Luis Otoya Trelles Opinión

¿El odio le puede ganar a la razón?

Apenas conocidos los resultados del conteo rápido al 100%, las dos terceras partes de los peruanos que no votaron por ninguno de los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta, reaccionaron mostrando su malestar e incomodidad al verse en el escenario de votar en pocas semanas para elegir a un gobernante que no estuvo dentro de su preferencia.

Las sumas y restas que inicialmente algunos hicieron con mucha ligereza, concluían que la ganadora podría ser la candidata del fujimorismo. Por ello algunos candidatos que no llegaron a la final, haciéndose los interesantes, el domingo cuando aún no terminaban de definir su posición respecto a qué candidato apoyar, se publicó la primera encuesta mostrando que el candidato que había ganado de atropellada la primera vuelta, había ampliado su ventaja.

A partir de ese momento el escenario cambió. Los simpatizantes de uno y otro partido se enfrentaron y atacaron mutuamente en las redes sociales, en sus centros laborales, en reuniones de amigos, hasta en sus iglesias, como si su candidato fuera a ganar si hacen el mejor meme o si se insultan y amenazan más.

Mientras tanto los candidatos, como parte de su estrategia tomaron posiciones distintas. Por un lado, vimos una candidata serena, consciente de la importante diferencia que arrojan las primeras encuestas, pero confiada en poder revertir el resultado, ya que la campaña de la segunda vuelta recién comienza. Fijando su postura anunció que no caería en ataques personales, pero que si combatiría con ideas y propuestas, el plan de gobierno de su adversario político, el mismo que ya se ha aplicado en diferentes países generando pobreza y miseria.

Por el lado del candidato, creyendo tener más posibilidades de ganar, parece haber endurecido su posición y sigue anunciando con firmeza que llevará adelante sus propuestas originales, las mismas que sus principales voceros vienen ratificando y sazonando en sus declaraciones en diferentes regiones del país.

La confrontación se ha llevado al campo de la agresión verbal y escrita. El país se ha partido en tres. Los que apoyan la posición del candidato o de la candidata y los que llenos de odio solo les interesa seguir enfrentados. Creen equivocadamente que tendrá la razón quien más grita y pecha.

Lamentablemente la batalla la está ganando el insulto a los argumentos., el choleo al respeto, la intransigencia a la conciliación, la prepotencia a la tolerancia,

Lo que sorprende es que la postura anti parece mantenerse firme e inflexible a pesar del difícil momento que vivimos y la amenaza a la que estamos expuestos.

Parece que no se dan cuenta que está en riesgo el futuro del Perú. Se muestran indolentes al cambio de La Constitución y su modelo económico, que podría ser reemplazado por un trasnochado ideario que incluye palabras como confiscar, estatizar, expropiar, nacionalizar, controlar precios, reforma agraria. Algo que seguro muchos de ellos no la han vivido, ni sufrido.

 El Comunismo es popular hasta que se agotan los recursos y las arcas quedan vacías. Su especialidad es gastar, pero ya han demostrado que son incapaces de generar recursos. Con seguridad el sueño del candidato de lograr la igualdad se haría realidad cuando todos seamos pobres.

La confrontación la debemos llevar al terreno de las propuestas. Lo preocupante es que el señor Castillo parece que está ganando votos con promesas al pueblo de tener casa propia tomando la propiedad ajena y a los trabajadores les ofrece ser dueños de las empresas en las que laboran.

Para enfrentar este trascendental momento hay mucho que debemos revalorar en nuestra actitud y desempeño los políticos, empresarios, la sociedad civil, los propietarios de medios de comunicación, las Iglesias. El pueblo está exigiendo un cambio en la forma de gobernar. Una mayoría importante de peruanos está expresando su indignación y con su voto ha protestado. En el fujimorismo aspiramos a gobernar. Pero en mi humilde opinión, debemos antes cerrar las heridas, comenzando por reconocer en qué nos equivocamos y con humildad aceptar qué pudimos hacer mejor. Sueño que los líderes de nuestro país nos unimos y comprometemos a hacer los cambios que sean necesarios para trabajar por los que menos tienen, para ofrecerles en principio servicios básicos de agua y electrificación, una mejor educación y salud pública, junto a empleos dignos. Sólo así tendremos la oportunidad de defender con nuestros votos la democracia, la libertad y nuestros derechos

Quiera Dios que aún estemos a tiempo, para darle la oportunidad a nuestros hijos y nietos de vivir en un Perú justo, seguro, moderno, con oportunidades y bienestar para todos.

¡Sueño que los líderes de nuestro país también sueñan lo mismo!

Luis Otoya Trelles.
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.

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2 comments on “¿El odio le puede ganar a la razón?

  1. Lastima que una mente brilla te como la suya este apoyando a ese partido lleno de gente corrupta. Ojalá para la próxima postule por otro partido y ahí si contará con mi apoyo

  2. ¿En qué país vive el articulista? ¿No observa que la concentración de medios masivos, de televisión de señal abierta y prensa limeña, más misteriosos empresarios, se encuentran en una grosera campaña de mentiras, mentiras y difamaciones contra el candidato Pedro Castillo, de Perú LIbre, para tratar de llevar votos hacia la acusada Keiko Fujimori, asesorada por su padre Alberto Fujimori, a base de desinformación y ataques? Para comenzar, la mentira del «comunismo», cuándo esta doctrina de filosofía política no es la que informa el plan reformista del profesor Pedro Castillo.

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