Guillermo Ackermann Opinión

Semana electoral, semana de esperanza

El vaso se puede ver medio vacío y tendremos miles de argumentos para así sustentarlo. Yo siempre prefiero verlo medio lleno porque una visión positiva, pero realista, me permite tener la esperanza del cambio.

El próximo domingo 11 se llevará a cabo la primera vuelta de las elecciones presidenciales y congresales en nuestro país. De esta manera estará empezando el fin de uno de los peores periodos presidenciales-congresales de las últimas décadas. Se sucedieron 4 presidentes, 260 congresistas y nunca se pudo llegar a un entendimiento entre estos dos poderes del Estado, lo que nos ha llevado al descalabro total de todo el sistema político.

Esta situación fue agravada por una pandemia para la que, no solo no estuvimos preparados, lo que de por sí era lamentable, ya que evidenció el precario sistema de salud que tenemos, sino que tuvimos el peor manejo de la crisis del continente y uno de los más nefastos del mundo.

Me reafirmo en que el principal problema que aqueja a nuestro país es la carencia de valores. Todos los males alrededor de la política están relacionado con una ausencia de criterios morales y hemos tirado por el piso el actuar limpio y transparente.

Después de haber escuchado a los 18 candidatos en sus breves presentaciones en los inútiles debates de esta semana no hemos encontrado una propuesta coherente que parta de la necesidad de refundar todo desde una visión ética de las cosas.

Lo primero que habría que hacer es cambiar el sistema electoral e impedir que lleguen tal cantidad de candidatos. Eso es una falsa inclusión, lo único que ocasiona es caos y desinformación. Y nos confirma que tenemos un sistema electoral precario.

Por otro laso, las propuestas deben de darse a conocer por lo menos con 45 días de anticipación, cosa que los indecisos comienzan a optar por alguna opción con suficiente tiempo y no llegamos a la semana final con, por lo menos 6 candidatos con chance de llegar a la segunda vuelta.

Sobre nosotros recae la enorme responsabilidad de elegir a las nuevas autoridades para que esta agonía no se prolongue 5 años mas.

Independientemente de apasionamientos trataré de proponer, desde mi modesto punto de vista,  5 criterios a tomar en cuenta para hacer un voto responsable e invito a que hagamos un ejercicio de puntuación:

Primero: Una persona que priorice los valores. Por supuesto que tenemos que empezar por ahí. Que podamos descubrir en ella un recto proceder e intención en sus actos. Para ello no debiese tener ningún vínculo anterior que la acerque a algún tipo de corrupción o falta de integridad.

Segundo: Que tenga un Plan coherente en 4 aspectos fundamentales: Salud (por la emergencia lo pongo primero), educación (directamente relacionada con la falta de valores), manejo económico (una ruta coherente para salir de la crisis, sobre lo que hemos construido en las ultimas tres décadas), seguridad (en toda acepción de la palabra, porque su ausencia nos produce parálisis y su presencia estabilidad).

Tercero: Capacidad de gestión. Para ello es fundamental la experiencia. Y aquí creo que caen por lo menos una decena de candidatos. Se debe saber gobernar, ser jefe. Y para ello se tiene que haber trabajado. Haberse equivocado. Haber enmendado. Un presidente no puede ser improvisado. Debe tener el carácter para tomar decisiones y la firmeza para que se ejecuten. Y además ser coherente en su quehacer.

Cuarto: Capacidad de concertar. Que el primer día se siente con los representantes de las principales tendencias políticas y encuentre los vasos comunicantes y comunes denominadores de las propuestas, con la apertura de poder incorporar las buenas ideas a su plan. Que pueda además acordar con su inminente fragmentado congreso una agenda común, para que salgamos de esta crisis política y asegurar 5 años de paz y buen gobierno. Quizá propongo un pacto ético de gobernabilidad en el que las partes se comprometan a no generar inestabilidad.

Quinto: Capacidad de convocatoria. Que pueda atraer a los mejores profesionales y técnicos para que lo acompañen en su gestión y no solo a los afines a su partido o movimiento electoral. Esto será crucial para generar la confianza en los inversionistas.

Estos días hemos revivido la Semana Santa y, con ello, los que tenemos fe sabemos que hemos pasado de la peor desgracia, a la mejor dicha. Que esto nos dé la esperanza que podemos llegar a tener un futuro mejor. Está en nuestras manos.

Guillermo Ackermann Menacho.
Desde hace 40 años me desempeño como gestor en la industria de las comunicaciones y el marketing, tanto en medios tradicionales, radio y televisión, en la producción de contenidos audiovisuales, documentales, videos institucionales, programas y publicidad, realizados en 24 países. Desde mi juventud he participado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como gestor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar si cada uno pone su granito de arena y, en lo que hago, trato de poner el mío.

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