Abel Hurtado Opinión

Elecciones del bicentenario: el poder del voto femenino

Por primera vez en nuestra historia republicana, estas elecciones generales estarán marcadas con una participación política equilibrada y paritaria entre hombres y mujeres en las listas de candidatos.

Para el Perú, son 200 años de vida republicana; para las mujeres, 65 años de vida política. La subrepresentación de las mujeres en espacios políticos, sigue siendo un problema central  a nivel nacional e internacional. Por ejemplo,  el porcentaje mundial de la representación parlamentaria femenina no supera el 25%, y en el Perú las mujeres nunca lograron superar el 30% de la representación en los cargos de elección popular.

Las mujeres son más del 50% de la población peruana, y lo son de la población electoral. Si las mujeres decidieran votar solo por mujeres, llegaríamos al bicentenario con una presidenta de la República y con un Congreso, y Parlamento Andino conformado con más del 50% de mujeres. En realidad, son las mujeres quienes tienen el poder de decidir quiénes serán nuestros próximos representantes del bicentenario. Así de simple.

Pero ¿importa realmente que nuestros representantes sean hombres o mujeres en su mayoría?. Dicen que en política no importa el sexo de las personas, sino importa su capacidad para gobernarnos y representarnos. Sin embargo, cuantas más mujeres estén en los grandes espacios de la toma de decisiones, mayores podrían ser las posibilidades de priorizar sus demandas, así como la reivindicación de sus derechos y libertades postergadas.

Si bien hay una gran expectativa de cuáles serán los resultados de la participación paritaria en estas elecciones; solo de inicio, el panorama ya se torna un poco desalentador, pues de los 24 partidos políticos que participan en la contienda, en estos momentos, solo 2  son encabezados  por mujeres como candidatas presidenciales, y a nivel congresal,  la lista de candidatos encabezado por mujeres sería solo del 22%.

Las mujeres eligen más, pero representan menos. El problema de la subrepresentación femenina pareciera no resolverse solo con una acción afirmativa que reconoce la paridad y alternancia, sino se requiere reivindicar el espacio que deben ocupar las mujeres garantizando su participación en la vida política del país, libre de toda forma de violencia y libre de discriminación.

Es entonces garantizar el ejercicio de sus derechos en términos de libertades. Expandir las libertades para la libertad en sí misma. Sin embargo, el ejercicio de los derechos políticos para las mujeres, fue progresivo, desnaturalizando así incluso el contenido esencial de estos derechos (como libertades), los cuales exigen su inmediatez y la no intromisión estatal.

En esa línea, la profesora de Harvard, Martha Nussbaum, desarrolló — ya décadas atrás— que una de las formas de garantizar el pleno desarrollo y realización de las libertades sustanciales y capacidades centrales de las mujeres es con su participación en la vida política como parte constitutiva de su desarrollo.

Es complejo conjugar la libertad y el desarrollo en un país con alarmantes índices de violencia contra las mujeres. La violencia frena la expansión de las libertades y el desarrollo de las capacidades centrales de las mujeres, elemento esencial para lograr su empoderamiento económico, político o social. Hay estudios que muestran que el costo de la violencia contra las mujeres en el Perú, es incluso superior al costo de la corrupción.

Abel Hurtado. Abogado especializado en Derechos Humanos, Derecho Ambiental y Derecho Constitucional. Magíster en Derechos Humanos por la PUCP. Becario en Derechos Humanos y Conflictos por el Departamento de Estado del Gobierno de los Estados Unidos y egresado del Programa de Derechos Humanos y Política de Vassar College, NY. Actualmente se desempeña como asesor parlamentario del Congreso de la República y docente universitario.

0 comments on “Elecciones del bicentenario: el poder del voto femenino

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: