Loreto Corredoira Opinión

La otra dictadura de los datos

Muchos de ustedes probablemente han visto ya El gran hackeo o Brexit, the uncivil war, disponibles ambos en Netflix en el mundo entero, documentales sobre el uso (lícito) y el robo (ilícito) de información personal en redes sociales para el perfilado de nuestras mentes gracias a la minería de datos (big data). Son hechos acaecidos en procesos electorales (el referendum del Brexit en Reino Unido, las elecciones presidenciales de EEUU, o en otros países de África, Europa oriental o también América Latina. Plata, tecnología y nula ética han formado un combinado explosivo que ha reventado no sólo unas elecciones, sino que ha sembrado desinformación por doquier. No es una cuestión de derechas o izquierdas: es dinero y poder de influencia puro y duro.
El tema no es nuevo y debo advertir que el uso de los «data» (el petróleo de la sociedad Internet) no es de por si oscuro o ruin, al contrario puede y ayuda a la ciencia y a la política. Tampoco Trump ha inventado  la pólvora; ya Obama utilizó los datos en su primera campaña de 2008, incluso con posicionamientos muy claros en redes con mucho margen de tiempo y mucha conexión social. Ahora, todos los partidos, en todos los países, utilizan las redes no sólo para publicar sino también y sobre todo para hacer «escucha social» lo que puede hacerse limpiamente o de forma infame.  El libro de Brittany Kaiser, que recomiendo, abre los ojos a ese negocio y estilo inmoral del éxito a cualquier precio. Lo más lamentable es que compañías grandes, que hoy ocupan una posición dominante (Google, Facebook, las operadoras de telefonía) han colaborado en la «vigilancia» y viven de ese «hackeo» mental constante. En esta situación que resumos mucho, sólo saber algo más de eso puede evitarnos daños mayores. 

Brittany Kaiser autora del libro en que limpia su conciencia después de tanta «cocina» de datos

Pero hoy no quería hablar de esa «dictadura» que describe Kaiser, sino aprovechar mi estancia de investigación en Lima dentro de un grupo de trabajo de mi Universidad sobre la Desinformación en tiempo electoral, para hablar de las encuestas. Ese otra «arma arrojadiza» en campaña electoral que hace peligrar el derecho a la información de la ciudadanía. Cuando los titulares, portadas, y acusaciones son sobre tal o cual resultado de encuesta es que se ha cambiado el punto de debate en un mundo en el que el acceso a los datos, estadísticas es posible y está al alcance de muchos.
No hace falta más que asomarse hoy a los diarios peruanos para ver las últimas mediciones del posible voto del próximo domingo 11 de abril. Periodísticamente hablando es un plato suculento y lícito: vender periódicos y marcar la agenda de conversación, pero me da que pensar que falta comparativos de encuestas, y que hoy son «datos» de una prensa que se ha posicionado partidariamente en exceso.
Tendriamos que pensar entre todos los comunicadores si bien los «data» deberían dar información objetiva sobre los hechos de los que habla, o si por contra dependen y mucho de lo que se llama la «cocina» de las encuestas. Las compañías (Ipsos, IEP, CIT) se juegan su reputación. Sin duda hay encuestadores más profesionales que otros, más caros pues, porque hacen más muestreo que otros, o más amplio, ajustando todo lo posible el margen de error. Leyes electorales del mundo analógico Ocurre en muchos países que la publicación de encuestas está prohibida desde unos dias antes de los comicios. En Perú hoy, una semana antes, en España también, hasta cinco dias antes del cierre de campaña, si bien los partidos hacen muestreos hasta el último segundo. Son, en mi opinión, leyes del mundo analógico, desfasados. Son datos que se sustraen a la opinión pública sin una justificación razonable en tiempos de comunicación digital. ¿Por qué tal o cual encuesta, de por sí diversas hoy en Perú, es peligrosa? ¿Qué inconveniente hay en que se publiquen? En España tenemos una muy conocida «cesta de frutas» que publica encuestas desde Andorra hasta el mismo día electoral. Una burla a la legalidad que ha funcionado especialmente durante el «proceso catalán» secesionista en el mundo digital.  «Sube la berenjena y se estanca la fresa» (como puede leerse en ElEspañol.com). Procesos ridículos entre ciudadanos conectados y con posibilidades de comprensión y libre elección.
En tiempo de pandemia, además, hay que considerar que las encuestas se realizan en clima de cansancio y desconexión por lo que es probable que muchos entrevistados telefónicamente sean rápidos o incluso no contesten con veracidad. La polarización de las democracias, que se observa en todo el siglo XXI, debería contar con una tecnología abierta, de datos públicos, de mayor transparencia, para ayudar a formar opiniones políticas libres. También los medios, la prensa especialmente, debe ayudar en ese análisis y reflexión, yendo más allá de una tendencia demoscópica, que es sólo un dato más a considerar.

Loreto Corredoira
Periodista y Abogada. Profesora Titular de Derecho de la Información en la Facultad de Ciencias de la Información. de la Universidad Complutense de MadridDesde octubre de 2020 es Jean Monnet Chair, Cátedra del programa europeo Erasmus + Es co-directora del Observatorio de la Desinformación de la Universidad Complutense de Madrid junto al profesor Rafael Rubio que anaiza las Garantías de los ciudadanos ante la Desinformación en procesos electorales https://observatoriodesinformacion.ucm.es/
Coordinadora del Master de Patrimonio Audiovisual. Historia, Gestión y Legislación. https://www.ucm.es/master_patrimonio_audiovisual

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