Herbert Morote Opinión

¿Elecciones o certificado de defunción?

FILÍPICA 1. Perú, “que en paz descanse”.

Perú, mi patria, hace tiempo que dejó de existir[1]. Lo que queda es un estado fallido, más bien un territorio que se ha apoderado de su nombre. Todos, sí, todos los presidentes que hemos elegido en los últimos 40 años, están presos, fugados, encausados, inhabilitados o suicidado cuando estaban a punto de caer presos como  hizo Alan García.  Pues bien eso no es todo, nuestro congreso se ha distinguido por su incapacidad manifiesta para legislar y su deseo explícito para boicotear el más mínimo esfuerzo del poder judicial para poner algo de honestidad en nuestras instituciones.

Resultado: este territorio es una cueva de ladrones de arriba abajo, ya sea presidentes, gobernadores, alcaldes, policías o jueces.  Como en la Biblia sería difícil de encontrar 10 funcionarios justos. 

¿Y la gente? Pues bien en este territorio a la gente buena e ingenua se le ha educado para que crea que un presidente puede cambiar el rumbo del país.  Esta creencia es generalizada,  lo creen tanto los limeñitos de mierda (LDM) como los indígenas. Es más, hay gente que cree que el problema es la Constitución, y que si la cambiamos todo será un camino de rosas.

Claro, mantener al pueblo ignorante ha sido fomentado por el capitalismo criollo desde la Colonia. La Educación no ha sido nunca una prioridad del Estado, seguimos en la cola de todos los países del mundo, según todos los informes de educación. Y no solo en educación escolar, también en la universitaria desde que Fujimori la privatizó.   La carente educación no se debe a falta de planes. Este territorio siempre ha sabido lo que se debe hacer para mejorar la educación[2]. Pero, ¡a quién diablos le importa la educación en este territorio¡  ¿Quién está dispuesto a mejorar las escuelas, invertir dos o tres veces más en universidades públicas y acabar con la estafa de pseudas universidades privadas? 

Y así llegamos a este territorio donde los LDM no solo no tienen ni idea de cómo se vive en provincias, sino que desprecian y subestiman los valores de los habitantes del interior, quienes están resentidos por la negligente e injusta manera con que su economía y sus personas son tratadas.

El resultado de las elecciones era previsible, y mientras festejamos el 200 aniversario de nuestra independencia, la mayor parte del pueblo sigue siendo súbdito de un capitalismo criollo, limeño y provinciano, que es más abusivo, desalmado y corrupto que el extranjero.

PRÓXIMAS FILÍPICAS:

2. Primera vuelta. ¿Quién se sorprende? 

3. Segunda vuelta. ¿Por quién votar?

[1] Así lo escribí en 1992 en mi libro “Réquiem por Perú”, que si usted tiene buen estómago lo puede leer de forma gratuita en  https://www.herbertmorote.com/requiem2004.asp.

[2]  Tal como lo publiqué en mi libro “Pero… ¿tiene el Perú salvación?”  https://www.herbertmorote.com/tiene_peru.asp 

Www.herbertmorote.com

Herber Morote
Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Hizo un post-grado en Indiana University, Bloomington, EE UU. Fue catedrático fundador de la Universidad de Lima y también fundador de la revista “Gerencia” de IPAE. Presidió empresas multinacionales en el Perú, México, Europa y Estados Unidos. Actualmente escribe literatura e investiga historia.

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