Martín Belaunde Opinión

A mis amigos los abogados

El 2 de abril año 2021, al cabo de un año de la pandemia del Corona Virus Sars2, (Covid 19) se celebró un aniversario más del Día del Abogado, coincidente con el Viernes Santo. Notable triple coincidencia porque en esa fecha confluyeron tres vertientes, la cívica, la religiosa y la esperanza de la Resurrección. Y el Perú necesita  resurgir de la pandemia para proteger a su población dentro de la corriente mundial de las vacunas, que llegan  a cuenta gotas y por todos los medicamentos a nuestro alcance.

El Colegio de Abogados de Lima es una institución anterior al Bicentenario. Nació en 1804 por una cédula del Rey de España pero continuó en el Perú republicano y todavía sigue, pero lamentablemente jaqueado por rencillas internas y resoluciones judiciales externas. El CAL como así le llamamos, es incapaz de elegir a su Decano y Junta Directiva a partir del año 2019. Ha estado administrado por la anterior Decana desde entonces y hasta ahora no puede llevar a cabo sus comicios internos. Tampoco puede elegir su representante ante el Jurado Nacional de Elecciones conforme al mandato constitucional. Se encuentra en una situación de parálisis institucional que pareciera no tener solución ni fin. ¿Por qué?

No quiero perderme en el laberinto de disputas incentivadas por ambiciones subalternas reñidas con el más elemental sentido común. De acuerdo a su historia en el curso del siglo XX y hasta el 2019 el CAL siempre pudo elegir a su Decano y correspondiente Junta Directiva por el período estatutario. Muchas de las elecciones fueron reñidas y arduamente disputadas, no faltaron adjetivos de ida y vuelta, pero pasado el momento electoral se respetaron los resultados y el CAL siguió funcionando como institución. Incluso la Oficina Nacional de Procesos Electorales le prestó su concurso para llevar a cabo las elecciones, eso ocurrió en las elecciones realizadas en noviembre del 2019 en el Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe, anuladas por múltiples defectos.

El CAL como entidad representativa del foro limeño y sin duda la primera del país, está atravesando por su más dura y absurda crisis institucional. En un año  electoral, bicentenario de nuestra independencia, los abogados no somos capaces de enrumbar nuestro futuro bajo un cauce legal. Eso debe ser rectificado con un esfuerzo de buena voluntad de todos nosotros. Desconozco quienes son los potenciales candidatos al decanato, pero si aspiran a dirigir al CAL deben ponerse de acuerdo para llevar a cabo una elección y luego elegir a nuestro representante ante el Jurado Nacional de Elecciones. Formulo esa invocación en mi calidad de  Decano del CAL durante los años 2000 al 2002.

ORABUNT CAUSAS MELIUS es el lema del CAL en latín. Se traduce al castellano como “defenderán mejor las causas”.  Propongo un pequeño cambio, “defenderás la mejor causa”. Y esa mejor causa es algo muy simple: elige  cuanto antes a tu Decano y Junta Directiva así como al representante ante el Jurado Nacional de Elecciones.

Martín Belaunde Moreyra
Bachiller en Derecho y Abogado por la PUCP y Magíster en Derecho Civil y Comercial por la USMP. Abogado en ejercicio especializado en Derecho Minero e Hidrocarburos.  Autor del libro “Derecho Minero y Concesión”. Ha sido Vice Decano, y Decano del Colegio de Abogados de Lima, y Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú y en el ámbito público: Embajador del Perú en Argentina y Congresista de la República del Perú en el período 2011-2016.

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