Guillermo Ackermann Opinión

Cómo me dueles Perú

Es una constante que ante cualquier circunstancia especial se evidencia lo fragmentados y enfrentados que estamos como país. Estando a pocas semanas de una elección, lejos de ver el panorama claro y tener la confianza y esperanza de que se vienen tiempos mejores, la expectativa es nefasta.

Tenemos un Perú aterrado, que no sale de su asombro de ver a un candidato que representa todo lo opuesto a lo que se percibe como necesario para sacarnos adelante. Y por otro, un Perú que dice “Fujimori nunca más”, “Keiko no va”, como un consigna ideológica, dirigida y manipulada, no reflexiva, sin reparar necesariamente en lo que eso significa.

Ambos extremos resaltan y magnifican de una manera superlativa lo que el Perú No Necesita y creo yo que, en ambos casos, hay razones suficientes para justificar la polarización.

Por un lado, está el miedo de regresar a la época de violencia más irracional que el país haya enfrentado. Con un terrible derramamiento de sangre fratricida. Con un modelo económico que destruyó lo poco bueno que quedaba en el país, porque cada una de las propuestas estatistas que se llevaron a cabo fracasaron y nos hizo quedarnos rezagados por 50 años. Y lo peor fue que, bajo una supuesta preocupación por esos peruanos olvidados, lo que hizo fue sumergirlos en un estado de abandono total, aumentando la pobreza a niveles insospechados. Ese sistema que hundió al Perú, o alguno similar aplicado en el continente, ha sido catastrófico. Los ejemplos sobran en las últimas décadas y basta con mirar desde Cuba, pasando por Venezuela y llegando a Argentina, para constatar que el país No Necesita un régimen comunista para reconstruirse. Más bien es muy evidente que eso terminaría de mandarnos a un abismo profundo y lejos de resolver los problemas los acrecentaría.

Pero, por otro lado, tenemos un país que descubre en la otra candidata lo que tampoco debe volver a pasar. Justa o injustamente, para muchos ella representa la lacra de la corrupción, del autoritarismo, de la destrucción de las instituciones. Y sobretodo no le perdonan el destructivo obstruccionismo, desde el congreso, que la bancada que ella lideraba impuso, llevando al país a un caos de gobernabilidad en el último quinquenio.

Es increíble que no haya una pizca de reconocimiento a lo que se logró en la década del 90, en el gobierno de su padre. Hemos escuchado algunas opiniones que, con absoluta ignorancia, anhelarían volver a los ochenta porque éramos un país maravilloso que Fujimori destruyó cuando llegó.

Nada más falso. El Perú venía de en un largo período de decadencia que el golpe militar socialista de Velasco terminó de demoler. Y ni el gobierno del respetable presidente Belaúnde, ni del nefasto primer período de García encontró el camino de detener la caída libre.

Más bien, le duela a quien le duela, es en los noventa que el Perú empieza un periodo de reconstrucción. De ser un país inviable, no elegible, destruido por el terrorismo y por la política económica, pasamos a vencer al terrorismo, a la hiperinflación, a reinsertarnos en la economía mundial y empezó un proceso sostenido de crecimiento que, con sus vaivenes, se mantuvo hasta hace pocos años.

Todo lo que he mencionado es verdad, lo he vivido yo y millones de peruanos. Es cierto que hubo corrupción y muchas otros errores y delitos, pero ello no invalida lo bueno que sí pasó.

Un reto será desenmascarar a quienes están detrás de la post verdad que se ha contado a las siguientes generaciones, mintiéndoles y haciéndoles creer que nada bueno pasó en esos 10 años. A aquellos que han caricaturizado de tal manera al fujimorismo que puede ser odiado por miles que jamás en su vida han sabido de qué se trató.

Habría que descubrir quiénes promueven la corriente ideológica que tiene secuestrado el pensamiento en los colegios y universidades desde hace dos décadas, que ha lavado el cerebro de niños y jóvenes. El día que se devele esto encontraremos a unos auténticos depredadores, que maquiavélica y sistemáticamente han copado determinados ámbitos de nuestro país.

Desde un primer análisis no hay punto de comparación sobre las bondades de ambos modelos económicos. Uno lleva al crecimiento y el otro a la destrucción. Racionalmente no hay cómo demostrar lo contrario.

Pero eso no basta para revertir la fotografía tan aterradora del momento. Tampoco creo que yo, como afirman algunos, que un pedido de perdón sería el punto de inflexión, aunque en algo ayudaría. Hay que entender que No van a creer que es auténtico.

Hoy más que nunca yo apostaría por las propuestas. Y la primera, por la emergencia sanitaria, es la propuesta de cómo resolver el tema de las vacunas. Según los cálculos, debido al mal manejo e incapacidad de las autoridades peruanas, nuestro país recién en 6 años podría estar vacunado al 70%. Es decir, los peruanos nos vamos a seguir muriendo a raudales.

Propuestas eso es lo que se necesita. Un plan de emergencia para evitar que siga la muerte, que se vea realizable. Que convenza, eso ayudaría en este primer momento. Y de ahí las propuestas para enfrentar los problemas más graves. La pobreza, el hambre, la falta de trabajo. Y por supuesto como se volverá al crecimiento.

El peruano, incluso el más abandonado, no es comunista, el candidato es el comunista. El peruano quiere soluciones, no ideología. Y ese mismo peruano del Perú profundo, no es antifujimorista, es más, como lo recordaba en una columna anterior reconoce en Fujimori al único presidente que se acordó de ellos y que estuvo cerca al pueblo.

Si se logra quitarle le venda de los ojos podrán descubrir que, más allá de las personas, el modelo que ambos candidatos promueven son radicalmente opuestos, y que uno ya fracasó y el otro ya funcionó. Claro que se requieren mejoras y una mayor profundización, pero el camino es claro. Vivir o morir.

Guillermo Ackermann Menacho
Desde hace 40 años me desempeño como gestor en la industria de las comunicaciones y el marketing, tanto en medios tradicionales, radio y televisión, en la producción de contenidos audiovisuales, documentales, videos institucionales, programas y publicidad, realizados en 24 países. Desde mi juventud he participado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como gestor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar si cada uno pone su granito de arena y, en lo que hago, trato de poner el mío.

1 comment on “Cómo me dueles Perú

  1. volver al pasado, no más corrupción, obstrucción con egoísmo, no más apropiación de nuestras riquezas, no más lesa humanidad, no más violencia, no mas pobreza y reparto del territorio nacional, no más disolución del congreso, no más privatizaciones sin dar cuenta al pueblo, no más alianzas narcoterroristas, no más lavado de dinero, no más pruebas, no más autoritarismo, no más apropiación ilícita para delinquir, no más dictadura, no más periodistas sumisos, sin cultura, negociables que hacen daño al país, no mas delincuencia de saco y corbata, no más ricos a costa de más pobres, no más asco, no más ackerman…crees que estamos ciegos, sordos, sin lengua, sin brazos ni piernas para poder defendernos de tanta lacra y basura, incompetencia, improvisación, compra de conciencias y sinvergüenzas sin patria ni corazón… basta hombre de escasa cultura ACKERMANN MENACHO GUILLERMO, siento tristeza por ti, porque no conoces el Perú y no eres peruano… eres negociable….🗣🐷🐉🍳

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