Guillermo Ackermann Opinión

La opción preferencial por los pobres

Fue en la II Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín en 1968 cuando se comenzó a acuñar este término, como un expresión de una tendencia progresista que empezaba a distorsionar el mensaje central del cristianismo, que implícitamente tiene una predilección por los pobres, confundiéndolo con postulados ideológicos y políticos de izquierda.

Un fruto de esta corriente fue la llamada “Teología de la Liberación” cuyos principios lejos de acercar a los fieles a una auténtica búsqueda de una conciencia social y a un acercamiento hacia los más necesitados, politizaba el mensaje y acentuaba más bien ideas marxistas como la lucha de clases. Muchas de los prédicas llegaban a comparar a Cristo con un guerrillero y a la iglesia como un pueblo en lucha.

Este panorama generó una enfrentamiento interno entre los autodenominados ‘progresistas’ versus los ‘conservadores’. Esta desviación, de más de cinco décadas, llevó por mal camino a varios de sus postuladores.

Uno de los casos más representativos en el continente fue el del sacerdote Ernesto Cardenal, mundialmente famoso por la reprimenda que le propinó en público el Papa Juan Pablo II en su visita a Nicaragua, al incursionar en la política como Ministro de Cultura del régimen sandinista. El también poeta fue suspendido a divinis del ejercicio del sacerdocio, la que recién le fue levantada 35 años después, un año antes de fallecer.

Los ideólogos de la ‘Teología de la Liberación’ fueron los sacerdotes Leonardo Boff y Gustavo Gutiérrez. El brasilero Boff fue también sometido a una suspensión a divinis, y dejó el sacerdocio, mientras que el peruano Gutiérrez tuvo que enmendar sus tesis liberacionistas, para no correr la misma suerte.

En 1984 la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el entonces Cardenal Ratzinger, publicó la “Instrucción sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación”, zanjando la polémica, iluminando a los obispos, sacerdotes y fieles sobre la recta aproximación pastoral hacia la pobreza.

El pasó del tiempo lamentablemente no ha logrado erradicar esta brecha y hoy en el Perú se ha acentuado la polarización.

Por eso no llama la atención casos como el del ex sacerdote Marco Arana, quien se convirtió en un activista anti minero en Cajamarca, y refugiado en una supuesta justicia social, su actuar solo trajo más pobreza a esta próspera región. Hoy Arana tampoco es sacerdote.

Finalmente llegamos a este convulsionado proceso electoral con un actor fuera de libreto. El Arzobispo de Huancayo, el jesuita Pedro Barreto, el ‘amigo del Papa’, a quién Francisco nombró como Cardenal,  conocido también como otro activista anti minero y que tiene un afán protagónico logrado no precisamente por su celo pastoral. Hoy se ha querido convertir en la reserva moral del candidato comunista. Una incoherencia existencial, pues el comunismo no solo niega la existencia de Dios, sino que propone la desaparición de las religiones y de la iglesia.

Se erigió como el promotor de la conveniente ‘Proclama ciudadana’, en cuyas líneas no hubo una sola mención, ni a Dios, ni a la defensa de la libertad de culto, ni de la religiosidad popular. Entre otras omisiones como el respeto a la propiedad privada. Con el agravante de haber incluido el logotipo de la Conferencia Episcopal Peruana, sin haberle consultado a los obispos, con la complicidad del entornillado Presidente de la CEP, Miguel Cabrejos.

Por si fuera poco, en la semana fustigó a los jugadores de la selección nacional de fútbol quienes libremente expresaron su rechazo al comunismo, indicándoles que no debían usar la ‘sagrada blusa’ para manifestarse. Él hace mucho que es un agente político utilizando la ‘sagrada cruz y hábito sacerdotal’. Y por último, con todo desparpajo, llamó al silencio a la prensa ante las aberrantes expresiones de un congresista electo que declaró que ‘llegarán al poder para quedarse’.

En los últimos días ha entrado en escena otro protagonista, el Arzobispo de Lima, Carlos Castillo, quien siendo Primado del Perú, lejos levantar la voz frente a la amenaza comunista y de seguir las enseñanzas del magisterio de la iglesia, invita a los sacerdotes a superar los prejuicios sobre las ideologías y a callar las diferencias.

Felizmente han comenzado a escucharse las voces de obispos y sacerdotes valientes que, conscientes de su llamado, están hablando desde la Doctrina Social de la Iglesia, haciendo un llamado a una auténtica reconciliación entre los peruanos y a una conciencia social decidida. Lamentablemente por ello a alguno ya le costó una remoción de su capellanía del Hospital Rebagliati.

Guillermo Ackermann Menacho
Desde hace 40 años me desempeño como gestor en la industria de las comunicaciones y el marketing, tanto en medios tradicionales, radio y televisión, en la producción de contenidos audiovisuales, documentales, videos institucionales, programas y publicidad, realizados en 24 países. Desde mi juventud he participado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como gestor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar si cada uno pone su granito de arena y, en lo que hago, trato de poner el mío.

1 comment on “La opción preferencial por los pobres

  1. Martín Belaunde Moreyra

    La opción o preferencia por los pobres en realidad esconde un deseo malsano de que los pobres sigan siéndolo para sempre. Esconde un deseo malsano de manipulación para gobernar minusválidos. La única opción válida para los pobres es crear las condiciones para que dejen de serlo. Martín Belaunde Moreyra

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