Guillermo Ackermann Opinión

Miente miente que algo queda

“Solo me fío de las estadísticas que me manipulado” Winston Churchill

Los peruanos hemos desarrollado una compulsión por las encuestas electorales. No podemos llegar al día de las elecciones si es que no hemos visto no una, ni dos, sino todas las encuestas que se nos puedan cruzar en el camino.

Y lo más terrible es que una gran mayoría no decidimos nuestro voto hasta ver la última encuesta. Es un fenómeno surrealista que describe la falta de convicción que tenemos.

En este escenario kafkiano me da la impresión que, en esta oportunidad, el sistema terminó colapsar y ha quedado completamente evidenciado una de dos opciones: o son obsoletas y los resultados no tienen ningún rigor técnico para ser un real termómetro, o son completamente manipuladas como ya lo evidenciaba Churchill hace casi un siglo y, por lo tanto, tampoco debieran generarnos algún tipo de credibilidad. 

Creo en los estudios de mercado, cuando lo que buscan es evidencia real para poder tomar decisiones. Pero aborrezco las encuestas que lo que buscan es influenciarte para que tomes tal o cual decisión.

No conozco mucho las realidades de otros países en este campo, pero en el Perú es demasiado burdo y basta con ver lo que ha pasado en los últimos 5 años.

Inventaron un líder de la oposición durante los 3 primeros años de este pasado quinquenio. Uno que no tenía ni participación política, ni bancada, ni mérito alguno. Se le sindicaba como el político alterno, y se le proyectaba como el próximo presidente, hasta que una huida, que vergonzosamente salió a la luz, lo quemó, a pesar que paradójicamente se escapó del incendio.

De ahí hubo otro fallido intento con un actor de películas y teatro, que incursionaba en política y llegó a ser premier. Las encuestas lo incluyen como elegible pero tampoco rompió fuegos.

Entonces se creó a otro presidenciable, a quien durante casi un año y medio, se le publicaba como quien lideraba la intención de voto. Otro intento fracasado pues cuando empezó la campaña no les quedó otra que irlo poniendo en su recto porcentaje, ya que no logró estar a la altura.

Había que crear a otro candidato que creciera de un momento a otro, y con el tiempo en contra,  optaron por impulsar a una plataforma más sólida. De preferencia un partido tradicional y, de la nada, éste, se comenzó a acercar con firmeza a la segunda vuelta. Y cuando abrió la boca,  se recordó su trayectoria política de los últimos veinte años, así como subió en estas “encuestas”, efímeramente comenzó a caer.

Nunca como hoy las encuestadoras han hecho el papelón de su historia. Y sus representantes han perdido toda credibilidad. Me queda claro que mienten, distorsionan, manipulan y crean tendencias. Que responden a intereses particulares y seguramente económicos.

No le creo a ninguna y creo que hoy, junto con muchos medios de comunicación se han convertido en los grandes conspiradores del país. Habría que preguntarse a que intereses responden para intentar colocar presidentes.

Por otro lado, es repudiable la cantidad de periodistas, que se han convertido en activistas políticos. Funcionan como cofradía exaltando a algunos y destruyendo a otros. 

Con debates, que más parecían reality shows, con encuestas inverosímiles, y con periodistas que hacen política proselitista y destructiva, hemos llegado al final de la campaña sin saber por quien votar y tristemente confiamos en que la encuesta del último día nos ayude a definir nuestra elección.

Grave error. Nunca más. La única manera en que debemos votar es conociendo a los candidatos, sus propuestas e ideas y votando por CONVICCIÓN, así creamos que es un voto perdido.

Solo así tendremos la satisfacción de haber sido consecuentes y haber entregado nuestra voto de confianza a quien más nos ha convencido y que creemos es la mejor propuesta para nuestro país.

CHAU ENCUESTAS. ESTE DOMINGO VOTEMOS POR CONVICCIÓN Y CON ENTEREZA.

No importa si a los demás no les gusta nuestro voto, a quien nos tiene que convencer es a nosotros mismos.

Guillermo Ackermann Menacho.
Desde hace 40 años me desempeño como gestor en la industria de las comunicaciones y el marketing, tanto en medios tradicionales, radio y televisión, en la producción de contenidos audiovisuales, documentales, videos institucionales, programas y publicidad, realizados en 24 países. Desde mi juventud he participado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como gestor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar si cada uno pone su granito de arena y, en lo que hago, trato de poner el mío.

0 comments on “Miente miente que algo queda

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: