Miryam Patricia Falla Guirao Opinión

Voto principista vs voto pragmático

Ya el voto por la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, es en sí mismo, éticamente cuestionable. Nos enfrentamos a un balotaje tan polarizado que aquí no cabe más que aplicar el voto por principios frente a un voto estratégico.  ¿Quiénes son los que votan por Keiko Fujimori, una candidata desprestigiada que carga un pesada mochila que parte del gobierno de su padre en los noventas, y la creada por ella misma con una actitud de mala perdedora que obstaculizó cinco años el avance del país, dirigiendo toda una movida desde el Congreso, el cual contaba con una mayoría partidaria de acólitos? Esto sin contar con los treinta años de cárcel que está pidiendo el Fiscal Pérez por diversos delitos de corrupción. De otro lado, ¿quiénes son los que votan por Pedro Castillo, un candidato sin trayectoria política pero con amplia experiencia como sindicalista en el sector educación, conocido por haber liderado una gran huelga magisterial en 2017 que removió el piso del gobierno de PPK?

Por Keiko Fujimori votan, en primer lugar, sus partidarios y el voto duro que tiene pese a haber disminuido considerablemente. Pero, ¿por qué esta candidata conservadora con un fuerte antivoto a nivel nacional se ha convertido en la tabla de salvación de muchos peruanos que nunca la hubieran elegido como la primera Presidenta de la República, y menos, la representante del Bicentenario? Su contendor es nada menos que el líder de una izquierda radical autoproclamada marxista-leninista-mariateguista, que busca implantar en el Perú un modelo castro-chavista totalmente trasnochado. Pedro Castillo, quien venía haciendo campaña silenciosamente en medio de la pandemia desde noviembre de 2020, consiguió el pase al balotaje con un 19% de los votos a nivel nacional frente a un pobre 13% de Fujimori.

La mayor parte del voto por Fujimori que se revela en las encuestas y que tiende a subir es un voto en el fondo antifujimorista pero pragmático. No por la persona, sino  por “valores” que ella, tristemente, representa, pero que producen un clima de calma y continuidad frente a un modelo económico que si bien reclama urgentes modificaciones, está basado en una economía de libre mercado al que una buena parte del electorado no renunciará. Con respecto a este punto, tenemos el voto por principios, que se trasluce en una importante masa que va por el voto blanco o viciado, porque considera que ninguno de estos candidatos los representa, incluidos los que profesan una ideología de centro izquierda o de izquierda moderada. Pero es sabido que este tipo de voto siempre termina favoreciendo al que va adelante. Mientras sea Castillo el que esté en la punta de las preferencias, cierto sector cumple con su conciencia al no darle su voto a la hija del dictador.  Así sea la izquierda radical, ellos sienten que es una opción válida. Un buen grupo de los que votaron por Verónika Mendoza o Yonhy Lescano apuntan hacia esta akternativa, la cual consideran democrática: Es por principios, dicen.  Otros, le darán directamente el voto a Castillo, porque así materializan su rechazo a Keiko Fujimori, o porque, a pesar de todo, simpatizan con izquierdas radicales, sin importar que sus contextos socio-económico se vean amenazados. No podrá realizar políticamente todo lo que él pretende. Esa es su consigna.

Otro grupo que sí se siente identificado socio-culturalmente con Pedro Castillo y que reclama con urgencia los cambios propuestos por él, le dará su apoyo incondicional sin pensar en izquierdas o derechas. Este es el grueso del Perú pobre y olvidado por todos los gobiernos de turno y que exige no ser más ignorado.

El voto por el fujimorismo (aunque este sea por un “mal menor” y muchos votantes se tapen la nariz al perpetrarlo) se convierte tan solo en un voto pragmático, de Real Politik, como dicen los alemanes: el voto por la continuidad de un modelo que otorga ciertas garantías e institucionalidad al país frente a lo desconocido, al cambio por un modelo fracasado que no representa a las posiciones de izquierdas modernas existentes en el mundo. ¿Qué pasaría si Fujimori consigue desplazar a Castillo y las tendencias muestran un alza considerable en favor de ella? Los principistas puros le darán su voto a Castillo para calmar sus conciencias y no permitir que la archiconocida hija de Alberto Fujimori asuma el poder, simplemente porque no lo merece? ¿Es realmente Fujimori el mal menor?  ¿No será que Pedro Castillo, en el sentir de no pocos peruanos, también lo puede ser?

Miryam Patricia Falla Guirao
Licenciada en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Doctora en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA). Exbecaria de Investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de la República Argentina en el área de Ética y Bioética. Docente Universitaria en pre y post-grado. Conferencista en universidades, colegios profesionales e instituciones jurídicas y de salud.

2 comments on “Voto principista vs voto pragmático

  1. Martín Belaunde Moreyra

    En desacuerdo total con la articulista. K ha cambiado y no veo riesgo para la democracia. Todos hemos conetido errores, pero en estas circunstancias la heredera del legado político del padre, al cual me opuse abiertanente como decano del CAL el año 2000,
    puede llevar a cabo un gobierno muy distinto del fujimirismo tradicional . Otra es la historia con la bicéfala candidatura de Castillo-Cerrón. Dicho esto, en mi discrepancia respeto la opinión de la Sra. Falla Martín Belaunde Moreyra

    • Miryam Patricia Falla Guirao

      Le agradezco su comentario señor Belaúnde. Lo mío es un análisis del voto ciudadano en este balotaje. Una reflexión de: Por qué se vota por quién? No estoy opinando de las propuestas de los candidatos ni cómo serían sus eventuales gobiernos

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: