay nada. Ese es el drama y nos agarra cuando el bicho maldito, y sus secuaces, se pusieron bravos. Esta historia tendrá para rato, y se vienen los capítulos más dramáticos, cuyos guiones aún están por escribirse. Nadie sabe cómo terminará la trama, si ganan los buenos o los malos. Pero esta serie debe culminar, y creo que todos queremos un final feliz y rápido, a pesar que ello no siempre se aprecia en el rol de algunos personajes.

Juan José Vega.
Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Licenciado por la Facultad de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima.  Con 30 años de experiencia en Comunicación Estratégica, ha participado en el diseño de proyectos de comunicación en Perú, Brasil, Paraguay y Bolivia. Ha sido funcionario y consultor de diversas entidades nacionales e internacionales, y redactor principal y editor de suplementos en los diarios El Observador y La República, así como colaborador de la revista Caretas. Actualmente realiza su tesis en la maestría de Gerencia Social de la PUCP.

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